DICCIONARIO MÉDICO
Conjuntivitis del recién nacido
La conjuntivitis del recién nacido, denominada también oftalmía neonatal u ophthalmia neonatorum, es una inflamación de la conjuntiva que aparece durante los primeros 28 días de vida. Puede tener origen infeccioso (bacteriano, viral) o químico, y su incidencia oscila entre el 1,6 y el 12 % de los neonatos en países con programas de cribado perinatal establecidos. El término oftalmía neonatal designa cualquier conjuntivitis que se manifiesta en las cuatro primeras semanas de vida del neonato. La palabra procede del griego ὀφθαλμία (ophthalmía, "enfermedad de los ojos"), a partir de ὀφθαλμός (ophthalmós, "ojo"). El latín tardío la adoptó como ophthalmia, y en castellano aparece documentada al menos desde el siglo XVI en textos médicos renacentistas. Las vías de contagio más habituales pasan por el contacto del ojo del neonato con secreciones del canal del parto, aunque también se ha descrito transmisión postnatal por las manos de cuidadores o por instrumental contaminado. El cuadro no debe confundirse con la obstrucción congénita del conducto nasolagrimal, que produce lagrimeo sin inyección conjuntival ni secreción purulenta. La edad del neonato en el momento del inicio ofrece una orientación diagnóstica que, en la práctica neonatal, resulta más útil que la clasificación microbiológica pura. En las primeras 24 horas suelen observarse las conjuntivitis químicas, provocadas por los agentes empleados en la profilaxis ocular (nitrato de plata, eritromicina, povidona yodada). Se resuelven espontáneamente en 48 a 96 horas y no requieren intervención adicional. Entre el segundo y el quinto día aparece la forma gonocócica, causada por Neisseria gonorrhoeae y caracterizada por un edema palpebral intenso con secreción purulenta a presión. Antes de la introducción de la profilaxis neonatal, esta forma era responsable de hasta el 25 % de los casos de ceguera infantil en Europa. Hoy representa menos del 1 % de las oftalmías neonatales infecciosas en países con programas preventivos. Del quinto al decimocuarto día predomina la forma clamidial, por Chlamydia trachomatis (serotipos D-K), que es actualmente la causa bacteriana más frecuente de conjuntivitis neonatal en países desarrollados. Su presentación varía desde una secreción mucopurulenta discreta hasta un edema palpebral pronunciado con formación de seudomembranas. La conjuntivitis gonocócica del adulto se aborda en una entrada aparte del diccionario; aquí interesa sobre todo la infección del neonato y la secuencia cronológica que permite diferenciar unas formas de otras. La conjuntivitis herpética, causada por el virus del herpes simple tipo 1 o 2, es menos frecuente pero potencialmente grave, porque puede afectar a la córnea y diseminarse al sistema nervioso central. Hasta finales del siglo XIX, la oftalmía gonocócica del recién nacido era una de las principales causas de ceguera neonatal, con prevalencias superiores al 10 % de los nacidos vivos en algunos hospitales europeos. En 1881, el ginecólogo alemán Carl Siegmund Franz Credé (1819-1892) publicó en Archiv für Gynäkologie un artículo titulado "Die Verhütung der Augenentzündung der Neugeborenen" (Prevención de la enfermedad inflamatoria ocular del recién nacido), en el que describía la instilación de una gota de nitrato de plata al 2 % en los ojos del neonato inmediatamente después del parto. Credé trabajaba entonces en la Maternidad de Leipzig. Su método redujo la incidencia de oftalmía gonocócica del 13 % a cifras por debajo del 0,5 %, una caída que se observó de forma reproducible en los centros que adoptaron la técnica. La concentración se rebajó pronto al 1 % por la irritación que provocaba la solución original, y con el tiempo el nitrato de plata fue sustituido por pomada de eritromicina, tetraciclina o povidona yodada, según la disponibilidad y los protocolos locales. El propio nitrato de plata, paradójicamente, pasó a convertirse en la causa más frecuente de conjuntivitis química neonatal en las maternidades que lo usaban. El ojo del recién nacido carece de varias de las defensas que protegen al adulto. La producción de lágrimas es escasa durante las primeras semanas, la actividad de lisozima lagrimal está reducida y la conjuntiva neonatal no contiene el tejido linfoide organizado (tejido CALT) que madura en los meses siguientes. Son condiciones que facilitan la colonización bacteriana. A ello se añaden factores obstétricos: la rotura prolongada de membranas, el parto instrumentado y las infecciones vaginales o cervicales no detectadas incrementan la exposición del neonato a patógenos genitales maternos. La prematuridad constituye un factor adicional, porque los prematuros pasan más tiempo con los ojos cerrados y tienen sistemas lagrimales funcionalmente más inmaduros. De ὀφθαλμία (ophthalmía), voz griega que designa la inflamación ocular, combinada con el adjetivo "neonatal" (del latín neonatus, "recién nacido"). La forma latina ophthalmia neonatorum se consolidó en la literatura médica del siglo XIX, especialmente tras los trabajos de Credé en Leipzig. No. La gonocócica es solo una de las formas posibles. La conjuntivitis neonatal puede ser química (por los agentes de la profilaxis), clamidial, gonocócica, herpética o causada por otras bacterias habituales como Staphylococcus aureus o Haemophilus influenzae no tipificable. La cronología de aparición ayuda a orientar la causa. Las cifras varían según el entorno. En países con programas de cribado y profilaxis activos, la incidencia se sitúa entre el 1,6 y el 12 %. En regiones sin programas preventivos puede alcanzar el 23 %. Dentro de las conjuntivitis infecciosas, las causadas por Chlamydia trachomatis son hoy las más frecuentes en entornos con baja prevalencia de gonorrea. Directa. La instilación de nitrato de plata (o de otros agentes como la eritromicina) provoca una irritación conjuntival transitoria en las primeras horas de vida que se clasifica como conjuntivitis química. La reacción suele ceder en 48 a 96 horas sin dejar secuelas. Es, de alguna manera, el precio menor que se paga por prevenir la forma gonocócica, que puede producir úlceras corneales y ceguera. Si desea profundizar en conceptos asociados a la conjuntivitis del recién nacido, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la conjuntivitis del recién nacido
Etiología según la cronología de aparición
Carl Credé y la profilaxis ocular del neonato
Factores que predisponen al neonato
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término "oftalmía neonatal"?
¿Es lo mismo conjuntivitis del recién nacido que conjuntivitis gonocócica?
¿Es frecuente la conjuntivitis en los recién nacidos?
¿Qué relación tiene la profilaxis de Credé con la conjuntivitis química?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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