DICCIONARIO MÉDICO
Pletismografía respiratoria
La pletismografía respiratoria, también llamada pletismografía corporal, es la prueba de función pulmonar que mide los volúmenes de aire que permanecen en el pulmón incluso después de una espiración máxima, algo que la espirometría no puede determinar por sí sola. Se realiza dentro de la cabina hermética de un pletismógrafo y se apoya en un principio físico bien conocido, la ley de Boyle-Mariotte. Pertenece al grupo de las pruebas de función pulmonar, junto a la espirometría y a los estudios de difusión de gases. Su objeto no es el aire que entra y sale con cada respiración, sino el que queda retenido en el tórax cuando el ciclo respiratorio se interrumpe. Se conoce indistintamente como pletismografía corporal, pletismografía de cuerpo entero o, de forma más técnica, determinación del volumen pulmonar estático. El método fue descrito en 1956 por DuBois y su equipo, apoyándose en observaciones previas de fisiólogos del siglo XIX sobre la mecánica de la respiración. Su fundamento es la ley de Boyle-Mariotte, formulada en el siglo XVII: el producto de la presión y el volumen de un gas permanece constante mientras la temperatura no varíe. Dentro de una cabina hermética, los pequeños cambios de presión que provoca el tórax al comprimir y descomprimir el aire que contiene bastan para calcular, por esa vía indirecta, el volumen de gas intratorácico. Es una medición indirecta, apoyada en física elemental, allí donde otros métodos necesitan gases trazadores o largos periodos de lavado pulmonar. La magnitud que se obtiene de forma directa es la capacidad residual funcional, también llamada volumen de gas intratorácico. Combinándola con otras maniobras respiratorias se extrapolan, además, el volumen residual y la capacidad pulmonar total. El mismo procedimiento aporta un valor de resistencia específica de la vía aérea, una cifra que refleja la facilidad con la que el aire circula por los bronquios y que se deriva de los cambios de flujo y de presión registrados durante la prueba. La espirometría, con ser la prueba de función pulmonar más extendida, únicamente registra el aire que se moviliza durante una respiración forzada. El volumen que queda atrapado tras una espiración máxima escapa a su alcance. Otros métodos indirectos, como la dilución de helio o el lavado de nitrógeno, sí llegan a estimarlo, pero infravaloran su magnitud en las zonas mal ventiladas, algo frecuente en la enfermedad pulmonar obstructiva. La pletismografía, al medir el volumen total de gas del tórax sin depender de que el aire circule libremente por la vía aérea, no arrastra esa limitación. Ahí está su ventaja. Sí. Son dos nombres distintos para el mismo procedimiento; el segundo hace referencia a la cabina en la que se realiza. Porque una espiración, por forzada que sea, nunca vacía del todo el pulmón. El aire que queda atrapado solo puede calcularse midiendo el gas total del tórax, y eso exige el principio físico de la pletismografía. En 1956, en un trabajo de DuBois y su equipo que sentó las bases de la pletismografía corporal tal y como se practica hoy. Es la base física de toda la técnica. Esta ley, formulada en el siglo XVII, describe cómo se comporta un gas encerrado cuando cambia su presión, y ese comportamiento, aplicado al aire que llena la cabina y al que llena los pulmones, es lo que permite calcular un volumen que no podría medirse de forma directa. La ecuación resultante relaciona la presión bucal con el cambio de volumen de la cabina, y de ahí se despeja la capacidad residual funcional.Qué es la pletismografía respiratoria
Fundamento físico
Qué volúmenes y magnitudes permite calcular
Diferenciación con la espirometría y otros métodos
Preguntas frecuentes
¿Pletismografía respiratoria y pletismografía corporal son la misma prueba?
¿Por qué no basta la espirometría para conocer estos volúmenes?
¿En qué año se describió esta técnica?
¿Qué relación guarda con la ley de Boyle?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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