DICCIONARIO MÉDICO
Capacidad vital
La capacidad vital (CV) es el volumen máximo de aire que puede ser espirado después de una inspiración máxima. Resulta de la suma de tres volúmenes pulmonares: el volumen corriente, el volumen de reserva inspiratorio y el volumen de reserva espiratorio. En adultos sanos oscila entre 3 y 5 litros, con valores superiores en varones, personas de mayor estatura y atletas de resistencia. El concepto fue introducido por el cirujano y fisiólogo inglés John Hutchinson en 1846. Hutchinson diseñó un espirómetro de campana de agua y midió la capacidad vital de más de 2.000 sujetos, estableciendo su relación con la talla y demostrando que disminuía en enfermedades pulmonares. El término vital capacity que Hutchinson acuñó respondía a una idea concreta: era, según él, la medida más fiable de la "capacidad vital" de un individuo, en el sentido de reserva fisiológica para la vida. La expresión se ha mantenido sin cambios desde entonces. En la fisiología respiratoria actual, la capacidad vital representa la máxima amplitud ventilatoria posible. Incluye todo el aire movilizable entre una inspiración máxima y una espiración máxima, pero excluye el volumen residual, que permanece atrapado en los pulmones y no puede ser espirado voluntariamente. No es lo mismo soplar despacio que hacerlo con fuerza. La capacidad vital lenta (CVL) se mide durante una espiración pausada, sin esfuerzo, tras una inspiración máxima. La capacidad vital forzada (CVF) se obtiene pidiendo al sujeto que espire tan rápido y tan completamente como pueda. En un pulmón sano ambos valores son prácticamente iguales. Pero en pacientes con obstrucción de las vías aéreas la diferencia cobra importancia. Durante la espiración forzada, la presión positiva intratorácica comprime las vías aéreas pequeñas y provoca su cierre prematuro, de modo que una porción del aire queda atrapada y la CVF resulta inferior a la CVL. Esa diferencia, cuando es significativa, constituye en sí misma un dato clínico. De la maniobra de CVF se extraen, además, dos parámetros que van mucho más allá de la propia capacidad vital. El volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1) mide la cantidad de aire expulsada en el primer segundo de la espiración forzada, y el cociente FEV1/CVF (índice de Tiffeneau) permite clasificar el patrón ventilatorio: un índice inferior a 0,7 orienta hacia obstrucción; una CVF reducida con cociente normal o elevado sugiere restricción. Los valores de capacidad vital se interpretan siempre en porcentaje del valor predicho para cada individuo, calculado a partir de ecuaciones de referencia que tienen en cuenta sexo, edad, talla y, en algunos modelos, grupo étnico. La Global Lung Function Initiative (GLI) publicó en 2012 un conjunto de ecuaciones multiétnicas que se ha convertido en la referencia internacional. Se considera normal un valor entre el 80 % y el 120 % del predicho. En términos absolutos, un hombre joven de 175 cm suele presentar una CV cercana a 4,5 litros; una mujer de la misma edad y talla, alrededor de 3,5 litros. Las cifras descienden con la edad a un ritmo de unos 25 a 30 ml por año a partir de la tercera década, consecuencia de la pérdida progresiva de elasticidad del parénquima pulmonar y de la rigidez creciente de la caja torácica. Atletas de resistencia aeróbica pueden alcanzar valores de 7 u 8 litros. Una CV disminuida puede deberse a causas muy distintas. En los trastornos restrictivos (fibrosis pulmonar, enfermedades neuromusculares, deformidades torácicas como la cifoescoliosis grave) el pulmón no puede expandirse lo suficiente. En los trastornos obstructivos avanzados (enfisema, EPOC grave) la CV desciende porque el atrapamiento aéreo aumenta el volumen residual a expensas del volumen movilizable. La postura también influye: en decúbito supino la CV es menor que en bipedestación, porque el contenido abdominal empuja el diafragma hacia arriba y limita la excursión inspiratoria. John Hutchinson, un cirujano inglés, en 1846. Construyó un espirómetro de campana sumergida en agua y realizó más de 2.000 mediciones. Su trabajo sentó las bases de la espirometría moderna. No. La capacidad vital incluye solo el aire que se puede movilizar voluntariamente. La capacidad pulmonar total añade el volumen residual, es decir, el aire que queda atrapado en los pulmones tras una espiración máxima y que no puede ser espirado. Sí, disminuye. A partir de los 25 o 30 años se pierden entre 25 y 30 ml al año, aproximadamente. La causa principal es la reducción de la elasticidad pulmonar y el aumento de la rigidez de la pared torácica que acompañan al envejecimiento. Depende. El entrenamiento aeróbico sostenido puede aumentar ligeramente la capacidad vital en personas desentrenadas, sobre todo al mejorar la fuerza de los músculos respiratorios. Sin embargo, en individuos ya en buena forma física, el margen de mejora es pequeño: la capacidad vital depende en gran medida de factores constitucionales como la talla y la estructura torácica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la capacidad vital, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la capacidad vital
Capacidad vital lenta y capacidad vital forzada
Valores normales y variables de influencia
Significado clínico de las alteraciones
Preguntas frecuentes
¿Quién inventó la medición de la capacidad vital?
¿Es lo mismo capacidad vital que capacidad pulmonar total?
¿La capacidad vital cambia con la edad?
¿Se puede mejorar la capacidad vital con ejercicio?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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