DICCIONARIO MÉDICO

Pletismógrafo

El pletismógrafo es el instrumento con el que se practica la pletismografía: un aparato capaz de detectar y registrar los cambios de volumen que experimenta un órgano, un miembro o el tórax completo. Según la aplicación, puede ser una cabina hermética en la que se sienta el paciente, un manguito neumático colocado en una extremidad o un sensor óptico del tamaño de una pinza de dedo.

Qué es el pletismógrafo

El nombre procede del griego plethysmós, aumento, y graphein, escribir. En sentido estricto significa «el que registra el aumento». La terminación -ógrafo, compartida con otros instrumentos médicos como el espirómetro, señala precisamente esa función de registro, y la distingue de -grafía, que nombra la técnica o el procedimiento en sí y no el aparato.

Origen del instrumento

Los primeros registros de este tipo se remontan al siglo XVII. En 1622, Glisson, y más tarde, en 1737, Swammerdam, encerraron un músculo aislado en un recipiente cerrado para demostrar, en contra de la opinión de su tiempo, que no aumentaba de volumen al contraerse.

El aparato tal y como se conoce hoy se debe al fisiólogo italiano Angelo Mosso (1846-1910), que lo empleó, en una publicación de 1874, para estudiar las variaciones de volumen sanguíneo en los miembros asociadas al pulso, al sueño y a la actividad mental. El mismo investigador ideó otros instrumentos de registro fisiológico, como el ergógrafo y el esfigmomanómetro.

Tipos de pletismógrafo según su principio de funcionamiento

Los pletismógrafos de agua fueron los primeros en emplearse: el segmento a estudiar se introduce en un recipiente lleno de líquido, y el desplazamiento de este, transmitido a una columna graduada, refleja el cambio de volumen.

Sobre un principio distinto trabajan los de aire, que sustituyen el líquido por una cámara neumática o por la cabina hermética de la pletismografía respiratoria. Esta última puede funcionar a volumen constante, a presión constante o, en los modelos más recientes, midiendo presión y flujo a la vez.

Los de impedancia, en cambio, prescinden del contacto mecánico directo: miden las variaciones en la resistencia eléctrica de un segmento corporal, que cambia con el volumen de sangre que lo atraviesa.

Un cuarto principio, el óptico, ilumina la piel con un diodo y registra la luz que reflejan los vasos subcutáneos. Sobre ese mismo fundamento trabaja la pulsioximetría, que lo aplica a un uso muy concreto, calcular la saturación de oxígeno en sangre.

El pletismógrafo y la pletismografía, dos palabras que se confunden

En el habla cotidiana ambos términos se emplean a veces como si fueran intercambiables. La distinción, sin embargo, es sencilla: el pletismógrafo es el aparato; la pletismografía, lo que se hace con él. Uno es el objeto; la otra, la acción.

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencian el pletismógrafo y la pletismografía?

El primero es el aparato; la segunda, la técnica que se practica con él. Es una distinción de forma más que de fondo, pero conviene no confundir el instrumento con el procedimiento.

¿Quién inventó el pletismógrafo?

El fisiólogo italiano Angelo Mosso lo empleó por primera vez en 1874; antecedentes mucho más rudimentarios, sin embargo, se remontan al siglo XVII, a los experimentos de Glisson y Swammerdam sobre la contracción muscular.

¿Todos los pletismógrafos funcionan igual?

No. Cada tipo traduce el cambio de volumen mediante un principio físico distinto: desplazamiento de un líquido o de un gas, variación de la resistencia eléctrica o reflexión de la luz. El resultado final, una curva de volumen frente al tiempo, es parecido; el camino para obtenerlo no lo es.

¿Qué relación guarda con el pulsioxímetro que se coloca en el dedo?

Una relación directa. El pulsioxímetro incorpora un fotopletismógrafo: un diodo emite luz sobre la piel, los vasos subcutáneos la reflejan de forma distinta según la cantidad de sangre que contienen en cada instante, y un sensor traduce esa variación en una curva de pulso. La saturación de oxígeno se calcula después, comparando la absorción de dos longitudes de onda de luz, pero la curva de partida, la que marca cada latido, es un auténtico pletismograma óptico. Por eso, cuando el dedo se mueve o está frío y la lectura del pulsioxímetro se vuelve errática, el problema suele estar en esa señal pletismográfica de base, no en el cálculo posterior.

Referencias

  1. Hyman C, Winsor T. History of plethysmography. Journal of Cardiovascular Surgery, 1961.
  2. Merriam-Webster. Plethysmograph. Merriam-Webster Dictionary.
  3. MedlinePlus. Pletismografía. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  4. Gilsanz Rodríguez F, Guasch Arévalo E, Navarro Suay R. La oximetría de pulso, del quirófano al domicilio. Anales de la Real Academia de Doctores de España, 2023.

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