DICCIONARIO MÉDICO

Blefaritis

La blefaritis es la inflamación del borde de los párpados. Puede afectar a la zona anterior del margen palpebral, donde nacen las pestañas, o a la zona posterior, donde se abren las glándulas de Meibomio. Se trata de una de las afecciones oculares más frecuentes en consultas de oftalmología y, aunque rara vez compromete la visión de forma permanente, tiende a seguir un curso crónico con reagudizaciones.

Qué es la blefaritis

El término procede del griego βλέφαρον (blépharon, "párpado") y el sufijo -ῖτις (-itis, que denota inflamación). En la literatura médica clásica, las inflamaciones palpebrales ya se distinguían de las conjuntivales, pero la sistematización moderna del concepto se debe en buena parte a los trabajos de oftalmólogos del siglo XIX que separaron las formas ulcerativas de las escamosas.

Definida en sentido estricto, la blefaritis designa la inflamación del margen palpebral. Engloba un grupo heterogéneo de cuadros que comparten esa localización anatómica pero difieren en su causa, su evolución y el tipo de lesión predominante. No es una enfermedad única sino un paraguas nosológico que abarca desde infecciones bacterianas agudas con formación de úlceras hasta disfunciones glandulares crónicas de curso insidioso.

Clasificación anatómica y etiológica

La división más aceptada en la práctica clínica distingue dos grandes grupos según la zona del párpado afectada. La blefaritis anterior compromete la piel, las pestañas y sus folículos. Sus formas principales son la blefaritis estafilocócica, causada por colonización de Staphylococcus en la base de las pestañas, y la blefaritis seborreica, vinculada a la producción excesiva de sebo y a menudo acompañada de dermatitis seborreica en cuero cabelludo y cejas. Con frecuencia ambas coexisten en un mismo paciente, lo que complica la clasificación en la consulta.

La blefaritis posterior afecta a los orificios y al parénquima de las glándulas de Meibomio. Cuando estas glándulas se obstruyen o su secreción lipídica se altera, la capa grasa de la película lagrimal pierde estabilidad y la superficie ocular queda expuesta a una evaporación excesiva. Es la forma que con mayor frecuencia se asocia a sequedad ocular persistente.

Existe además una tercera etiología que ha ganado reconocimiento en las últimas décadas: la infestación por ácaros del género Demodex, parásitos microscópicos que habitan en los folículos de las pestañas. Su presencia en densidades elevadas provoca una reacción inflamatoria local característica, con depósitos cilíndricos translúcidos (las llamadas "mangas de Demodex") en la raíz de las pestañas.

La película lagrimal y el margen palpebral

Para entender por qué la blefaritis tiende a cronificarse conviene recordar que el borde del párpado no es una estructura pasiva. En cada parpadeo, los márgenes palpebrales distribuyen la película lagrimal sobre la córnea, un proceso que depende de la integridad tanto de las pestañas como de las glándulas sebáceas del párpado. Cuando la flora bacteriana del margen se desequilibra o la secreción lipídica se espesa, el ciclo se retroalimenta: la inflamación altera la composición de la lágrima, la lágrima inestable irrita la superficie ocular y esa irritación perpetúa la inflamación del párpado.

El biofilm bacteriano adherido a la base de las pestañas desempeña un papel clave en las formas anteriores. No se trata simplemente de "tener bacterias" (la piel periocular alberga una microbiota residente normal), sino de que ciertas cepas de estafilococos producen exotoxinas y lipasas que degradan los lípidos de la película lagrimal y dañan el epitelio corneal. La blefaritis no es tanto un exceso de bacterias como un desequilibrio en el tipo de bacterias presentes.

Epidemiología

Las estimaciones de prevalencia varían según la población estudiada, pero varias encuestas a oftalmólogos y optometristas sitúan la blefaritis como el motivo de consulta en torno a un tercio de las visitas a la consulta de superficie ocular. Afecta a ambos sexos y puede aparecer a cualquier edad. La incidencia aumenta con los años, en parte porque la producción lipídica de las glándulas de Meibomio decae con la edad y en parte porque la rosácea cutánea, que se asocia con frecuencia a blefaritis posterior, es más prevalente a partir de la cuarta década.

Diferenciación con entidades próximas

La conjuntivitis y la blefaritis comparten varios signos (enrojecimiento, lagrimeo, molestia ocular), pero se localizan en estructuras distintas. La conjuntivitis inflama la membrana mucosa que tapiza el interior del párpado y la esclerótica; la blefaritis se circunscribe al borde del párpado. Cuando ambas coexisten se habla de blefaroconjuntivitis.

Conviene no confundir la blefaritis con la blefarocalasia (episodios recurrentes de edema palpebral que acaban por producir laxitud tisular) ni con la dermatocalasia (exceso de piel palpebral asociado al envejecimiento). En la blefaritis el protagonista es la inflamación del margen; en las otras dos entidades lo son los cambios estructurales del tejido palpebral.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra blefaritis?

Del griego βλέφαρον (blépharon), "párpado", y el sufijo -ῖτις (-itis), que indica inflamación. El mismo radical aparece en otros términos oftalmológicos como blefaroespasmo, blefaroptosis o blefarostato.

¿Es lo mismo blefaritis anterior que posterior?

No. La anterior afecta a la zona de las pestañas y suele deberse a bacterias o a exceso de grasa. La posterior compromete las glándulas de Meibomio, situadas en el espesor del tarso, y es la forma más relacionada con la sequedad ocular crónica. En muchos pacientes coexisten las dos.

¿La blefaritis es contagiosa?

No. Obedece a desequilibrios en la flora bacteriana propia del paciente o a disfunciones glandulares, no a la transmisión de un germen de una persona a otra. Es una de las confusiones más frecuentes entre los pacientes que consultan por primera vez.

¿Tiene relación con la dermatitis seborreica?

Sí, y bastante estrecha. La blefaritis seborreica es, de hecho, la manifestación palpebral de la dermatitis seborreica sistémica. Los pacientes con caspa persistente en el cuero cabelludo o descamación en los surcos nasogenianos tienen más probabilidad de desarrollarla. La levadura Malassezia, implicada en la dermatitis seborreica del cuero cabelludo, se ha encontrado también en los párpados de estos pacientes, aunque su papel exacto en la inflamación palpebral sigue siendo objeto de investigación.

Referencias

  1. National Eye Institute (NIH). Blefaritis.
  2. Manual MSD (versión para profesionales). Blefaritis: etiología, fisiopatología, síntomas.
  3. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Blefaritis.
  4. American Academy of Ophthalmology. ¿Qué es la blefaritis?.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la blefaritis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Blefaritis estafilocócica: forma de blefaritis anterior causada por colonización bacteriana, generalmente por especies de Staphylococcus.
  • Blefaritis seborreica: variante de blefaritis anterior vinculada a la producción excesiva de sebo y a la dermatitis seborreica.
  • Blefaritis escamosa: denominación descriptiva para las formas de blefaritis que cursan con depósitos escamosos en el margen palpebral.
  • Blefaroconjuntivitis: inflamación simultánea del borde del párpado y de la conjuntiva.
  • Glándula de Meibomio: glándula sebácea modificada del párpado cuya secreción lipídica estabiliza la película lagrimal.
  • Demodex: ácaro microscópico que habita en los folículos pilosos y cuya proliferación excesiva se asocia a blefaritis y rosácea.
  • Párpado: pliegue cutáneo móvil que protege el globo ocular y distribuye la película lagrimal.
  • Chalazión: nódulo granulomatoso del párpado originado por la obstrucción de una glándula de Meibomio.

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