DICCIONARIO MÉDICO

Tracoma

El tracoma es una enfermedad infecciosa ocular crónica, causada por determinadas serovariedades de Chlamydia trachomatis, que constituye la principal causa infecciosa de ceguera evitable en el mundo. Su curso combina episodios repetidos de inflamación conjuntival con un daño cicatricial que se acumula década tras década, hasta afectar a la córnea.

Qué es el tracoma

La palabra procede del latín tardío trachōma, tomado a su vez del griego τράχωμα (tráchōma), derivado de τραχύς (trachýs), «áspero» o «rugoso». El sufijo -oma, el mismo que en sarcoma o epitelioma, señala aquí el resultado de un proceso: la aspereza granulosa que la inflamación deja en el interior del párpado. El término griego está documentado desde el siglo I de nuestra era, aplicado ya entonces a una afección ocular con esa textura característica.

Se trata de una conjuntivitis crónica, de curso recidivante, provocada por las serovariedades A, B, Ba y C de Chlamydia trachomatis, una bacteria intracelular obligada que solo puede multiplicarse dentro de células del huésped. Cada episodio de infección desencadena una respuesta inflamatoria con formación de folículos linfoides en la conjuntiva tarsal. Repetida a lo largo de los años, esa inflamación va sustituyendo el tejido conjuntival por fibrosis. Con el tiempo, la cicatriz retrae el párpado superior y desvía las pestañas hacia el globo ocular, un mecanismo que termina lesionando la córnea de forma mecánica.

Historia del descubrimiento del agente causal

Referencias a una enfermedad ocular cicatricial aparecen ya en el papiro de Ebers, hacia 1500 a. C., y también en textos chinos, griegos y romanos posteriores. Galeno llegó a describir cuatro estadios evolutivos del cuadro. Durante la Edad Media y el Renacimiento, la enfermedad viajó por Europa con los cruzados que regresaban de Tierra Santa, y las campañas napoleónicas en Egipto provocaron siglos después un segundo foco de introducción en el continente.

Su naturaleza infecciosa tardó mucho en aclararse. En 1907, en una expedición a Java, Ludwig Halberstaedter y Stanislaus von Prowazek observaron unos corpúsculos de inclusión en células conjuntivales de pacientes con tracoma y en las de orangutanes inoculados experimentalmente. Al no saber muy bien con qué estaban tratando, los bautizaron como «chlamydozoa» (del griego chlamys, «capa» o «manto», por el modo en que el cuerpo elemental parece envolver la célula infectada). Ese nombre acabaría dando lugar, décadas más tarde, al género Chlamydia.

El microorganismo se resistió durante medio siglo a cualquier intento de cultivo en laboratorio, lo que alimentó dudas sobre si se trataba de un virus grande o de una forma primitiva de rickettsia. La cuestión no se resolvió hasta 1955-1957, cuando el microbiólogo chino Tang Feifan, junto con Zhang Xiaolou, logró aislar y propagar el agente en el saco vitelino de embriones de pollo. El hallazgo, publicado en 1957 en el Chinese Medical Journal, reactivó de inmediato la investigación sobre el organismo. En 1966, F. O. Page revisó a fondo la clasificación de este grupo de microorganismos, hasta entonces dispersos bajo nombres como Bedsonia o Miyagawanella, y propuso unificarlos en el género Chlamydia.

Clasificación

No todas las infecciones por Chlamydia trachomatis dan lugar a tracoma. La bacteria se divide en serovariedades con tropismo tisular distinto. Las serovariedades A, B, Ba y C son las responsables del tracoma ocular propiamente dicho. Las D a K causan infecciones genitales y, por transmisión perinatal, conjuntivitis de inclusión del recién nacido y del adulto sexualmente activo, cuadros que no cicatrizan de la misma manera ni comprometen la visión. Las serovariedades L1, L2 y L3 producen el linfogranuloma venéreo, una entidad completamente distinta desde el punto de vista clínico pese a compartir especie bacteriana.

Para describir la progresión anatómica del propio tracoma ocular, el oftalmólogo Arthur Cecil MacCallan propuso en 1908 una clasificación en cuatro estadios evolutivos. La Organización Mundial de la Salud la sustituyó en 1987 por un sistema simplificado de cinco signos (inflamación folicular, inflamación intensa, cicatrización conjuntival, triquiasis y opacidad corneal), pensado para que personal sanitario no especializado pudiera aplicarlo en estudios de campo a gran escala.

Epidemiología

El tracoma se concentra en comunidades rurales pobres con escaso acceso a agua potable y saneamiento, donde la transmisión ocurre por contacto directo con secreciones oculares o nasales y por moscas que se posan en los ojos de niños pequeños, el grupo más afectado. La Organización Mundial de la Salud puso en marcha en 1997 la Alianza para la Eliminación Global del Tracoma (GET2020). Entre 2002 y 2019, el número de personas en riesgo se redujo de 1500 millones a poco más de 142 millones, un descenso del 91 %. En la región de las Américas, la enfermedad sigue siendo endémica en zonas rurales de Brasil, Colombia, Guatemala y Perú; México fue en 2017 el primer país de la región en eliminarla como problema de salud pública.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «tracoma»?

Del griego trachýs, «áspero». El nombre describe la textura granulosa que la cicatrización deja en la cara interna del párpado, visible ya para los oftalmólogos de la Antigüedad clásica siglos antes de que se conociera su causa.

¿Por qué tardó tanto en identificarse la bacteria causante?

Chlamydia trachomatis es un parásito intracelular obligado, incapaz de crecer en los medios de cultivo bacterianos habituales. Halberstaedter y Prowazek vieron el microorganismo en 1907, pero nadie logró cultivarlo hasta el trabajo de Tang Feifan en huevos embrionados, medio siglo después.

¿Es el tracoma lo mismo que cualquier infección genital por clamidia?

No. Comparten especie bacteriana, pero no serovariedad. El tracoma lo causan las serovariedades A a C; las infecciones genitales, de transmisión sexual, dependen de las D a K.

¿Sigue siendo un problema de salud pública?

Sí, aunque en franco retroceso. Sigue siendo endémico en decenas de países, sobre todo de África subsahariana, y también en focos rurales de América Latina.

¿Quién describió por primera vez las fases de la enfermedad?

Galeno, en el siglo II, ya distinguió cuatro estadios evolutivos del cuadro. La clasificación moderna en cuatro fases se debe a MacCallan, en 1908; la Organización Mundial de la Salud la simplificó en 1987 con un sistema de cinco signos pensado para el trabajo de campo.

Referencias

  1. Organización Panamericana de la Salud. Tracoma
  2. Organización Panamericana de la Salud. Datos de la Alianza GET2020 sobre la eliminación del tracoma (2019)
  3. Manual MSD versión para profesionales. Tracoma
  4. Real Academia Española. Tracoma, Diccionario de la lengua española

Entradas relacionadas

  • Conjuntiva. Membrana mucosa que recubre la superficie interna de los párpados y la parte anterior del globo ocular, el tejido donde se desarrolla la cicatrización propia del tracoma.
  • Triquiasis. Desviación de las pestañas hacia el globo ocular, la secuela cicatricial que precipita el daño corneal en las fases avanzadas del tracoma.
  • Leucoma. Opacidad cicatricial de la córnea, el desenlace visual que la Organización Mundial de la Salud utiliza como último signo de su clasificación del tracoma.

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