DICCIONARIO MÉDICO
Alimentación
La alimentación es el conjunto de actos voluntarios y conscientes mediante los cuales una persona selecciona, prepara e ingiere alimentos. Se distingue de la nutrición, que engloba los procesos biológicos involuntarios posteriores a la ingesta: digestión, absorción, transporte, metabolismo y excreción. En el lenguaje médico, alimentación designa la primera fase del proceso nutritivo: aquella que depende por completo de la voluntad del individuo. Comprende desde la elección de los alimentos hasta su introducción en la cavidad oral. Todo lo que ocurre después (la transformación química del bolo alimenticio, su paso por el estómago y el intestino, la captación de nutrientes por las células) pertenece ya al territorio de la nutrición. El término procede del latín alimentāre, derivado de alimentum, que a su vez remonta al verbo alĕre, con el sentido de "nutrir" o "criar". En los textos médicos latinos medievales, alimentatio aparece ya con un matiz próximo al actual: la provisión deliberada de sustento a un ser vivo. La Real Academia Española recoge tres acepciones: la acción de alimentar o alimentarse, el conjunto de sustancias que se proporcionan como alimento, y la actividad industrial o comercial ligada a los productos alimenticios. Conviene subrayar que alimentación y nutrición no son sinónimos, por más que el uso coloquial los confunda. La alimentación es modificable mediante la educación, la cultura y la decisión personal; la nutrición, en cambio, es un proceso fisiológico que el organismo ejecuta con independencia de la voluntad. Un individuo puede alimentarse de forma abundante y, sin embargo, presentar carencias nutricionales si la composición de su dieta es inadecuada. Desde la fisiología clásica se reconocen tres momentos en el acto de alimentarse. El primero es la selección, condicionada por la disponibilidad de alimentos, las preferencias sensoriales, los hábitos culturales y, en ocasiones, restricciones médicas o religiosas. A continuación viene la preparación, que incluye técnicas de conservación, cocción y combinación de ingredientes; esta fase modifica la biodisponibilidad de ciertos nutrientes (la cocción del tomate, por ejemplo, incrementa la absorción del licopeno). El tercer momento es la ingestión propiamente dicha, que comienza con la masticación y concluye con la deglución del bolo alimenticio. No toda alimentación se realiza por vía oral. Cuando un paciente no puede utilizar el tubo digestivo, existen vías alternativas: la nutrición enteral, administrada directamente al estómago o al intestino mediante una sonda nasogástrica o una gastrostomía, y la alimentación parenteral, que aporta los nutrientes por vía intravenosa sin pasar por el aparato digestivo. Ambas modalidades se engloban bajo el concepto de nutrición artificial. La alimentación no es solo un fenómeno biológico. Es también un acto cultural, social y económico. Los patrones alimentarios varían enormemente entre poblaciones y épocas; la dieta mediterránea, por citar un caso conocido, refleja un entorno geográfico, agrícola y culinario concreto, distinto del que dio origen a la alimentación tradicional mesoamericana basada en maíz, frijol y chile. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2022 unos 2 500 millones de adultos presentaban sobrepeso y cerca de 390 millones tenían un peso insuficiente. Las cifras ilustran un fenómeno que la epidemiología nutricional denomina "doble carga de la malnutrición": la coexistencia, incluso dentro de un mismo país, de poblaciones con déficit calórico-proteico y poblaciones con exceso ponderal. Esta doble carga se vincula en buena medida a transformaciones en los patrones de alimentación, con un incremento global del consumo de productos ultraprocesados ricos en azúcares libres, sal y grasas saturadas. Del latín alimentāre, que deriva de alimentum ("sustento"), formado sobre el verbo alĕre, "nutrir" o "criar". La raíz indoeuropea *al- está presente también en voces como "alumno" (literalmente, "el que es nutrido") y "adolescente" (de adolescĕre, "crecer, desarrollarse"). En castellano, "alimentación" se documenta desde finales de la Edad Media con un significado muy próximo al actual. No. La alimentación abarca los actos voluntarios de elegir, preparar e ingerir alimentos. La nutrición, en cambio, comprende el conjunto de procesos fisiológicos involuntarios que el organismo pone en marcha una vez que el alimento ha sido ingerido: digestión, absorción intestinal, transporte sanguíneo, metabolismo celular y excreción de desechos. Se puede modificar la alimentación mediante decisiones conscientes; la nutrición depende de la fisiología de cada persona. Es el aporte de nutrientes por una vía distinta de la ingesta oral convencional. Incluye la nutrición enteral (a través de sondas que llegan al estómago o al intestino) y la alimentación parenteral (por vía intravenosa). Se recurre a ella cuando el paciente no puede tragar, no absorbe nutrientes adecuadamente o necesita reposo digestivo. No existe una cifra universalmente válida. La distribución de las ingestas a lo largo del día depende de factores como la edad, el nivel de actividad física, la presencia de enfermedades metabólicas y las costumbres culturales. Lo que la evidencia científica sostiene con más firmeza es que la calidad global de la dieta importa más que el número de comidas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la alimentación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la alimentación
Fases del acto alimentario
Dimensión cultural y sanitaria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra alimentación?
¿Es lo mismo alimentación que nutrición?
¿Qué se entiende por alimentación artificial?
¿Cuántas comidas al día son necesarias?
Referencias
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