DICCIONARIO MÉDICO
Prematuro
Prematuro es el término que designa al recién nacido antes de completar las 37 semanas de gestación, así como, en un sentido más amplio, cualquier proceso biológico que se adelanta al momento que le correspondería. Su clasificación no se agota en las semanas de gestación: el peso al nacer aporta un criterio complementario que distingue grados de riesgo dentro del propio grupo de los prematuros. La palabra desciende del latín praematurus, formado por el prefijo prae- (antes) y el adjetivo maturus (maduro, en su punto). Plinio el Viejo ya empleaba la expresión praematurum existimatur para decir que algo se consideraba todavía demasiado temprano, un uso que anticipa, con dos mil años de antelación, el sentido que la palabra conserva hoy. Conviene no confundir esta raíz con la de pretérmino, el término que designa el nacimiento en sí: pretérmino combina prae con terminus (límite, plazo), mientras que prematuro se construye sobre la idea de una madurez incompleta. La diferencia no es solo etimológica. Pretérmino describe el parto, el acontecimiento; prematuro califica al recién nacido resultante y a las características clínicas que arrastra esa inmadurez. Junto a la edad gestacional, el peso con que nace el niño constituye un segundo eje de clasificación, que no siempre coincide con el primero. Se habla de bajo peso al nacer cuando el recién nacido pesa menos de 2.500 gramos, sea cual sea su edad gestacional; de muy bajo peso al nacer por debajo de los 1.500 gramos, y de peso extremadamente bajo al nacer por debajo de los 1.000 gramos. La mayoría de los niños con bajo peso son, en efecto, prematuros, pero no todos: un recién nacido a término también puede pesar menos de 2.500 gramos si su crecimiento intrauterino se vio restringido, del mismo modo que un prematuro tardío puede acercarse al peso de un bebé nacido a término. La definición actual, basada en semanas de gestación, no siempre fue la que rigió. En 1935, Estados Unidos adoptó como criterio de prematuridad un peso al nacer inferior a 2.500 gramos, sin más consideración, y la Organización Mundial de la Salud incorporó ese mismo umbral en 1950. No tardó en advertirse el problema: un recién nacido a término pero pequeño para su edad gestacional entraba en la misma categoría que un gran prematuro, pese a enfrentarse a riesgos muy distintos. Un comité de expertos de la propia organización corrigió el rumbo en 1961 y recomendó reservar el término prematuro, en sentido estricto, para los nacidos antes de completar las 37 semanas de gestación, con independencia de cuánto pesaran. Durante buena parte del siglo veinte se asumía que un prematuro necesitaba rondar los siete meses de gestación para tener alguna opción real de sobrevivir fuera del útero. Los avances en cuidados intensivos neonatales han desplazado ese límite de forma notable. El margen se ha estrechado mucho: hoy, en centros con recursos suficientes, la supervivencia empieza a ser posible, aunque con riesgos considerables, a partir de las 23 o 24 semanas de gestación. Ese desplazamiento no habría sido posible sin un invento muy anterior a la medicina intensiva. En 1880, el obstetra francés Stéphane Tarnier instaló en la maternidad de París la primera incubadora cerrada, inspirada, según se cuenta, en las incubadoras para huevos que había visto poco antes en el zoológico de la ciudad. El dispositivo, poco más que una caja de madera con un depósito de agua caliente, mejoró de forma sustancial la supervivencia de recién nacidos que hasta entonces dependían solo del calor corporal de su madre. El invento se extendió con rapidez por las maternidades europeas de finales del siglo diecinueve. Aunque el uso más frecuente de prematuro se asocia al recién nacido, la medicina lo aplica también a otros procesos que se adelantan a su momento esperado. En cardiología, un latido prematuro es el que se dispara antes de lo que marca el ritmo normal del corazón. En ginecología, la insuficiencia ovárica prematura designa el cese de la función de los ovarios antes de los 40 años: un fenómeno ajeno a la edad gestacional, pero que comparte con ella la misma idea de fondo, algo que ocurre en el organismo antes de lo que le correspondería. No exactamente. Pretérmino describe el nacimiento, el parto que ocurre antes de las 37 semanas. Prematuro califica al recién nacido resultante de ese parto y a la inmadurez clínica que lo acompaña. En el uso cotidiano, sin embargo, ambos términos se emplean casi como sinónimos. El límite se sitúa hoy en torno a las 23 o 24 semanas de gestación en centros con cuidados intensivos neonatales. Por debajo de ese margen, la inmadurez pulmonar y neurológica hace la supervivencia extraordinariamente difícil. La mayoría, pero no todos. Un prematuro tardío, cercano a la semana 37, puede nacer con un peso muy próximo al de un recién nacido a término, mientras que algunos bebés nacidos a término pesan menos de 2.500 gramos por una restricción del crecimiento intrauterino. Desde 1880, año en que Stéphane Tarnier instaló la primera incubadora cerrada en la maternidad de París. La mejora en la supervivencia fue tan visible que, pocos años después, su uso empezó a exigirse en las principales maternidades europeas.Qué es el prematuro
Clasificación por peso al nacer
De un criterio de peso a un criterio de edad gestacional
El límite de la viabilidad y la incubadora
El adjetivo fuera de la neonatología
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo prematuro que pretérmino?
¿A partir de qué semana puede sobrevivir un prematuro?
¿Todos los prematuros nacen con bajo peso?
¿Desde cuándo existe la incubadora para prematuros?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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