DICCIONARIO MÉDICO
Enterocolitis necrotizante
La enterocolitis necrosante (ECN) es una enfermedad grave del recién nacido caracterizada por la necrosis de extensiones variables de la pared del intestino delgado y el colon. Constituye la urgencia digestiva más frecuente en las unidades de cuidados intensivos neonatales y afecta de modo preferente a los prematuros de muy bajo peso al nacer. El nombre reúne tres raíces griegas: ἔντερον (énteron, «intestino»), κόλον (kólon, referido al intestino grueso) y νέκρωσις (nékrosis, «muerte del tejido»), con el sufijo -itis que indica inflamación. El resultado describe con precisión lo que ocurre: una inflamación intestinal que progresa hasta destruir la pared del órgano. Los textos médicos en español utilizan tanto «necrosante» como «necrotizante» para referirse a la misma entidad; ambas formas aparecen en la literatura y en los códigos diagnósticos. Se presenta sobre todo en prematuros nacidos con un peso inferior a 1.500 gramos, y su incidencia en ese grupo se sitúa en torno al 5-7 % de los ingresos en cuidados intensivos neonatales. La mortalidad, variable según la extensión del daño, oscila entre el 20 y el 50 % en las series publicadas. Los recién nacidos a término la desarrollan con mucha menor frecuencia, y cuando lo hacen suelen presentar factores predisponentes concretos como cardiopatía congénita o asfixia perinatal. La causa exacta de la ECN sigue sin estar del todo esclarecida, pero se acepta que confluyen varios factores. La inmadurez del tubo digestivo del prematuro desempeña un papel central: la barrera mucosa es más permeable, la motilidad está reducida y el sistema inmunitario intestinal no ha completado su desarrollo. Esa vulnerabilidad facilita que las bacterias que colonizan el intestino en los primeros días de vida atraviesen la mucosa y desencadenen una respuesta inflamatoria desproporcionada. A este sustrato de inmadurez se suman factores como la alimentación con fórmula (la lactancia materna ha demostrado un efecto protector), la disbiosis de la microbiota intestinal neonatal y episodios de isquemia local. No existe un germen único responsable; se han aislado Klebsiella, Escherichia coli, estafilococos coagulasa negativos y Clostridioides difficile, entre otros, aunque en muchos casos no se identifica patógeno alguno. Desde 1978, la clasificación propuesta por Bell y colaboradores ha servido de marco para estratificar la ECN según su gravedad. Se divide en tres estadios. El primero corresponde a la sospecha clínica, con signos inespecíficos como distensión abdominal leve e intolerancia alimentaria. En el segundo, la confirmación radiológica (presencia de neumatosis intestinal, es decir, gas en la pared del intestino) y, en ocasiones, gas en el sistema venoso portal acompañan a un deterioro clínico más evidente. El tercero indica enfermedad avanzada con riesgo de perforación, peritonitis y neumoperitoneo. Modificaciones posteriores de esta escala (Walsh y Kliegman, entre otros) refinaron los criterios y añadieron orientación sobre el abordaje en cada fase. La estadificación no sustituye al juicio clínico, pero proporciona un lenguaje común para las unidades neonatales. El hallazgo de neumatosis intestinal en la radiografía simple de abdomen sigue siendo uno de los signos radiológicos más característicos de la enfermedad. Pese a compartir parte del nombre, la ECN y la enterocolitis general son entidades distintas. La enterocolitis del adulto o del niño mayor suele ser un cuadro infeccioso autolimitado; la ECN es un proceso necrótico con posible perforación intestinal, restringido prácticamente al periodo neonatal y con una mortalidad que no admite comparación. Confundirlas por la coincidencia del nombre puede inducir a error clínico y comunicativo. De tres raíces griegas: ἔντερον («intestino»), κόλον («colon») y νέκρωσις («muerte del tejido»), más el sufijo -itis. La denominación señala una inflamación intestinal que destruye tejido, algo que la distingue de las enterocolitis convencionales, donde la mucosa se inflama pero no llega a necrosarse. En su inmensa mayoría, sí. Alrededor del 90 % de los casos se produce en recién nacidos prematuros, especialmente en los de muy bajo peso al nacer (menos de 1.500 g). Los neonatos a término representan una fracción pequeña y casi siempre presentan algún factor de riesgo añadido. Sí. Son dos variantes morfológicas del mismo adjetivo derivado de necrosis. La literatura médica en español emplea ambas formas, y los códigos CIE las consideran equivalentes. La RAE registra «necrosante» como la forma preferida, pero «necrotizante» se utiliza con la misma frecuencia en textos clínicos. Varias revisiones sistemáticas han mostrado que la alimentación exclusiva con leche materna reduce de forma significativa el riesgo de desarrollar ECN en prematuros. Los mecanismos propuestos incluyen la presencia de inmunoglobulinas, factores de crecimiento y oligosacáridos que favorecen una colonización bacteriana más equilibrada del intestino neonatal. Si desea profundizar en conceptos asociados a la enterocolitis necrosante, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enterocolitis necrosante
Mecanismo del daño intestinal
Estadificación de Bell
Diferenciación con la enterocolitis general
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre enterocolitis necrosante?
¿Solo afecta a prematuros?
¿Es lo mismo «necrosante» que «necrotizante»?
¿La lactancia materna protege frente a la ECN?
Referencias
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