DICCIONARIO MÉDICO
Conjuntivitis vírica
La conjuntivitis vírica es una infección de la conjuntiva causada por virus. Representa la forma más frecuente de conjuntivitis infecciosa y se caracteriza por su alta contagiosidad, una secreción acuosa y un curso generalmente autolimitado. La denominación agrupa a todas las conjuntivitis cuyo agente causal es un virus. En la inmensa mayoría de los casos el responsable es un adenovirus: según distintas series, entre el 65 % y el 90 % de las conjuntivitis víricas confirmadas por laboratorio corresponden a este grupo. El resto se reparte entre enterovirus, virus herpes simple, virus varicela-zóster y, más raramente, picornavirus o virus del molusco contagioso. Un dato relevante para el paciente es que esta conjuntivitis no responde a los antibióticos, porque los antibióticos actúan sobre bacterias, no sobre virus. La confusión es frecuente en la consulta, y merece la pena señalarla: una conjuntivitis vírica tratada con colirio antibiótico no se resuelve antes por ello. Los adenovirus son virus de ADN sin envoltura, lo que les confiere una resistencia notable en superficies secas. Pueden sobrevivir semanas en una toalla, una almohada o el pomo de una puerta, un hecho que explica en buena medida su capacidad de propagación en entornos compartidos. Dentro de la familia, diferentes serotipos producen cuadros distintos: los serotipos 8, 19 y 37 se asocian a la queratoconjuntivitis epidémica, con afectación corneal; los serotipos 3, 4 y 7 provocan la fiebre faringoconjuntival, en la que coexisten conjuntivitis, faringitis y fiebre; los serotipos 1, 2, 5 y 6 tienden a producir conjuntivitis folicular inespecífica. El virus herpes simple tipo 1 produce una conjuntivitis folicular que suele ser unilateral y que, con el tiempo, puede acompañarse de queratitis dendrítica, una complicación corneal grave. El virus varicela-zóster puede causar conjuntivitis en el contexto del herpes zóster oftálmico, cuando la reactivación afecta a la rama oftálmica del trigémino. El enterovirus 70 merece una nota histórica. Fue el responsable de dos pandemias de conjuntivitis hemorrágica aguda, en 1969 y en 1981, que afectaron a millones de personas en Asia, África y América. El cuadro cursaba con hemorragias subconjuntivales llamativas, dolor ocular y resolución en pocos días. La conjuntivitis vírica es extremadamente contagiosa. La transmisión ocurre por contacto directo con secreciones oculares o respiratorias, a través de las manos o de objetos contaminados (fómites). El período de mayor contagiosidad coincide con los primeros días del cuadro, pero puede prolongarse mientras haya secreción activa, lo que en las formas por adenovirus supone hasta dos semanas. Los brotes de conjuntivitis epidémica en colegios, cuarteles, piscinas o consultorios médicos son un problema conocido. La resistencia ambiental del adenovirus hace que la desinfección de superficies y el lavado de manos sean las medidas de contención más efectivas. La conjuntivitis vírica común sigue un patrón típico: comienza en un ojo, afecta al segundo a los pocos días (contagio mano-ojo), empeora durante la primera semana y luego mejora gradualmente. La resolución completa tarda entre una y tres semanas. No deja secuelas en la mayoría de los casos. La excepción son las formas que afectan a la córnea. En la queratoconjuntivitis epidémica pueden formarse infiltrados subepiteliales (opacidades blanquecinas en la córnea) que persisten semanas o meses después de resuelta la inflamación conjuntival. Estas opacidades producen deslumbramiento y visión borrosa transitoria, aunque en la mayoría de los pacientes acaban desapareciendo. La orientación clínica se basa en el tipo de secreción (acuosa y clara en la vírica, purulenta en la bacteriana), la presencia de adenopatía preauricular (más frecuente en la vírica) y el patrón de afectación (bilateral secuencial en la vírica, a menudo unilateral en la bacteriana). La confirmación definitiva requiere pruebas de laboratorio, pero en la práctica clínica la presentación suele ser suficientemente orientativa. Depende del entorno laboral. En trabajos con contacto estrecho con otras personas (guarderías, centros sanitarios), conviene evitar la asistencia mientras dure la fase de mayor contagiosidad, que suele ser la primera semana. En entornos con menor riesgo de transmisión la decisión puede ser más flexible. No exactamente. "Ojo rojo" es un término coloquial que puede referirse a cualquier enrojecimiento ocular. La conjuntivitis vírica es solo una de sus causas posibles. Si desea profundizar en conceptos asociados a la conjuntivitis vírica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la conjuntivitis vírica
Adenovirus y otros agentes víricos
Contagiosidad y vía de transmisión
Curso clínico y resolución
Preguntas frecuentes
¿Cómo se sabe si una conjuntivitis es vírica o bacteriana?
¿Se puede ir a trabajar con una conjuntivitis vírica?
¿Es la conjuntivitis vírica lo mismo que el "ojo rojo"?
Referencias
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