DICCIONARIO MÉDICO
Enteral
«Enteral» es un adjetivo médico que significa «relativo al intestino» o, en un sentido amplio, «a través de la vía digestiva». Su uso más frecuente aparece en la expresión «nutrición enteral», que designa el aporte de nutrientes al tubo digestivo cuando el paciente no puede alimentarse por vía oral habitual. La palabra procede del griego ἔντερον (énteron), «intestino», con el sufijo «-al», que indica pertenencia o relación. Literalmente, «lo perteneciente al intestino». En la terminología clínica contemporánea, «enteral» se emplea casi siempre para hacer referencia a cualquier vía de administración de sustancias que utilice el tubo digestivo, ya sea la boca, una sonda nasogástrica o una gastrostomía. Conviene precisar que, en farmacología, la vía oral se considera una forma de administración enteral. Sin embargo, en nutrición clínica el término suele reservarse para la alimentación que requiere un dispositivo (sonda o acceso percutáneo), distinguiéndola de la ingesta oral espontánea. El matiz depende del contexto. La nutrición artificial se divide en dos grandes modalidades. La enteral aprovecha el tubo digestivo: los nutrientes se introducen por sonda o acceso directo al estómago o al yeyuno, y el organismo los digiere y absorbe por la vía fisiológica habitual, pasando por la mucosa intestinal. La parenteral, en cambio, prescinde por completo del aparato digestivo: los nutrientes se administran directamente en el torrente sanguíneo a través de un catéter venoso. Existe un principio ampliamente aceptado en nutrición clínica: si el intestino funciona, la vía enteral es preferible. Mantiene la integridad de la vellosidad intestinal, preserva la microbiota, estimula las defensas inmunitarias del tubo digestivo y presenta menos complicaciones metabólicas que la vía parenteral. También resulta menos costosa. La nutrición enteral se plantea cuando el paciente no es capaz de cubrir sus necesidades calóricas y proteicas por boca, pero conserva un tubo digestivo funcionante. Algunas situaciones en las que se recurre a ella son los trastornos de la deglución (por ejemplo, tras un accidente cerebrovascular), la malnutrición asociada a enfermedades crónicas, la obstrucción mecánica de la vía oral o la necesidad de reposo gástrico con alimentación directa al intestino delgado. La decisión sobre el tipo de acceso (sonda nasal para periodos cortos, gastrostomía o yeyunostomía para periodos prolongados) y sobre la fórmula nutricional compete al equipo clínico. Del griego ἔντερον (énteron), «intestino», más el sufijo «-al». Significa, por tanto, «relativo al intestino». Es la misma raíz que comparten términos como enteritis, enterocolitis o enterotoxina. Depende del contexto. En la terapéutica general, la vía oral se considera una forma de administración enteral, porque la sustancia pasa por el tubo digestivo. En nutrición clínica, sin embargo, «enteral» suele referirse a la alimentación mediante sonda o acceso percutáneo, distinguiéndola de la ingesta oral espontánea. La vía enteral utiliza el tubo digestivo; la parenteral lo evita por completo e introduce los nutrientes directamente en la sangre. El prefijo griego para- significa «al margen de», así que «parenteral» equivale a «fuera del intestino». Si desea profundizar en conceptos asociados a la vía enteral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué significa enteral
Nutrición enteral y nutrición parenteral
Indicaciones habituales de la vía enteral
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «enteral»?
¿Es lo mismo enteral que oral?
¿Qué diferencia hay entre enteral y parenteral?
Referencias
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