DICCIONARIO MÉDICO
Laringectomía
La laringectomía es la extirpación quirúrgica, total o parcial, de la laringe. Se realiza sobre todo como parte del abordaje del cáncer de laringe, aunque también puede indicarse en otras circunstancias, como traumatismos graves o necrosis laríngea tras radioterapia. Según la extensión de la resección se distinguen dos grandes categorías: la laringectomía parcial, que conserva parte del órgano y suele preservar la fonación, y la laringectomía total, que extirpa la laringe por completo y obliga a crear un traqueostoma permanente. La laringectomía es la intervención quirúrgica mediante la cual se extirpa, total o parcialmente, la laringe. El término se forma con dos raíces griegas: λάρυγξ (lárynx), «laringe», y ἐκτομή (ektomḗ), «escisión» o «corte hacia fuera», el mismo componente que aparece en palabras como mastectomía, tiroidectomía o nefrectomía. Según el Diccionario histórico de la lengua española, la voz es un calco del francés laryngectomie, documentado en esa lengua desde 1886, y se registra en español por primera vez en 1893. En la práctica, la laringectomía no es un procedimiento único, sino una familia de intervenciones cuya extensión varía enormemente: desde la cordectomía (resección de una sola cuerda vocal) hasta la laringectomía total con vaciamiento ganglionar cervical. Lo que todas comparten es que extirpan tejido laríngeo, y eso las separa de la laringotomía, que es una incisión en la laringe (se abre, se opera por dentro y se cierra) sin extirpar el órgano. Conviene no confundir ambos términos, porque la diferencia entre -ectomía (extirpación) y -tomía (incisión) es una de las distinciones morfológicas más útiles de toda la terminología quirúrgica. La primera laringectomía total en un ser humano la realizó el cirujano austriaco Theodor Billroth, en Viena, el 31 de diciembre de 1873, en un paciente de 36 años con cáncer de laringe. No estaba planificada como tal: Billroth había intentado antes una resección endolaríngea del tumor sin éxito, y la extirpación completa fue una decisión tomada durante la propia cirugía, ante el deterioro del paciente. El resultado inmediato fue bueno (el paciente sobrevivió), pero la mortalidad posoperatoria en los años siguientes era altísima, cercana al 50 %, lo que dividió a la comunidad quirúrgica de la época. Fue Themistocles Gluck, discípulo de Billroth, quien a partir de 1881 introdujo la laringectomía en dos tiempos, una modificación que redujo drásticamente la mortalidad y convirtió el procedimiento en una opción viable. Su alumno Johannes Sørensen perfeccionó después la técnica como intervención en un solo tiempo. Para las laringectomías parciales, la codificación de St. Clair Thomson fue decisiva a la hora de fijar sus indicaciones, y la descripción de la laringectomía supraglótica por Justo María Alonso en 1947 completó el abanico de intervenciones conservadoras que siguen vigentes hoy. La distinción principal es entre laringectomía parcial y laringectomía total, y el criterio que las separa tiene consecuencias directas en la vida del paciente. Una laringectomía parcial preserva al menos parte de la estructura laríngea y permite, en la mayoría de los casos, mantener la respiración por vía natural y conservar la voz, aunque esta puede quedar alterada. Una laringectomía total supone la extirpación de toda la laringe y requiere crear un traqueostoma permanente en la cara anterior del cuello, a través del cual el paciente respirará el resto de su vida. La vía aérea y la vía digestiva quedan definitivamente separadas. Laringectomías parciales. Dentro de este grupo hay varias técnicas según la zona que se reseca. La cordectomía extirpa una cuerda vocal. La laringectomía vertical (o hemilaringectomía) reseca una mitad de la laringe. La laringectomía supraglótica extirpa la supraglotis (la porción de la laringe por encima de las cuerdas vocales) y conserva la glotis, de modo que la voz se mantiene. La laringectomía supracricoidea reseca la glotis y la supraglotis pero preserva el cartílago cricoides, lo que permite una reconstrucción que evita el traqueostoma permanente. En todas ellas el objetivo es el mismo: eliminar el tumor respetando la mayor cantidad posible de estructura laríngea. Laringectomía total. Se indica cuando la extensión del tumor impide una resección parcial con márgenes seguros, o como cirugía de rescate tras el fracaso de un tratamiento previo con radioterapia o quimiorradioterapia. Toda la laringe se extirpa, cartílagos, cuerdas vocales y epiglotis incluidos. La tráquea se aboca a la piel del cuello formando un estoma definitivo. La consecuencia más visible para el paciente es la pérdida de la voz natural, pero existen métodos de rehabilitación fonatoria (la prótesis traqueoesofágica, la voz esofágica y la electrolaringe) que permiten recuperar en mayor o menor grado la comunicación verbal. Conviene separar la laringectomía de otros procedimientos sobre la laringe o su entorno. La traqueotomía es una apertura en la tráquea, no en la laringe, para facilitar la respiración, y puede ser temporal; la traqueostomía designa el estoma resultante. Ambas pueden acompañar a una laringectomía parcial, pero por sí mismas no extirpan tejido laríngeo. La laringotomía es una incisión exploratoria o terapéutica en la laringe, sin extirparla. Y la laringoplastia es una cirugía reconstructiva o funcional de la laringe, dirigida a mejorar la voz o la vía aérea, sin finalidad oncológica. La microcirugía laríngea permite operar lesiones benignas o pequeñas lesiones malignas de las cuerdas vocales bajo microscopio, sin abordaje externo. De la unión de dos raíces griegas: λάρυγξ (lárynx), «laringe», y ἐκτομή (ektomḗ), «escisión» o «extirpación». El sufijo -ectomía se usa en cirugía para nombrar la extirpación de un órgano o estructura. La palabra es un calco del francés laryngectomie, documentado desde 1886, y en español se registra desde 1893. No. La diferencia está en el sufijo: -ectomía significa extirpación; -tomía, incisión. Una laringectomía extirpa parte o toda la laringe; una laringotomía es una incisión en la laringe sin extirparla, por lo general con fines exploratorios o para acceder a una lesión interna. La confusión entre ambos términos es frecuente incluso en textos clínicos, pero la distinción tiene consecuencias prácticas evidentes. Theodor Billroth, en Viena, el 31 de diciembre de 1873. El paciente tenía 36 años y un cáncer de laringe que no había respondido a intentos previos de resección parcial. La intervención se decidió durante la propia cirugía, no de antemano, y demostró que era posible sobrevivir sin laringe. No con la voz natural, porque las cuerdas vocales se extirpan junto con la laringe. Existen, sin embargo, varios métodos de rehabilitación. La prótesis traqueoesofágica es el más extendido y el que mejor voz ofrece: una pequeña válvula insertada entre la tráquea y el esófago desvía el aire espirado hacia la faringe, donde la mucosa vibra y genera un sonido que se articula con la boca. También están la voz esofágica, basada en tragar aire y expulsarlo de forma controlada, y la electrolaringe, un dispositivo externo que genera vibraciones. Consulte también la información clínica completa sobre la cirugía de la laringe Si busca información sobre indicaciones quirúrgicas, técnicas operatorias, resultados oncológicos y rehabilitación de la voz, puede consultar la ficha de cirugía de la laringe elaborada por el Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la laringectomía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la laringectomía
Billroth, Gluck y los orígenes de la técnica
Clasificación: laringectomía parcial y total
Diferenciación con intervenciones relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «laringectomía»?
¿Es lo mismo laringectomía que laringotomía?
¿Quién realizó la primera laringectomía?
¿Puede hablar una persona a la que se ha practicado una laringectomía total?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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