DICCIONARIO MÉDICO
Inspiración
Inspiración: fase del ciclo respiratorio en la que el aire penetra en los pulmones gracias a la contracción del diafragma y de los músculos intercostales externos. La inspiración es la primera de las dos fases en que se divide cada ciclo respiratorio. Durante ella, el aire de la atmósfera recorre las vías respiratorias y llena los alvéolos pulmonares, donde tendrá lugar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. La segunda fase, la espiración, devuelve el aire al exterior. En un adulto en reposo, esta alternancia se repite entre doce y dieciséis veces por minuto. El término procede del latín inspiratio, formado sobre el verbo inspirare: el prefijo in- (hacia dentro) unido a spirare (soplar, respirar). En el latín clásico y medieval, sin embargo, no predominaba el sentido respiratorio, sino el figurado: la inspiración divina o poética, el soplo que las musas insuflaban al creador. El valor fisiológico que hoy damos por descontado es en realidad un calco del griego émpneusis (ἔμπνευσις), la palabra que los médicos griegos empleaban para el acto de introducir aire en el cuerpo. Todo gas se desplaza desde donde hay más presión hacia donde hay menos. Para que el aire penetre en los pulmones, por tanto, la presión dentro de los alvéolos debe caer por debajo de la atmosférica. El organismo lo consigue agrandando la caja torácica, un principio que la física describe con la ley de Boyle: en un recinto cerrado, cuando aumenta el volumen, disminuye la presión. El protagonista de esa expansión es el diafragma, la lámina muscular en forma de cúpula que separa el tórax del abdomen y de la que depende cerca del 75 % del movimiento inspiratorio. Al contraerse, desciende y aplana su cúpula, con lo que la cavidad torácica se alarga: en una respiración tranquila el diafragma baja alrededor de un centímetro y medio, y hasta siete en una inspiración profunda. Lo gobierna el nervio frénico, que nace en la médula cervical. A la vez, los músculos intercostales externos elevan las costillas y el esternón, y ensanchan el tórax en sentido anteroposterior. Al expandirse la caja torácica, la presión del espacio pleural se vuelve más negativa y arrastra consigo a los pulmones, que acompañan el movimiento de la pared. La presión alveolar cae por debajo de la atmosférica y el aire fluye hacia dentro. Todo ocurre en poco más de un segundo. Aquí reside una diferencia que conviene no pasar por alto. La inspiración exige siempre trabajo muscular: sin contracción del diafragma no hay entrada de aire. La espiración en reposo funciona al revés, de forma pasiva; basta con que los músculos se relajen para que el pulmón, por su propia elasticidad, se retraiga y expulse el aire como haría un globo al soltarlo. Solo cuando la respiración se intensifica, durante el ejercicio por ejemplo, entran en acción músculos espiratorios propiamente dichos. Esa asimetría explica que hablar de "inspiración pasiva" carezca de sentido fisiológico. Introducir aire nunca sale gratis. Cuesta energía. Con todo, en reposo el conjunto de la ventilación consume apenas una pequeña fracción del gasto energético del organismo: el músculo respiratorio trabaja de manera tan continua como discreta, y solo se hace notar cuando la demanda de aire se dispara. Sí. En el lenguaje médico ambos términos designan la entrada de aire en los pulmones y se emplean de forma indistinta. "Inhalación" se reserva a veces para la introducción deliberada de una sustancia, como un aerosol o un gas medicinal, pero referida al ciclo respiratorio normal equivale a inspiración. En una respiración tranquila, alrededor de un segundo o algo más. La espiración que la sigue suele ser un poco más larga, de modo que el ciclo completo, una inspiración con su espiración, se repite unas doce a dieciséis veces por minuto en el adulto en reposo. Ese ritmo se acelera con el ejercicio, la fiebre o la emoción. Por su historia. En latín, inspirare significaba literalmente "soplar dentro", y de ahí pasó pronto al sentido figurado de infundir algo en el ánimo de alguien: el soplo que anima la creación. Los dos significados, el respiratorio y el espiritual, conviven en español desde hace siglos y comparten la misma raíz, spirare, "respirar". El diafragma. Aporta la mayor parte del esfuerzo inspiratorio y está gobernado por el nervio frénico. Los músculos intercostales externos colaboran elevando las costillas. Cuando la demanda de aire aumenta, se suman otros músculos del cuello y del tórax, propios de la inspiración forzada.Qué es la inspiración
Cómo entra el aire en los pulmones
Por qué es una fase activa
Preguntas frecuentes
¿Inspiración e inhalación son lo mismo?
¿Cuánto dura la fase de inspiración?
¿Por qué la misma palabra sirve para respirar y para tener ideas?
¿Qué músculo interviene sobre todo en la inspiración?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026