DICCIONARIO MÉDICO

Latido prematuro

El latido prematuro es un latido cardíaco que aparece antes de lo esperado en la cadencia rítmica normal, adelantándose al siguiente impulso del nodo sinusal. También se conoce como extrasístole, sístole prematura o contracción prematura. Es el tipo de latido ectópico más frecuente: prácticamente todas las personas adultas lo experimentan en algún momento de su vida.

Qué es el latido prematuro

En un ritmo cardíaco normal, cada latido se origina en el nodo sinusal a intervalos regulares. El latido prematuro rompe esa cadencia porque un foco de automatismo situado fuera del nodo sinusal —un marcapasos ectópico— se activa antes de que el siguiente estímulo sinusal haya tenido tiempo de descender por el sistema de conducción. El resultado es un latido anticipado seguido de una pausa más larga de lo habitual, la llamada pausa compensadora.

Esa pausa es precisamente lo que el paciente nota. Pocas personas perciben el latido prematuro en sí, que suele ser débil porque el ventrículo no ha tenido tiempo de llenarse del todo. Lo que sí perciben es el latido siguiente, que llega tras un intervalo diastólico más largo y, al encontrar un ventrículo muy lleno, se contrae con más fuerza. Esa contracción vigorosa es lo que genera la sensación de «vuelco», de «corazón que se salta un latido» o de «golpe fuerte» en el pecho que describen tantos pacientes. Así que, paradójicamente, la sensación de «latido que falta» la produce un latido que sobra.

El término «prematuro» viene del latín praematūrus, formado por prae- («antes de») y matūrus («maduro, a tiempo»). La metáfora es directa: el latido llega antes de que le corresponda, antes de que el ciclo haya madurado.

Tipos según el lugar de origen

Contracción auricular prematura (CAP). El foco ectópico está en las aurículas. En el electrocardiograma se observa una onda P adelantada, con una morfología diferente de la sinusal, seguida de un complejo QRS estrecho. Las CAP son muy comunes, casi siempre benignas y rara vez producen síntomas. No obstante, cuando son muy frecuentes se han asociado en estudios poblacionales con un riesgo ligeramente mayor de desarrollar fibrilación auricular a largo plazo.

Contracción ventricular prematura (CVP). El foco se localiza en el miocardio ventricular. El QRS es ancho y de morfología aberrante, sin onda P previa, y suele ir seguido de una pausa compensadora completa. Las CVP aisladas son igualmente frecuentes en personas sanas —un registro Holter las detecta en más de la mitad de los adultos— y, en ausencia de cardiopatía, no revisten importancia clínica. Cuando son muy abundantes, por encima de 10.000-15.000 al día, pueden a largo plazo deteriorar la función del ventrículo izquierdo, un fenómeno que los cardiólogos denominan miocardiopatía inducida por extrasistolia.

Contracción de la unión prematura. El foco ectópico se sitúa en el nodo auriculoventricular o en el haz de His. Es menos frecuente que las dos anteriores. El QRS es estrecho y la onda P, cuando es visible, aparece invertida en las derivaciones inferiores, porque la despolarización auricular asciende en vez de descender.

Patrones de presentación

Cuando los latidos prematuros se repiten siguiendo una cadencia regular, reciben nombres específicos que conviene conocer. El bigeminismo se produce cuando cada latido sinusal va seguido de un prematuro, alternándose uno a uno. En el trigeminismo, el prematuro aparece cada dos latidos sinusales. Y en el cuadrigeminismo, cada tres. Estos patrones pueden mantenerse durante horas o días, y aunque suelen ser benignos, cuando el paciente los percibe como palpitaciones constantes generan una ansiedad considerable.

Las parejas (couplets) —dos prematuros consecutivos— y las salvas (tres o más seguidos) representan grados crecientes de actividad ectópica. A partir de tres latidos prematuros consecutivos a frecuencia elevada se habla ya de taquicardia, sea auricular o ventricular según el origen.

Diferenciación con el latido de escape

Es la distinción conceptual más importante dentro del cluster de latidos ectópicos, y conviene fijarla con claridad. El latido prematuro se adelanta al nodo sinusal: un foco ectópico dispara antes de tiempo por hiperexcitabilidad. El latido de escape aparece después de que el nodo sinusal haya fallado: un foco subsidiario rescata al corazón de una pausa excesiva. El prematuro refleja irritabilidad; el de escape, protección. En el electrocardiograma, el intervalo que precede al prematuro es más corto que el ciclo basal; el que precede al de escape, igual o más largo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se dice que el corazón «se salta un latido» si en realidad hay un latido de más?

Porque el latido prematuro en sí suele ser demasiado débil para percibirse —el ventrículo apenas estaba lleno cuando se contrajo—. Lo que el paciente nota es la pausa que viene después y el siguiente latido, que resulta más enérgico de lo normal. Esa combinación de silencio y golpe fuerte da la impresión de que se ha saltado un latido, cuando en realidad lo que ocurrió fue que hubo uno de más.

¿Es lo mismo latido prematuro que extrasístole?

Sí. «Latido prematuro», «extrasístole», «sístole prematura» y «contracción prematura» son términos sinónimos que designan el mismo fenómeno. «Extrasístole» pone el acento en que hay un latido «extra»; «prematuro», en que llega antes de tiempo. Ambas perspectivas describen lo mismo.

¿Cuándo debería preocuparme por los latidos prematuros?

Los latidos prematuros aislados y esporádicos en personas sin enfermedad cardíaca conocida no requieren ninguna actuación. Conviene consultar si se acompañan de mareo, pérdida de conocimiento o dolor torácico, si son tan frecuentes que alteran la calidad de vida, o si se presentan en el contexto de una cardiopatía ya diagnosticada.

¿Por qué se llama «prematuro»?

Del latín praematūrus: prae- («antes de») y matūrus («maduro, a tiempo»). El latido llega antes de que el ciclo cardíaco haya completado su tiempo, anticipándose al impulso sinusal siguiente.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Palpitaciones cardíacas. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Mayo Clinic. Contracciones ventriculares prematuras.
  3. Fundación Española del Corazón. Frecuencia cardíaca.
  4. Real Academia Española. Latido. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al latido prematuro, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Latido: cada contracción rítmica del corazón, concepto general del que el prematuro es una variante.
  • Latido ectópico: categoría que engloba todo latido originado fuera del nodo sinusal, incluido el prematuro.
  • Latido de escape: el opuesto conceptual del prematuro: un latido ectópico que aparece después de una pausa.
  • Latido de fusión: latido que puede producirse cuando un prematuro coincide con un impulso sinusal.
  • Extrasístole: sinónimo clínico del latido prematuro.
  • Sístole prematura: otro sinónimo, centrado en la fase del ciclo cardíaco que se anticipa.
  • Extrasistolia: presencia repetida de extrasístoles, cuya carga puede tener implicaciones clínicas.
  • Bigeminismo: patrón en el que cada latido sinusal alterna con un prematuro.
  • Palpitaciones: percepción subjetiva de los latidos, síntoma más frecuente del latido prematuro.
  • Arritmia: alteración del ritmo cardíaco; los prematuros frecuentes o en salvas pueden constituir una.
  • Electrocardiograma: registro gráfico que permite identificar y clasificar los latidos prematuros.
  • Pulso: la onda arterial del latido prematuro suele ser débil, generando un déficit de pulso.

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