DICCIONARIO MÉDICO
Chalación
El chalación es un quiste granulomatoso del párpado que se forma cuando una glándula de Meibomio se obstruye y retiene su secreción lipídica. Se presenta como un nódulo firme, generalmente indoloro, que puede aparecer tanto en el párpado superior como en el inferior. Su prevalencia estimada en población asiática ronda el 4 %, y en la práctica oftalmológica general constituye uno de los motivos de consulta palpebral más habituales. El chalación es una inflamación granulomatosa crónica y estéril de las glándulas sebáceas del párpado. Se origina cuando el conducto excretor de una glándula de Meibomio queda bloqueado y la secreción grasa, que en condiciones normales contribuye a la capa lipídica de la película lagrimal, se acumula en el interior de la glándula. Esa retención desencadena una reacción inflamatoria de tipo granulomatoso: el organismo encapsula el material lipídico formando un nódulo que puede crecer durante semanas. La palabra proviene del griego χαλάζιον (khalázion), diminutivo de χάλαζα (khálaza), que significa "granizo". Los médicos griegos eligieron ese nombre porque el nódulo palpebral recordaba, por su forma redondeada y su consistencia dura, un grano de granizo atrapado bajo la piel. El término aparece ya en textos médicos del siglo I d. C. en latín, y fue reintroducido en la literatura médica renacentista hacia 1532. La Real Academia Nacional de Medicina recoge la forma "chalación" como la denominación correcta en español, frente a la variante "chalazión" que también circula en el uso clínico. Cada párpado contiene entre 25 y 40 glándulas de Meibomio dispuestas en columnas verticales dentro de la placa tarsal. Son glándulas sebáceas modificadas, holocrinas, que segregan meibum: una mezcla de lípidos cuya función es evitar la evaporación de la lágrima y lubricar la superficie ocular durante el parpadeo. El meibum se libera a través de orificios diminutos situados en el borde libre del párpado, justo por detrás de la línea de las pestañas. Cuando uno de esos orificios se obstruye (por acumulación de queratina, restos celulares o espesamiento del propio meibum), la secreción queda retenida en el acino glandular. El sistema inmunitario reacciona ante ese depósito lipídico ectópico con una respuesta granulomatosa mediada por macrófagos y células gigantes multinucleadas. No hay infección bacteriana activa en la mayoría de los casos; es esta esterilidad la que distingue el proceso del orzuelo. Varios factores predisponen a la obstrucción: la blefaritis crónica (sobre todo la forma seborreica), la rosácea ocular, la dermatitis seborreica y, en algunos pacientes, la colonización por el ácaro Demodex folliculorum en el folículo de las pestañas. La recurrencia del chalación guarda relación directa con la disfunción meibomiana de base. La confusión entre chalación y orzuelo es frecuente, incluso en atención primaria, porque ambos se manifiestan como un bulto en el párpado. Sin embargo, su naturaleza es distinta. El orzuelo externo es una infección aguda del folículo piloso de una pestaña o de las glándulas de Zeis, casi siempre por Staphylococcus aureus: duele, se enrojece y suele drenar pus en pocos días. El orzuelo interno, menos común, afecta a una glándula de Meibomio y produce una inflamación más profunda con mayor dolor. El chalación, en cambio, no duele o molesta poco una vez pasada la fase inicial. Tiende a ser de mayor tamaño, crece lentamente y no presenta los signos clásicos de infección aguda (calor, rubor intenso, supuración). En ocasiones un orzuelo interno que no drena completamente evoluciona hacia un chalación residual, lo que explica que algunos pacientes refieran haber tenido primero un episodio agudo. Conviene señalar que un chalación recurrente en la misma localización, sobre todo en pacientes mayores de 50 años, obliga a descartar un carcinoma sebáceo palpebral. La biopsia del tejido extirpado es recomendable en esos casos. Del griego χαλάζιον (khalázion), que es el diminutivo de χάλαζα (khálaza), "granizo". Los médicos de la Antigüedad compararon el nódulo palpebral con un grano de granizo por su forma y dureza. El término pasó al latín médico en el siglo I y fue readaptado en la nomenclatura renacentista a partir de 1532. No. El orzuelo es una infección bacteriana aguda, dolorosa y con tendencia a la supuración. El chalación es una inflamación granulomatosa crónica, sin infección activa en la mayoría de los casos, y habitualmente indoloro. Un orzuelo interno mal resuelto puede, eso sí, dejar como secuela un chalación. Depende del tamaño. Si el nódulo crece lo suficiente, ejerce presión mecánica sobre la córnea y puede inducir un astigmatismo transitorio que desaparece cuando el chalación se resuelve. En la práctica, la mayoría no alcanzan ese tamaño. Sí. Las personas con blefaritis crónica, rosácea, dermatitis seborreica o disfunción de las glándulas de Meibomio tienen una tasa de recurrencia más alta. La higiene palpebral regular (compresas templadas, limpieza del borde del párpado) reduce el riesgo de obstrucción glandular, aunque no lo elimina por completo. Si desea profundizar en conceptos asociados al chalación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el chalación
Anatomía de las glándulas de Meibomio y mecanismo de obstrucción
Diferenciación con el orzuelo y otras lesiones palpebrales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra chalación?
¿Es lo mismo un chalación que un orzuelo?
¿Puede un chalación afectar a la visión?
¿Hay personas más propensas a tener chalaciones?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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