DICCIONARIO MÉDICO

Desequilibrio

Desequilibrio es la pérdida o alteración del estado de balance de un sistema. En medicina no designa una entidad concreta, sino una familia de situaciones muy distintas entre sí que comparten un rasgo común: un sistema fisiológico que se apartó de su punto de estabilidad. Se habla de desequilibrio corporal cuando el cuerpo no consigue mantener la postura, de desequilibrio hidroelectrolítico cuando las concentraciones de agua e iones se salen de sus rangos habituales y de desequilibrio afectivo o emocional cuando la vida psíquica pierde su régimen habitual de ajuste.

Qué es el desequilibrio

La palabra procede del latín. El prefijo des- (privación, inversión) niega el término equilibrio, del latín aequilibrium, que a su vez combina aequus (igual) con libra (balanza). La imagen original es la de una balanza con los dos platillos al mismo peso: aequilibrium es, literalmente, igual peso en la balanza. Su uso figurado en textos filosóficos es antiguo (Cicerón lo emplea en sentido moral), y en español el vocablo se documenta desde finales del siglo XVI. El adjetivo equilibrado aparece pronto asociado a la idea de la buena salud, tanto corporal como del ánimo.

En términos fisiológicos, el equilibrio es un caso particular de homeostasis: un estado dinámico en el que un sistema mantiene, dentro de un margen estrecho, un conjunto de variables que le son propias. El desequilibrio no es lo contrario de la vida, es su rasgo cotidiano cuando algo se aleja del rango. La homeostasis funciona gracias a bucles de retroalimentación que devuelven la variable a su valor de referencia cuando se sale de él. Si esos bucles se saturan, se rompen o son sobrepasados por el estímulo, aparece el desequilibrio clínico.

Desequilibrio corporal y del equilibrio postural

Es la acepción más frecuente en la consulta. Mantenerse en pie es un logro biológico que dependemos de tres sistemas de información: el vestibular, alojado en el laberinto del oído interno, con los canales semicirculares (aceleración angular) y los otolitos (aceleración lineal); el visual, que proporciona la referencia externa del entorno; y el propioceptivo, que informa desde músculos y articulaciones sobre la posición del cuerpo. El cerebelo integra las tres entradas y coordina la respuesta motora. Cuando alguno de estos elementos falla, o cuando la información que llega al cerebro procedente de dos de ellos es incongruente, aparece la sensación de desequilibrio.

Distinguirlo del vértigo importa. El vértigo es una sensación falsa de movimiento (uno mismo o el entorno parece girar) y suele apuntar al sistema vestibular periférico. El desequilibrio, en cambio, es la vivencia de inestabilidad postural sin sensación rotatoria: uno se siente inseguro al caminar, se tambalea, teme caerse. Puede tener origen periférico, central (por afectación del cerebelo o del tronco cerebral), sensorial (pérdida visual, neuropatía con déficit propioceptivo), medicamentoso o multifactorial en el anciano. La ataxia designa la forma con incoordinación motora manifiesta.

Desequilibrio hidroelectrolítico y ácido-base

En medicina interna, el término abarca las alteraciones del contenido corporal de agua, de electrolitos y del equilibrio ácido-base. El plasma humano mantiene, en condiciones normales, unas concentraciones muy estrechas de sodio, potasio, calcio, magnesio, cloro y bicarbonato, junto con un pH cercano a 7,40. Cuando alguna de estas variables se sale del rango, aparece un desequilibrio con consecuencias que pueden ser mínimas (astenia, calambres) o vitales (arritmias, convulsiones, coma).

Las causas son múltiples y con frecuencia se combinan: pérdidas digestivas (vómitos, diarrea), pérdidas renales, endocrinas (insuficiencia suprarrenal, diabetes insípida), respiratorias en el caso ácido-base, y trastornos por consumo de determinados grupos de fármacos. La nomenclatura clínica es descriptiva: hipernatremia o hiponatremia según el sodio se eleve o descienda, hipopotasemia o hiperpotasemia para el potasio, acidosis o alcalosis para el pH. Cada una de estas alteraciones tiene sus mecanismos y su repercusión.

Desequilibrio en otros ámbitos: afectivo, hormonal, nutricional

La palabra funciona en muchos otros contextos, con un uso más amplio y menos preciso. Desequilibrio hormonal se emplea para describir alteraciones del funcionamiento endocrino, aunque en la nosología moderna se prefieren términos más específicos (hipotiroidismo, hipogonadismo, síndrome de Cushing). Desequilibrio afectivo o emocional designa una alteración del ánimo o del estado psíquico habitual y, en la literatura clínica, se reserva a descripciones fenomenológicas más que a categorías diagnósticas. Desequilibrio nutricional apunta a un patrón de alimentación con déficits o excesos de determinados nutrientes.

Un uso técnico ligado a la biofísica es el desequilibrio de membrana, que designa la diferencia sostenida de concentraciones iónicas y de potencial eléctrico entre los dos lados de una membrana celular. Sobre ese desequilibrio se apoyan fenómenos tan básicos como la generación del impulso nervioso o la contracción muscular. La lista podría seguir. Lo común a todos los usos del término es la noción de un sistema que se apartó de su punto de estabilidad, con consecuencias funcionales.

Diferenciación con conceptos afines

Vértigo. Es una sensación de movimiento ilusorio, generalmente rotatorio. Puede acompañar al desequilibrio corporal cuando el origen es vestibular, pero puede aparecer sin desequilibrio postural apreciable y viceversa.

Mareo. Término popular que engloba sensaciones muy diversas: aturdimiento, cabeza vacía, presíncope, oscilación, náusea. El mareo es el paraguas semántico bajo el que caben tanto el vértigo como el desequilibrio y otras vivencias que no son exactamente ni una cosa ni otra.

Ataxia. Trastorno de la coordinación motora, con marcha inestable y movimientos torpes. La ataxia se manifiesta con desequilibrio, pero no todo desequilibrio es una ataxia: el trastorno vestibular puro puede provocar desequilibrio sin descoordinación manifiesta. Consulte ataxia.

Síncope. Pérdida brusca y transitoria de conciencia por hipoperfusión cerebral. En los momentos previos puede vivenciarse como desequilibrio, pero se trata de un fenómeno distinto, con mecanismo cardiovascular y no vestibular. Consulte síncope.

Equilibrio. Es el término opuesto y define el estado que se pierde en el desequilibrio. Consulte equilibrio.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra desequilibrio?

Del latín. El prefijo des- significa privación o inversión, y equilibrio viene de aequilibrium, unión de aequus (igual) y libra (balanza). La metáfora original es la de dos platillos que se compensan; el desequilibrio es el momento en que dejan de hacerlo. En español se documenta desde finales del siglo XVI, primero en usos morales y filosóficos y después en descripciones médicas.

¿Desequilibrio es lo mismo que vértigo?

No. El vértigo es una sensación falsa de movimiento, casi siempre rotatorio (uno mismo o el entorno parece girar). El desequilibrio es una sensación de inestabilidad postural, sin la ilusión de giro. Pueden coincidir, pero son fenómenos distintos que apuntan a mecanismos diferentes.

¿Qué órganos participan en el equilibrio corporal?

Tres sistemas colaboran para que el cuerpo se mantenga en pie: el vestibular (oído interno), el visual (ojos y áreas cerebrales de la visión) y el propioceptivo (información de músculos y articulaciones). El cerebelo integra las tres entradas y coordina la respuesta motora. Cuando falta información de uno de los canales o las señales son incongruentes, aparece el desequilibrio.

¿Por qué se habla de desequilibrio hidroelectrolítico?

Porque las concentraciones corporales de agua e iones se mantienen normalmente dentro de rangos estrechos. Cuando alguna de esas variables se sale del rango (por vómitos, diarrea, pérdidas renales, insuficiencia suprarrenal, uso de determinados fármacos), el sistema pierde su balance habitual. Ese apartamiento es lo que se describe con la palabra desequilibrio.

¿El desequilibrio siempre es signo de una enfermedad?

No siempre. Un desequilibrio breve al levantarse rápido (hipotensión ortostática ligera), tras un giro brusco de cabeza o después de un cambio importante de altura no traduce necesariamente enfermedad. Cuando es persistente, se acompaña de caídas, aparece sin causa identificable o se asocia a otras manifestaciones neurológicas o cardiovasculares, deja de ser una vivencia banal y merece estudio.

Referencias

  1. MedlinePlus en español, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Problemas de equilibrio.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Mareo y vértigo.
  3. National Institute on Deafness and Other Communication Disorders (NIH). Equilibrio.
  4. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al desequilibrio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Equilibrio: estado de balance de un sistema, del que el desequilibrio es la negación.
  • Laberinto: conjunto de estructuras del oído interno que aloja el sistema vestibular.
  • Otolito: cristales de carbonato cálcico del oído interno que informan de la aceleración lineal.
  • Cerebelo: estructura del sistema nervioso central encargada de la coordinación motora y del equilibrio.
  • Ataxia: alteración de la coordinación de los movimientos, con marcha inestable.
  • Nistagmo: movimientos oculares involuntarios frecuentes en las afecciones vestibulares.
  • Síncope: pérdida brusca y transitoria del conocimiento por reducción del flujo cerebral.
  • Electrolito: sustancia que se disocia en iones y participa en las funciones corporales de excitabilidad y transporte.
  • Sodio y potasio: cationes cuya alteración configura los principales cuadros de desequilibrio hidroelectrolítico.
  • Acidosis y alcalosis: desviaciones del pH corporal por descenso o elevación de la concentración de iones hidrógeno.
  • Hipernatremia e hipopotasemia: ejemplos concretos de desequilibrios iónicos.

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