DICCIONARIO MÉDICO
Crisis epiléptica
Una crisis epiléptica es la manifestación clínica de una descarga neuronal anormal, excesiva y sincrónica en la corteza cerebral. Puede expresarse como movimientos involuntarios, alteraciones de la conciencia, fenómenos sensitivos o combinaciones de todos ellos. La Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) clasifica las crisis según su origen en focales, generalizadas y de inicio desconocido. El adjetivo epiléptica procede del griego ἐπιληψία (epilēpsía), formado a partir de ἐπιλαμβάνειν (epilambánein), 'apoderarse de', 'sorprender'. La imagen que recoge el término es la de un fenómeno que sobreviene al paciente de forma repentina, sin previo aviso, y lo sustrae momentáneamente de su actividad normal. En los textos hipocráticos aparece vinculada a la llamada «enfermedad sagrada» (hierà nósos), que el propio Hipócrates se encargó de despojar de connotaciones sobrenaturales al atribuirla a un trastorno del encéfalo. Desde el punto de vista fisiopatológico, la crisis se produce cuando un grupo de neuronas corticales dispara de forma simultánea y repetitiva, con una frecuencia y una sincronía que superan los mecanismos inhibitorios habituales del cerebro. Esa descarga puede quedar circunscrita a una región o propagarse a ambos hemisferios. Su duración suele ser breve: la mayoría de las crisis duran entre unos segundos y dos minutos. Cuando se prolongan más allá de cinco minutos, o se repiten sin recuperación de la conciencia entre ellas, se habla de estado epiléptico, una emergencia neurológica. Conviene subrayar una distinción que a menudo se confunde: crisis epiléptica y epilepsia no son lo mismo. Una persona puede sufrir una crisis aislada provocada por fiebre, un trastorno metabólico o la abstinencia de una sustancia, sin que eso constituya epilepsia. El concepto de epilepsia exige la presencia de al menos dos crisis no provocadas separadas por más de 24 horas, o bien una única crisis con factores que eleven considerablemente el riesgo de recurrencia. En condiciones normales, la actividad eléctrica de la corteza cerebral resulta de un equilibrio continuo entre señales excitadoras (mediadas sobre todo por el glutamato) y señales inhibidoras (mediadas por el ácido γ-aminobutírico, o GABA). La crisis epiléptica aparece cuando ese equilibrio se rompe a favor de la excitación. Las neuronas del foco epileptógeno generan descargas paroxísticas de despolarización (los llamados PDS, paroxysmal depolarization shifts), que se registran en el electroencefalograma como puntas o complejos punta-onda. No todas las descargas corticales anormales producen una crisis clínica visible. Muchas quedan confinadas al registro electroencefalográfico sin traducirse en ninguna manifestación que el paciente o un observador perciban, lo que se conoce como actividad epileptiforme interictal. Solo cuando la descarga recluta un número suficiente de neuronas y se propaga por circuitos corticales o corticosubcorticales aparecen los fenómenos clínicos que llamamos crisis. La clasificación vigente de las crisis epilépticas se debe a la ILAE y fue publicada en 2017, con una actualización posterior en 2025. Su estructura parte de un criterio sencillo: dónde comienza la descarga. Se distinguen tres grandes categorías según el inicio, y dentro de cada una de ellas, subtipos basados en si predominan manifestaciones motoras o no motoras. Crisis focales (antes llamadas parciales). La actividad epiléptica se origina en una región circunscrita de un hemisferio cerebral. Se subdividen según se preserve o no la conciencia del paciente durante el episodio. La terminología clásica hablaba de crisis parcial simple cuando la conciencia se mantenía intacta y de crisis parcial compleja cuando se alteraba; la ILAE de 2017 prefirió los descriptores «focal con conciencia preservada» y «focal con conciencia alterada», aunque los nombres anteriores siguen en uso clínico generalizado. Si una crisis focal se propaga a ambos hemisferios, se convierte en una crisis focal a bilateral tónico-clónica (antes denominada «secundariamente generalizada»). Crisis generalizadas. Se originan y se distribuyen rápidamente por redes de ambos hemisferios desde el comienzo. El tipo más conocido es la crisis tónico-clónica generalizada (el clásico «gran mal»), pero el grupo incluye también las crisis de ausencia, las crisis mioclónicas y las crisis atónicas, entre otras. Crisis de inicio desconocido. Se reservan para aquellos episodios en los que la información disponible no permite determinar si el origen fue focal o generalizado. No es una categoría residual menor: la ILAE la incluyó expresamente en 2017 porque un porcentaje relevante de crisis se presencian de forma incompleta o carecen de registro electroencefalográfico. Crisis procede del griego κρίσις (krísis), 'juicio', 'decisión'; epiléptica de ἐπιληψία (epilēpsía), que literalmente significa 'sorpresa' o 'ataque repentino'. Juntas describen un episodio agudo que sobreviene al paciente sin aviso. Hipócrates ya atribuía su origen al cerebro en el siglo V a. C., cuando la creencia dominante era sobrenatural. No. La convulsión implica contracciones musculares involuntarias y repetitivas, y es la manifestación visible de algunas crisis epilépticas, pero no de todas. Las crisis de ausencia, por ejemplo, cursan sin ningún movimiento convulsivo: el paciente simplemente interrumpe su actividad y queda con la mirada fija durante unos segundos. Al revés, una convulsión puede tener causas no epilépticas, como la fiebre en la primera infancia o una alteración metabólica aguda. Depende. Una crisis aislada provocada por un factor identificable (fiebre alta, hipoglucemia, abstinencia alcohólica) no constituye epilepsia. Para confirmar esa condición, la ILAE exige al menos dos crisis no provocadas separadas por más de 24 horas, o una sola crisis no provocada acompañada de hallazgos que indiquen un riesgo de recurrencia superior al 60 %. Es una distinción con consecuencias prácticas directas. La ILAE sustituyó «parcial» por «focal», eliminó los términos «simple» y «compleja» en favor de descriptores basados en la conciencia, y reemplazó «secundariamente generalizada» por «focal a bilateral tónico-clónica». Además, creó la categoría «de inicio desconocido» para las crisis que no pueden clasificarse con la información disponible. El objetivo fue acercar la terminología a lo que realmente se observa durante el episodio. Si desea profundizar en los distintos tipos de crisis epiléptica y conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una crisis epiléptica
Neurofisiología de la descarga epiléptica
Clasificación de la ILAE
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión crisis epiléptica?
¿Son lo mismo crisis epiléptica y convulsión?
¿Una sola crisis epiléptica significa que se tiene epilepsia?
¿Qué terminología ha cambiado con la clasificación de 2017?
Referencias
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