DICCIONARIO MÉDICO
Crisis atónica
La crisis atónica es un tipo de crisis epiléptica que se manifiesta como una pérdida brusca y transitoria del tono muscular. Puede afectar a grupos musculares aislados (un cabeceo, la caída de un objeto de las manos) o a toda la musculatura postural, provocando la caída instantánea de la persona al suelo. El término procede del griego ἄτονος (átonos), que significa «sin tensión» o «sin tono», formado por el prefijo privativo ἀ- (a-) y τόνος (tónos, «tensión»). Describe con exactitud lo que sucede: la musculatura pierde de forma súbita su contracción basal y el cuerpo cede ante la gravedad. La duración del episodio rara vez supera los quince segundos. Tan breve resulta que, si la persona está sentada, lo único observable puede ser un breve desplome de la cabeza sobre el pecho. Se la clasifica dentro de las crisis generalizadas motoras según la nomenclatura vigente de la ILAE, aunque también puede originarse como crisis focal con pérdida de tono en un segmento corporal concreto. En el habla clínica anglosajona se utilizan con frecuencia los sinónimos drop attack (literalmente, «ataque de caída») y drop seizure, expresiones que dan cuenta del rasgo más visible y más temido de este tipo de crisis. En condiciones normales, mantener la postura erguida requiere una actividad tónica constante en los músculos extensores del cuello, el tronco y las extremidades inferiores. Esa contracción sostenida depende de circuitos que conectan la corteza motora, el tronco del encéfalo y la médula espinal. Cuando una descarga epiléptica inhibe de forma abrupta la salida motora cortical, el efecto inmediato es la abolición de esa contracción basal. Lo llamativo de la crisis atónica es su velocidad. No hay aviso previo. Un observador desprevenido solo ve que la persona se desploma, y para cuando mira ya está en el suelo. Esa rapidez la distingue del síncope, en el que suele haber una fase prodrómica con palidez, visión borrosa o sensación de mareo antes de la pérdida de conciencia. Las crisis atónicas son infrecuentes como fenómeno aislado. Aparecen con mucha mayor frecuencia en el contexto de encefalopatías epilépticas de la infancia, en particular el síndrome de Lennox-Gastaut, donde coexisten con ausencias atípicas, crisis tónicas nocturnas y, a menudo, algún grado de discapacidad cognitiva. También se observan en el síndrome de Dravet y en la epilepsia con crisis mioclónico-atónicas (síndrome de Doose). Su inicio habitual se sitúa en la primera década de la vida, y muchos pacientes las mantienen hasta la edad adulta. El riesgo principal no radica en la descarga eléctrica en sí, sino en el traumatismo que la caída repetida ocasiona. Heridas faciales, laceraciones en el cuero cabelludo y fracturas óseas son complicaciones frecuentes. Por esa razón, algunos pacientes con crisis atónicas recurrentes emplean cascos protectores en su vida diaria. Conviene no confundir la crisis atónica con otros tipos de crisis que también pueden provocar caída al suelo. Una crisis tónica generalizada produce rigidez intensa que derriba a la persona, pero el mecanismo es opuesto: exceso de contracción, no ausencia de ella. Los espasmos epilépticos, frecuentes en lactantes, combinan flexión axial brusca con un componente tónico breve que tampoco corresponde a una atonía. Estudios con videoelectroencefalograma y electromiografía simultáneos han demostrado que muchos episodios etiquetados clínicamente como «crisis atónicas» son en realidad espasmos o crisis tónicas muy breves, lo que complica la clasificación cuando solo se dispone del relato de un testigo. Literalmente, «sin tono». El prefijo griego a- indica negación o ausencia, y tónos designa la tensión muscular. Una crisis atónica es, por tanto, una crisis en la que el tono muscular desaparece de forma brusca. No. El síncope (desmayo) tiene un origen cardiovascular o reflejo, suele presentar pródromos (palidez, sudoración, visión en túnel) y la recuperación es progresiva. La crisis atónica es de origen epiléptico, ocurre sin aviso y la recuperación del tono es prácticamente inmediata. Generalmente en la primera infancia, dentro de síndromes epilépticos como el de Lennox-Gastaut o el de Doose. Es raro que debuten en la edad adulta como manifestación aislada. Si desea profundizar en conceptos asociados a las crisis atónicas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la crisis atónica
Mecanismo de la pérdida de tono
Contexto clínico habitual
No todas las caídas epilépticas son atónicas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa atónica?
¿Es lo mismo una crisis atónica que un desmayo?
¿A qué edad aparecen las crisis atónicas?
Referencias
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