DICCIONARIO MÉDICO
Claudicación intermitente
La claudicación intermitente es el dolor, calambre o fatiga muscular que aparece en las extremidades inferiores durante la marcha y desaparece al detenerse. Se trata de la manifestación más característica de la enfermedad arterial periférica (EAP), una forma de aterosclerosis que estrecha las arterias de las piernas y reduce el aporte de sangre y oxígeno al músculo en actividad. El término claudicación deriva del latín claudicāre (cojear), y el calificativo «intermitente» alude al carácter episódico del cuadro: el dolor aparece, obliga a parar, se resuelve con el descanso y reaparece al reanudar la marcha. Jean-Martin Charcot lo describió con precisión en 1858, aunque ya había observaciones previas en la literatura veterinaria sobre caballos que dejaban de trotar por insuficiencia arterial en las patas traseras. En la práctica clínica, la claudicación intermitente funciona como marcador de aterosclerosis sistémica. Quien la presenta tiene un riesgo cardiovascular aumentado que va más allá de las piernas: la obstrucción arterial que limita la marcha indica que el mismo proceso puede estar afectando a las arterias coronarias o cerebrales. En reposo, el flujo sanguíneo a través de una arteria parcialmente obstruida puede ser suficiente para mantener el metabolismo del músculo. Al caminar, las fibras musculares aumentan su consumo de oxígeno de forma brusca. Si la estenosis arterial impide que el flujo se incremente proporcionalmente, el músculo entra en isquemia y acumula metabolitos ácidos que estimulan las terminaciones nerviosas del dolor. La localización de las molestias orienta sobre el nivel de la obstrucción. El dolor en las pantorrillas, que es lo más habitual, sugiere una estenosis en la arteria femoral superficial o en la poplítea. Cuando la claudicación se siente en los glúteos o en los muslos, la obstrucción suele estar más arriba, en el territorio aortoilíaco. Se calcula que hasta el 12 % de la población adulta tiene algún grado de EAP en las extremidades inferiores, con aumento progresivo a partir de los 50 años, pero solo una minoría desarrolla claudicación franca; muchos pacientes permanecen asintomáticos o presentan molestias que atribuyen al envejecimiento. El tabaquismo duplica el riesgo de desarrollar EAP y es, con diferencia, el factor modificable de mayor peso. La diabetes mal controlada multiplica ese riesgo entre dos y tres veces, y acelera la progresión del daño arterial. La hipertensión y la hipercolesterolemia contribuyen al depósito de placas de ateroma en la pared arterial, el mismo proceso que subyace al infarto de miocardio o al ictus cerebral. Aproximadamente un 20 % de los pacientes con claudicación intermitente empeora en un plazo de cinco años. Un tercio de ellos puede progresar hacia isquemia crítica de la extremidad, que se manifiesta como dolor en reposo, úlceras que no cicatrizan o, en casos avanzados, gangrena. Ese dato explica por qué la detección temprana de pulsos arteriales débiles o la medición del índice tobillo-brazo (la relación entre la presión arterial sistólica del tobillo y la del brazo) tienen utilidad como herramienta de cribado en población de riesgo. La claudicación intermitente neurógena (o pseudoclaudicación) comparte con la vascular la secuencia de molestias al caminar y mejoría con el reposo, pero su origen es radicalmente distinto: no hay obstrucción arterial, sino compresión de las raíces nerviosas dentro del canal espinal lumbar. Varias pistas clínicas ayudan a separar ambas formas. En la claudicación vascular, subir una cuesta agrava las molestias porque el músculo trabaja más; en la neurógena, bajar es peor, ya que la extensión de la columna lumbar reduce el diámetro del canal. El paciente con claudicación neurógena obtiene alivio al inclinarse hacia delante (empujar un carrito de la compra, por ejemplo, es un gesto que alivia), mientras que al paciente vascular le basta con detenerse, sin necesidad de cambiar la postura del tronco. Los pulsos arteriales pedios son normales en la claudicación neurógena y están disminuidos o ausentes en la vascular. Porque el dolor no es constante. Aparece al caminar, desaparece al parar y vuelve al reanudar la marcha. Esa intermitencia refleja el desajuste entre oferta y demanda de oxígeno que solo se pone de manifiesto durante el esfuerzo. Sí, y este es uno de los aspectos menos conocidos por el público general. La claudicación es una señal de aterosclerosis generalizada. Estudios poblacionales han demostrado que los pacientes con EAP tienen una mortalidad cardiovascular significativamente mayor que la población general del mismo grupo de edad, incluso cuando los problemas en las piernas parecen leves. Depende. No existe un número universal. La distancia de claudicación (los metros que el paciente recorre antes de tener que pararse) se usa como indicador de gravedad: cuanto menor es, más avanzada está la obstrucción. Distancias inferiores a 200 metros en llano suelen considerarse una limitación significativa, pero la valoración tiene que integrar la edad, el estado funcional previo y la presencia de otras enfermedades. No exactamente. La enfermedad arterial periférica es la entidad de fondo, la obstrucción de las arterias por aterosclerosis. La claudicación intermitente es su manifestación clínica más típica, pero muchos pacientes con EAP demostrada mediante pruebas objetivas no refieren dolor al caminar, ya sea porque la obstrucción es leve, porque han limitado inconscientemente su actividad o porque presentan neuropatía concomitante que enmascara el dolor. Si desea profundizar en conceptos asociados a la claudicación intermitente, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la claudicación intermitente
El desequilibrio entre aporte y demanda de oxígeno
Factores que favorecen la enfermedad arterial periférica
Diferenciación con la claudicación neurógena
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «intermitente»?
¿Tener claudicación intermitente significa que hay riesgo de infarto?
¿Cuánta distancia hay que poder caminar para considerarlo normal?
¿Es lo mismo claudicación intermitente que enfermedad arterial periférica?
Referencias
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