DICCIONARIO MÉDICO
Gemelos monocigóticos
Los gemelos monocigóticos son gemelos originados por la escisión de un único cigoto en dos embriones durante las primeras etapas del desarrollo. También llamados gemelos univitelinos o idénticos, comparten la totalidad de su ADN y son siempre del mismo sexo. Su frecuencia es relativamente constante en todas las poblaciones, en torno a 3,5 a 4 por cada 1 000 nacimientos. El término monocigótico se construye con el prefijo griego μόνος (mónos, "uno solo") y cigoto, del griego ζυγωτός (zygōtós, "unido"). Designa, literalmente, lo que procede de un solo cigoto. A diferencia de los gemelos dicigóticos, que resultan de la fecundación de dos óvulos independientes, los monocigóticos surgen cuando un embrión ya formado se escinde en dos individuos genéticamente idénticos. La causa exacta de esa escisión sigue sin conocerse. Se ha propuesto que ciertos genes implicados en la adhesión celular podrían predisponer a la separación del embrión, pero la hipótesis no ha sido confirmada. Lo que sí se sabe es que la tasa de gemelos monocigóticos permanece estable con independencia de la edad materna, la paridad o el grupo étnico, lo que la diferencia nítidamente de la gemelaridad dicigótica. Lo que distingue un embarazo de gemelos monocigóticos de otro no es la genética (idéntica en todos), sino la configuración de las membranas que rodean a cada feto. Y esa configuración depende enteramente del día en que el embrión se divide. Si la escisión ocurre durante las primeras 72 horas tras la fecundación, antes de que se forme la mórula, cada embrión genera su propio corion y su propio amnios. El resultado es una gestación bicorial biamniótica, indistinguible por ecografía de un embarazo de gemelos dicigóticos. Este escenario es el menos frecuente entre los monocigóticos y representa aproximadamente un tercio de los casos. Entre el cuarto y el octavo día, cuando el embrión ya ha alcanzado la fase de blastocisto, la masa celular interna se divide, pero la capa externa (el trofoblasto, que dará lugar al corion) ya se ha diferenciado. Los dos embriones comparten entonces un solo corion y una sola placenta, pero desarrollan cavidades amnióticas independientes. Es la gestación monocorial biamniótica, con diferencia la más habitual en gemelos monocigóticos. Después del octavo día, la escisión afecta a un embrión en el que el amnios ya ha comenzado a formarse. En estos casos, los fetos comparten tanto el corion como la cavidad amniótica: gestación monocorial monoamniótica. Es rara (se estima en torno al 1 % de los embarazos de gemelos monocigóticos) y conlleva riesgos adicionales derivados de la proximidad física entre los fetos. Una escisión aún más tardía, pasado el duodécimo día, produce una separación incompleta del embrión. El resultado son los llamados gemelos unidos (históricamente, gemelos siameses), una entidad extremadamente infrecuente. Que dos individuos compartan la totalidad de su secuencia de ADN no significa que sean idénticos en todo. Las huellas dactilares, por ejemplo, difieren siempre entre gemelos monocigóticos, porque se modelan durante la vida fetal por fuerzas mecánicas locales que no dependen del genotipo. Con el paso de los años, las diferencias se amplían. Los patrones de metilación del ADN y otras marcas epigenéticas acumulan cambios divergentes en función del ambiente, la alimentación, las enfermedades y los hábitos de cada individuo. Esta divergencia epigenética, documentada en estudios longitudinales de pares de gemelos monocigóticos, explica por qué la concordancia para enfermedades complejas (como la diabetes tipo 2 o ciertos tumores) rara vez alcanza el 100 %, incluso entre individuos con el mismo genoma. No. Solo los que resultan de una escisión posterior al tercer día tras la fecundación. Los que se dividen antes de ese momento desarrollan placentas separadas y, desde el punto de vista ecográfico, son indistinguibles de un embarazo de gemelos dicigóticos. En la práctica, no. Al proceder del mismo cigoto, heredan el mismo par de cromosomas sexuales. Se han descrito casos anecdóticos en los que una anomalía cromosómica posterior a la escisión (como la pérdida de un cromosoma X en uno de los embriones, dando lugar a un síndrome de Turner) produce discordancia de sexo, pero son situaciones rarísimas y no representan el mecanismo habitual de la gemelaridad monocigótica. Porque su origen no depende de la ovulación ni de factores hormonales maternos, sino de un evento embrionario cuya causa se desconoce. Al no estar influida por la edad, la nutrición ni la genética de la hiperovulación, la tasa se mantiene constante en torno a 3,5 a 4 por cada 1 000 nacimientos en poblaciones muy distintas.Qué son los gemelos monocigóticos
El momento de la escisión y sus consecuencias
Identidad genética, diferencias fenotípicas
Preguntas frecuentes
¿Todos los gemelos monocigóticos comparten placenta?
¿Pueden los gemelos monocigóticos ser de diferente sexo?
¿Por qué la tasa de gemelos monocigóticos no varía entre poblaciones?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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