DICCIONARIO MÉDICO
Espirometría
La espirometría es la prueba de función pulmonar más utilizada en neumología. Mide la cantidad de aire que los pulmones pueden movilizar y la velocidad con la que lo hacen, lo que permite evaluar la capacidad ventilatoria del paciente y detectar patrones obstructivos o restrictivos. Etimológicamente, la palabra une el latín spīrāre (respirar) con el griego μέτρον (métron, medida). El término se atribuye a Lavoisier, el químico francés que descubrió el oxígeno, aunque fue el cirujano inglés John Hutchinson quien convirtió la espirometría en una herramienta clínica reconocible. En 1846, Hutchinson presentó ante la Statistical Society of London un aparato de campana invertida sellada con agua capaz de medir el volumen de aire que una persona podía expulsar tras una inspiración máxima. A ese volumen lo llamó capacidad vital, con la convicción de que predecía la longevidad del individuo. En una época en la que la tuberculosis diezmaba Europa, la idea no era descabellada. Un siglo más tarde, el neumólogo francés Robert Tiffeneau introdujo un matiz que resultó decisivo: no solo importaba cuánto aire se podía espirar, sino a qué velocidad. En los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, Tiffeneau describió el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF1 o FEV1) y propuso el cociente entre este valor y la capacidad vital forzada como indicador de obstrucción bronquial. Ese cociente lleva su nombre: el índice de Tiffeneau. Existen dos modalidades. En la espirometría simple (o lenta), el paciente respira con normalidad a través de la boquilla del espirómetro y, cuando se le indica, realiza una inspiración completa seguida de una espiración máxima sin prisa. Esta maniobra permite determinar el volumen corriente, la capacidad vital lenta y los volúmenes de reserva inspiratorio y espiratorio. La espirometría forzada pide algo distinto: tras llenar los pulmones al máximo, el paciente debe expulsar todo el aire con la mayor fuerza y rapidez posibles, y mantener la espiración durante al menos seis segundos. Es esta maniobra la que genera los parámetros con mayor utilidad clínica: la capacidad vital forzada (CVF), el FEV1, el flujo espiratorio máximo (PEF) y el flujo espiratorio forzado entre el 25 % y el 75 % de la CVF (FEF25-75). Todo queda registrado en el espirograma. Una variante frecuente es la espirometría con prueba broncodilatadora: se realiza una primera espirometría forzada, se administra un broncodilatador inhalado, se espera unos 15 minutos y se repite la maniobra. Comparar ambos resultados permite valorar si la obstrucción es reversible, dato con implicaciones directas en la orientación del cuadro clínico. La espirometría evalúa volúmenes y flujos dinámicos, es decir, los que dependen del movimiento activo del aire. Eso la hace especialmente sensible para detectar la obstrucción al flujo aéreo. Sin embargo, no puede medir el aire que permanece atrapado en los pulmones después de una espiración máxima (el volumen residual) ni la capacidad pulmonar total. Para esos parámetros se necesitan técnicas complementarias como la pletismografía corporal o la dilución de gases inertes. Tampoco mide la eficiencia del intercambio gaseoso. El hecho de que un paciente mueva un volumen de aire normal no garantiza que el oxígeno esté llegando a la sangre de forma adecuada ni que el dióxido de carbono se elimine correctamente. Del latín spīrāre (respirar) y el griego μέτρον (métron, medida). Su uso se consolidó a mediados del siglo XIX, cuando John Hutchinson diseñó el primer espirómetro moderno y acuñó el concepto de capacidad vital en 1846. No. La espirometría consiste en respirar a través de una boquilla conectada al equipo. No requiere agujas, sedación ni introducción de instrumentos en el cuerpo. La maniobra forzada puede resultar algo fatigosa, pero el procedimiento dura pocos minutos. Detecta con alta sensibilidad las enfermedades que cursan con obstrucción al flujo aéreo (como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y orienta sobre las que restringen la expansión pulmonar. Para confirmar una restricción o evaluar otras alteraciones se necesitan pruebas adicionales. Robert Tiffeneau, neumólogo francés, lo introdujo a finales de los años cuarenta. Su aportación añadió el componente de velocidad a la medición espirométrica, que hasta entonces se limitaba a cuantificar el volumen total de aire espirado. Consulte también la información clínica completa sobre las pruebas de función respiratoria Si busca información sobre cómo se realiza la espirometría, su preparación y sus aplicaciones clínicas concretas, puede consultar la página de pruebas de función respiratoria del Departamento de Neumología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea ampliar información sobre conceptos asociados a la espirometría, puede consultar:Qué es la espirometría
Espirometría simple y espirometría forzada
Qué mide y qué no mide
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra espirometría?
¿Es una prueba dolorosa o invasiva?
¿Puede detectar cualquier enfermedad pulmonar?
¿Cuándo se describió el índice de Tiffeneau?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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