DICCIONARIO MÉDICO

Conjuntivitis bacteriana

La conjuntivitis bacteriana es una infección de la conjuntiva producida por bacterias. Representa la segunda causa infecciosa de conjuntivitis tras la vírica y se caracteriza por una secreción ocular purulenta o mucopurulenta de color amarillento o verdoso.

Qué es la conjuntivitis bacteriana

El término identifica a las conjuntivitis cuyo agente causal es una bacteria, frente a las de origen vírico, alérgico o irritativo. Aunque coloquialmente se asocia con "infección de ojo" o "legañas", el cuadro tiene una microbiología variada y un espectro que va desde formas leves autolimitadas hasta la conjuntivitis gonocócica, que puede comprometer la córnea en pocas horas.

La transmisión es por contacto directo: manos contaminadas que tocan el ojo, compartir toallas o almohadas, o contacto con secreciones respiratorias. En niños, la propagación en guarderías y colegios explica la aparición de pequeños brotes, sobre todo en los meses fríos.

Microorganismos implicados con mayor frecuencia

Staphylococcus aureus es la bacteria aislada con más frecuencia en adultos. Coloniza habitualmente la piel del borde palpebral y, cuando las condiciones lo permiten (ojo seco, blefaritis, uso de lentes de contacto), penetra en la conjuntiva y provoca la infección.

En niños pequeños dominan Haemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae. La primera se asocia con frecuencia a otitis media concomitante, un dato que puede ayudar al clínico cuando se sospecha la causa de una conjuntivitis aguda pediátrica con supuración. Moraxella catarrhalis aparece con menor frecuencia.

Dos bacterias merecen mención separada por su relevancia clínica: Neisseria gonorrhoeae, causante de la conjuntivitis gonocócica (o blenorrágica), y Chlamydia trachomatis, responsable de la conjuntivitis de inclusión y del tracoma. Ambas tienen vías de transmisión y perfiles de gravedad diferentes de los del grupo común.

Secreción purulenta y su significado

La secreción es el rasgo que, en la práctica, orienta hacia una etiología bacteriana. Al despertar el paciente suele encontrar los párpados pegados por un exudado seco y costroso, y durante el día la secreción se renueva con un aspecto espeso y amarillento. Este exudado está compuesto sobre todo por neutrófilos que han acudido a combatir la infección, bacterias y restos celulares del epitelio conjuntival dañado.

No todas las conjuntivitis bacterianas producen pus abundante. Las formas por Moraxella, por ejemplo, tienden a generar una secreción escasa y la inflamación puede ser menos llamativa, lo que a veces retrasa la sospecha de infección bacteriana. La cantidad y la tonalidad de la secreción son orientativas, nunca definitivas.

Formas según el curso temporal

La mayoría de las conjuntivitis bacterianas son agudas: se instauran en uno o dos días y, si no se complican, se resuelven en una a dos semanas. La forma hiperaguda, con secreción copiosa desde las primeras horas y riesgo de afectación corneal, corresponde casi siempre a N. gonorrhoeae.

Las formas crónicas son menos comunes. Chlamydia trachomatis puede mantener una inflamación conjuntival durante meses si no se identifica, y Moraxella lacunata produce una blefaroconjuntivitis angular crónica con afectación preferente de los cantos palpebrales. La conjuntivitis crónica por estafilococo se asocia casi siempre a blefaritis de base.

Preguntas frecuentes

¿Es contagiosa la conjuntivitis bacteriana?

Sí. Se transmite por contacto directo con secreciones oculares o con objetos contaminados. El lavado frecuente de manos y no compartir toallas ni maquillaje son las medidas preventivas más eficaces.

¿Cómo se distingue de la conjuntivitis vírica?

La pista principal es la secreción: purulenta y espesa en la bacteriana, acuosa y clara en la vírica. La vírica suele acompañarse de adenopatía preauricular (un ganglio inflamado delante de la oreja) y de afectación bilateral secuencial, mientras que la bacteriana puede ser unilateral y no presenta ganglios palpables con tanta frecuencia. Estas diferencias son orientativas; solo el cultivo bacteriano confirma la etiología con certeza.

¿La conjuntivitis bacteriana se resuelve sola?

Muchas formas leves sí, en una a dos semanas. Pero la gonocócica y la clamidial no deben dejarse a su evolución espontánea por el riesgo de complicaciones corneales o de diseminación sistémica.

Referencias

  1. Manual MSD (versión para profesionales). Conjuntivitis bacteriana aguda.
  2. National Eye Institute (NEI). Causas de la conjuntivitis aguda.
  3. MedlinePlus en español. Conjuntivitis u ojo rosado.
  4. Manual MSD (versión para profesionales). Generalidades sobre la conjuntivitis.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la conjuntivitis bacteriana, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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