DICCIONARIO MÉDICO
Crisis generalizada
Una crisis generalizada es una crisis epiléptica que se origina en algún punto y recluta rápidamente redes neuronales distribuidas en ambos hemisferios cerebrales. Se distingue de la crisis focal, cuyo inicio queda circunscrito a un solo hemisferio. Dentro de las crisis generalizadas se incluyen tipos tan dispares como la tónico-clónica, la ausencia, la mioclónica y la atónica. El calificativo «generalizada» traduce aquí el hecho de que la actividad epiléptica compromete desde el principio redes neuronales repartidas por los dos hemisferios. La definición de la ILAE precisa que no es necesario que toda la corteza se active simultáneamente; basta con que la descarga involucre rápidamente circuitos bilaterales, que pueden incluir estructuras tanto corticales como subcorticales. Esta aclaración es relevante porque durante décadas se asumió que «generalizada» significaba «toda la corteza al mismo tiempo», lo cual la investigación posterior ha matizado. Hay un punto que merece atención: que una crisis sea generalizada no implica forzosamente que haya convulsiones. Las crisis de ausencia son generalizadas y cursan sin ningún componente motor convulsivo; el paciente simplemente deja de responder al entorno durante unos segundos. La asociación automática entre «generalizada» y «convulsión» es una de las confusiones más frecuentes fuera del ámbito neurológico. La clasificación de la ILAE reconoce varios subtipos de crisis generalizada. Cada uno posee un perfil electroencefalográfico y clínico propio, y tiene su entrada individual en este diccionario. Tónico-clónica. Es la forma más conocida, el clásico «gran mal». Presenta dos fases: una rigidez muscular bilateral sostenida (fase tónica) seguida de sacudidas rítmicas que van perdiendo frecuencia (fase clónica). Suele acompañarse de pérdida completa de conciencia y, con frecuencia, de mordedura lingual e incontinencia. Ausencia. Consiste en una interrupción brusca de la actividad del paciente, que queda con la mirada fija durante segundos, para después retomar lo que estaba haciendo como si nada hubiera ocurrido. Su correlato electroencefalográfico típico son los complejos punta-onda a 3 Hz. Predomina en la infancia y la adolescencia. Mioclónica. Se manifiesta como sacudidas musculares breves, bilaterales y súbitas, que el paciente describe a veces como «dar un respingo». No hay pérdida de conciencia. Es un tipo frecuente en la epilepsia mioclónica juvenil. Atónica. Lo opuesto a la contracción: una pérdida brusca del tono muscular, parcial o global, que puede provocar la caída del paciente si afecta a la musculatura antigravitatoria. Su brevedad (a menudo menos de dos segundos) dificulta el registro, pero el riesgo de traumatismo por la caída es real. Existen también variantes menos frecuentes, como las crisis tónicas puras (sin fase clónica posterior), las clónicas puras y las mioclónico-atónicas, estas últimas descritas con especial detalle en algunos síndromes epilépticos infantiles. No es lo mismo una crisis que comienza como generalizada que una crisis focal que se propaga a ambos hemisferios. En esta segunda situación, la ILAE emplea el término «focal a bilateral tónico-clónica» (antes denominada crisis secundariamente generalizada). La distinción tiene relevancia práctica: el origen focal implica que existe un área cortical identificable donde se inicia la descarga, dato que puede orientar decisiones clínicas de un modo que la crisis genuinamente generalizada no permite. Un observador que solo presencia la fase convulsiva final puede confundir ambos cuadros; el registro electroencefalográfico y la historia del inicio del episodio son los que permiten diferenciarlos. Del latín generalis, que a su vez procede de genus, 'género', 'clase'. En el contexto de las crisis epilépticas, se usa desde la clasificación de la ILAE de 1981 para designar las crisis que comprometen ambos hemisferios cerebrales desde su inicio, en contraposición a las focales. No. Las crisis de ausencia son generalizadas y no presentan movimientos convulsivos: la única manifestación puede ser una breve desconexión del entorno de pocos segundos de duración. Las crisis atónicas tampoco se manifiestan como convulsiones, sino precisamente como lo contrario: una pérdida del tono muscular. Depende del tipo. Una crisis de ausencia típica, que dura segundos y se resuelve sin secuelas, tiene una repercusión muy diferente a una crisis tónico-clónica generalizada prolongada. La gravedad no se determina solo por la categoría (focal o generalizada), sino por la duración del episodio, el tipo de manifestación y la situación clínica del paciente. Si desea profundizar en los subtipos de crisis generalizada y conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una crisis generalizada
Tipos principales
Diferencia entre crisis generalizada y crisis focal con generalización secundaria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término generalizada?
¿Toda crisis generalizada cursa con convulsiones?
¿Las crisis generalizadas son más graves que las focales?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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