DICCIONARIO MÉDICO
Blefaritis escamosa
La blefaritis escamosa es una denominación descriptiva para las formas de blefaritis anterior que cursan con depósitos de escamas en el borde del párpado. Se emplea con frecuencia como sinónimo de la blefaritis seborreica, aunque el término pone el acento en el hallazgo morfológico observable y no en la causa subyacente. "Escamosa" deriva del latín squama ("escama"), aplicado en medicina a cualquier depósito laminar que se desprende de una superficie epitelial. En la blefaritis escamosa, esas escamas se acumulan en la base de las pestañas y a lo largo del reborde palpebral, a menudo con un aspecto que recuerda a la caspa del cuero cabelludo. La analogía no es casual: la relación con la dermatitis seborreica explica por qué ambos cuadros comparten ese patrón de descamación fina. En la literatura oftalmológica clásica el término se usaba para diferenciar esta forma, de evolución más benigna, de la blefaritis ulcerativa (generalmente de origen estafilocócico). Las escamas de la forma escamosa son grasientas y blandas, se retiran sin dejar úlcera y no provocan cicatrización del margen palpebral. Este detalle tiene importancia clínica porque la cicatrización marginal, propia de las formas ulcerativas, puede alterar la dirección de crecimiento de las pestañas y producir triquiasis. La mayoría de los textos de referencia actuales tratan blefaritis escamosa y blefaritis seborreica como dos nombres para el mismo cuadro. La diferencia es de enfoque: "escamosa" describe lo que el explorador observa con la lámpara de hendidura; "seborreica" describe el mecanismo que produce esas escamas (exceso de secreción lipídica, asociación con dermatitis seborreica, posible implicación de la levadura Malassezia). El Manual MSD, por ejemplo, agrupa ambas bajo el epígrafe de blefaritis crónica no ulcerativa anterior. No toda escama palpebral es, sin embargo, seborreica. Las costras secas de la blefaritis estafilocócica también podrían describirse como "escamosas" en el sentido coloquial del término, pero su textura, su adherencia y las úlceras que dejan al desprenderse las distinguen de las escamas grasientas de la forma seborreica. La denominación "escamosa" sin más cualificación suele reservarse en la práctica para la variante no ulcerativa. En la práctica clínica actual, no. Son dos formas de nombrar el mismo cuadro: una desde la morfología y otra desde la etiología. Cuando un oftalmólogo anota "blefaritis escamosa" en la historia clínica, generalmente se refiere a lo que otro colega registraría como "blefaritis seborreica". Rara vez de forma grave. Las complicaciones más frecuentes son la conjuntivitis crónica asociada y la inestabilidad de la película lagrimal, que produce molestias de sequedad ocular. A largo plazo, la inflamación sostenida puede favorecer la aparición de chalaziones por obstrucción de las glándulas de Meibomio. Del latín squama, "escama". El adjetivo squamosus se aplica en medicina a cualquier lesión o superficie que presenta depósitos laminares que se desprenden. Puede consultar también estas definiciones del Diccionario médico:Qué es la blefaritis escamosa
Relación con la blefaritis seborreica
Preguntas frecuentes
¿La blefaritis escamosa es una entidad distinta de la seborreica?
¿Puede complicarse?
¿De dónde viene el término escamosa?
Referencias
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