DICCIONARIO MÉDICO
Volumen residual
El volumen residual (VR) es el aire que permanece dentro de los pulmones incluso después de la espiración más forzada posible, una cantidad que ninguna maniobra voluntaria consigue expulsar. Representa entre el 20 y el 25 % de la capacidad pulmonar total y, a diferencia de los otros tres volúmenes pulmonares, no puede medirse con una espirometría simple. Los otros tres volúmenes pulmonares, el corriente, la reserva inspiratoria y la reserva espiratoria, describen aire que entra y sale del cuerpo según la voluntad de la persona. El volumen residual es distinto: es el remanente que queda atrapado cuando ya no hay más que exhalar por medios voluntarios. En un adulto sano ronda los 1.200 mililitros. «Residual» procede del latín residuus, y este del verbo residere («quedarse, permanecer»), formado a su vez sobre sedere («sentarse»). No comparte raíz con «reserva», que viene de reservare («guardar»), aunque el parecido invite a pensarlo. La diferencia refleja bastante bien la diferencia física: la reserva es aire que el organismo guarda para usarlo cuando haga falta; el residuo es aire que simplemente se queda, sin que ninguna maniobra pueda hacer nada al respecto. La razón es mecánica. Antes de que los pulmones lleguen a vaciarse del todo, las vías respiratorias más pequeñas se colapsan bajo la presión del esfuerzo espiratorio y bloquean la salida del aire que queda por detrás. Ese cierre precoz de la vía aérea, sumado a la rigidez de la caja torácica en su punto de máxima contracción, deja una cantidad de aire que ninguna fuerza muscular consigue movilizar. Ese aire no sobra. Sin él, cada alvéolo tendría que reinflarse casi desde cero en cada inspiración, un esfuerzo mecánico mucho mayor por la tensión superficial del líquido que los recubre. El volumen residual mantiene los alvéolos parcialmente abiertos entre respiración y respiración, lo que evita su colapso y hace sostenible el trabajo respiratorio. Al no ser movilizable, el volumen residual escapa a la espirometría convencional. Se calcula con dos técnicas. La pletismografía corporal introduce al paciente en una cabina hermética y mide los cambios de presión que genera al respirar contra una vía cerrada, aplicando la ley de Boyle. Las técnicas de dilución de gases parten de un principio distinto: se hace inhalar una cantidad conocida de un gas inerte, helio o nitrógeno, y se mide cuánto se diluye al mezclarse con el aire que ya está en el pulmón. De esa dilución se deduce el volumen. El intento de estimarlo es más antiguo que la propia espirometría. A comienzos del siglo XIX, el químico británico Humphry Davy ensayó una dilución con gas hidrógeno para calcular el aire que quedaba en sus propios pulmones tras espirar. Décadas más tarde, cuando John Hutchinson construyó en 1846 el primer espirómetro moderno y describió los cinco parámetros clásicos de la función pulmonar, el volumen residual quedó fuera de lo que su aparato podía captar: medía solo el aire que el paciente lograba exhalar de forma voluntaria. Sumado al volumen de reserva espiratorio, el volumen residual forma la capacidad residual funcional, el aire que queda en los pulmones al final de una respiración tranquila. Sumado a la capacidad vital completa, compone la capacidad pulmonar total, el volumen máximo que pueden alcanzar los pulmones. Es, en ambos casos, el componente que la espirometría por sí sola nunca consigue capturar. Porque la espirometría solo registra el aire que el paciente moviliza de forma voluntaria, y el volumen residual es justamente el que queda fuera de ese control. Hacen falta técnicas indirectas: pletismografía o dilución de gases. No. La capacidad residual funcional es la suma del volumen residual y el volumen de reserva espiratorio; el volumen residual es solo una parte de ella, la que no puede expulsarse. Sí, de forma moderada. El cierre precoz de las vías aéreas pequeñas se acentúa con los años, lo que deja atrapado algo más de aire del habitual. El fenómeno se conoce como aumento del volumen de cierre. El químico británico Humphry Davy, a comienzos del siglo XIX, con una técnica de dilución de hidrógeno. Hutchinson, el creador del primer espirómetro en 1846, ni siquiera pudo incluirlo entre lo que su aparato era capaz de captar. Entre el 20 y el 25 % de la capacidad pulmonar total en una persona sana, aunque la proporción varía con la talla, el sexo y la edad.Qué es el volumen residual
Por qué no puede expulsarse
Cómo se mide y un poco de historia
Diferenciación con otros volúmenes y capacidades
Preguntas frecuentes
¿Por qué no se puede medir con una espirometría normal?
¿Es lo mismo que la capacidad residual funcional?
¿Aumenta con la edad?
¿Quién intentó medirlo por primera vez?
¿Qué porcentaje de los pulmones ocupa?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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