DICCIONARIO MÉDICO
Cuerda tendinosa
Las cuerdas tendinosas (chordae tendineae) son filamentos de tejido conectivo que unen los músculos papilares de los ventrículos con las valvas de las válvulas mitral y tricúspide. Actúan como tirantes que impiden la eversión de las valvas durante la sístole ventricular. Su número en un corazón adulto se estima en torno a 25, con variaciones individuales considerables. El nombre latino chordae tendineae puede traducirse como "cuerdas de tendón" y describe con bastante fidelidad el aspecto macroscópico de estas estructuras: cordones blanquecinos, finos, de longitud variable (entre 10 y 30 mm en la válvula mitral), que se extienden desde el vértice de los músculos papilares hasta la cara ventricular y el borde libre de las valvas. La raíz griega χορδή (khordḗ, "tripa", "cuerda de instrumento") llegó al latín como chorda y se aplicó en anatomía a cualquier estructura filiforme tensa entre dos puntos de anclaje. Histológicamente están compuestas sobre todo por colágeno de tipo I, con una proporción menor de elastina y un revestimiento externo de endocardio. Carecen de vascularización propia. Se nutren por difusión directa desde la sangre intracavitaria que las baña durante cada ciclo cardíaco. Las cuerdas tendinosas forman parte del aparato subvalvular del corazón, un sistema integrado por tres componentes: las valvas, las cuerdas y los músculos papilares (pilares musculares que surgen de la pared interna de los ventrículos). Cada músculo papilar emite un haz de cuerdas que diverge hacia las valvas vecinas. El conjunto funciona como una red de tirantes solidaria con el miocardio. Cuando el ventrículo se contrae y la presión intracavitaria aumenta, la sangre empuja las valvas hacia la aurícula. Los músculos papilares se acortan a la par que el resto del miocardio y mantienen tensas las cuerdas, de modo que las valvas se coaptan firmemente en la línea media pero no llegan a prolapsarse hacia la cavidad auricular. Si el sistema falla, la valva pierde su sujeción y el resultado es una insuficiencia valvular. Se reconocen tres tipos principales según su punto de inserción en la valva. Las cuerdas marginales (o de primer orden) se anclan en el borde libre de la valva y son las más finas; su misión principal es evitar el colapso del borde. Las cuerdas intermedias (de segundo orden) se insertan en la cara ventricular de la valva, algo por detrás del borde libre, y contribuyen a repartir la tensión sobre una superficie mayor. Las cuerdas basales (de tercer orden) parten directamente de la pared ventricular o de pequeñas trabéculas y se fijan cerca de la base de la valva; son las más gruesas y las que soportan mayor carga mecánica durante la sístole. Además de estas cuerdas "verdaderas", existen las llamadas cuerdas falsas (false tendons): bandas fibrosas o musculares que cruzan la cavidad ventricular sin insertarse en las valvas. No participan en el cierre valvular. Se encuentran con frecuencia como hallazgo incidental en ecocardiogramas y, por lo general, carecen de relevancia clínica. La rotura de una cuerda tendinosa puede ser espontánea (por degeneración mixomatosa del tejido, endocarditis infecciosa o enfermedad reumática) o traumática. Cuando se rompe una cuerda marginal de la válvula mitral, la valva afectada pierde su punto de anclaje y se prolapsa libremente hacia la aurícula izquierda durante la sístole, generando una regurgitación aguda que puede ser grave. El soplo sistólico que se ausculta en estos casos suele ser de aparición brusca y de alta intensidad. Si la rotura implica varias cuerdas o una cuerda basal gruesa, la insuficiencia resultante puede precipitar un edema pulmonar que requiera intervención urgente. Del latín chorda ("cuerda", tomado del griego χορδή) y tendinea ("tendinosa", relativo al tendón). El nombre alude al aspecto filiforme y blanquecino de estas estructuras, que recuerda al de las cuerdas de un instrumento. No. Solo están presentes en las dos válvulas auriculoventriculares: la mitral y la tricúspide. Las válvulas aórtica y pulmonar (sigmoideas) carecen de cuerdas y de músculos papilares; su cierre depende exclusivamente del retroceso de la columna de sangre al final de la sístole. Las cuerdas verdaderas conectan los músculos papilares con las valvas y participan activamente en el cierre valvular. Las falsas son bandas fibrosas que cruzan la cavidad ventricular de pared a pared, sin relación con las valvas. Suelen ser un hallazgo benigno en la ecocardiografía, aunque en casos aislados pueden asociarse a soplos inocentes. Sí. La rotura espontánea existe, y la causa más frecuente es la degeneración mixomatosa del tejido valvular, habitual en el prolapso de la válvula mitral. En pacientes más jóvenes, la endocarditis infecciosa es otro desencadenante posible. Si desea profundizar en la anatomía y la fisiología del corazón, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son las cuerdas tendinosas
El aparato subvalvular y la mecánica del cierre
Clasificación morfológica
Consecuencias de la rotura de una cuerda
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre chordae tendineae?
¿Todas las válvulas del corazón tienen cuerdas tendinosas?
¿Qué diferencia hay entre una cuerda verdadera y una cuerda falsa?
¿Puede romperse una cuerda tendinosa sin causa aparente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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