DICCIONARIO MÉDICO

Pletismografía

La pletismografía es el conjunto de técnicas que registran las variaciones de volumen que experimenta un órgano, un segmento corporal o el tórax completo, casi siempre como reflejo de cambios en el contenido de sangre o de aire. El instrumento con el que se practica se llama pletismógrafo, y según la región explorada y el principio físico empleado adopta formas muy distintas: desde la pletismografía respiratoria, centrada en los volúmenes pulmonares, hasta las variantes que estudian la circulación en las extremidades.

Qué es la pletismografía

El nombre procede del griego plethysmós, aumento o multiplicación, y graphein, escribir o registrar. La pletismografía es, en sentido estricto, el registro de los incrementos y descensos de volumen que sufre una estructura corporal a lo largo del tiempo. No corresponde a una enfermedad ni a un síndrome, sino al terreno de los métodos de exploración funcional, junto a técnicas como la espirometría o el estudio Doppler de los vasos sanguíneos.

Su historia es más antigua que la de la mayoría de las pruebas de imagen o de laboratorio. La idea de fondo es sencilla: encerrar un órgano en un recipiente cerrado y medir cuánto empuja sobre sus paredes cuando cambia de tamaño.

Principio de medida

El fundamento común a todas las variantes es fácil de enunciar; su aplicación técnica lo es bastante menos. Un cambio de volumen en el interior de un recinto cerrado se traduce en un cambio de presión, de resistencia eléctrica o de luz reflejada, según el sensor empleado. A partir de esa magnitud, que sí se mide de forma directa, se reconstruye el volumen que la ha originado.

Esa vía indirecta (medir presión, resistencia o luz para deducir volumen) explica por qué el nombre del método insiste en el registro más que en la magnitud observada: lo que el aparato capta nunca es el volumen en sí, sino su huella sobre otra propiedad física.

Modalidades según la región explorada

La variante aplicada al tórax, la pletismografía respiratoria, determina los volúmenes de aire que permanecen en el pulmón incluso después de una espiración forzada, una información a la que la espirometría no llega por sí sola.

En las extremidades, la pletismografía vascular estudia el llenado y el vaciado de arterias y venas: resulta útil para valorar una claudicación intermitente de origen arterial o para descartar una trombosis venosa profunda, mediante manguitos neumáticos o sensores que registran la impedancia eléctrica del segmento explorado.

Existe, además, una variante óptica: ilumina la piel con un diodo y mide la luz que los vasos subcutáneos reflejan. Sobre ese mismo principio se apoya la pulsioximetría, que lo aplica a un fin muy concreto, calcular la saturación de oxígeno en sangre.

Diferenciación con otras pruebas funcionales

La espirometría mide el aire que se moviliza durante una respiración forzada; la pletismografía mide también el que queda atrapado en el tórax cuando el ciclo respiratorio se detiene. Son complementarias, no intercambiables.

Frente al estudio Doppler, que emplea ultrasonidos para visualizar el flujo sanguíneo en tiempo real, la pletismografía se limita a registrar un cambio de volumen o de presión sin ofrecer una imagen del vaso. Cada técnica responde a una pregunta distinta, y en la práctica clínica suelen emplearse de forma conjunta.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede la palabra pletismografía?

Del griego plethysmós (aumento) y graphein (escribir). El término describe con precisión lo que hace la técnica: registrar un incremento, o un descenso, de volumen.

¿Es lo mismo que la pletismografía respiratoria?

No. La pletismografía respiratoria es una de sus aplicaciones, la centrada en los volúmenes pulmonares; el término general abarca también las variantes vasculares y ópticas.

¿En qué se diferencia de la ecografía Doppler?

En que no genera una imagen. La ecografía Doppler emplea ultrasonidos para visualizar el interior de un vaso y estimar la velocidad del flujo; la pletismografía se conforma con registrar el cambio global de volumen o de presión que ese flujo produce en el segmento explorado, sin necesidad de ver nada por dentro.

¿Qué tipos de pletismografía existen?

Los más habituales son la respiratoria o corporal, centrada en los pulmones; la vascular, aplicada a brazos y piernas para estudiar arterias y venas; la de impedancia, que mide cambios en la resistencia eléctrica de un segmento corporal; y la óptica o fotopletismografía, que utiliza un haz de luz reflejada. Todas comparten el mismo principio de fondo, el de traducir un cambio de volumen en una señal medible, aunque cada una recurre a un sensor distinto según la estructura que se quiera explorar. La elección de una u otra depende del órgano y de la pregunta clínica que se quiera resolver.

Referencias

  1. MedlinePlus. Pletismografía. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  2. MedlinePlus. Pletismografía pulmonar. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  3. MedlinePlus. Enfermedad arterial periférica. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  4. de Mir Messa I, Sardón Prado O, Larramona H, Salcedo Posadas A, Villa Asensi JR. Pletismografía corporal (I): estandarización y criterios de calidad. Anales de Pediatría, 2015.

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