DICCIONARIO MÉDICO
Conducto vertebral
El conducto vertebral (también llamado conducto raquídeo o canal medular) es el túnel óseo que recorre la columna vertebral de arriba abajo, desde el agujero magno del cráneo hasta el hiato del sacro. En su interior aloja la médula espinal, las meninges espinales, el líquido cefalorraquídeo, las raíces de los nervios raquídeos y un plexo venoso epidural. Se forma por la superposición de los agujeros (forámenes) vertebrales de cada vértebra. Cuando las vértebras se apilan y articulan entre sí, esos orificios individuales se alinean y generan un canal continuo que actúa como estuche protector para el tejido nervioso. La denominación latina registrada en la Terminologia Anatomica es canalis vertebralis; las formas "conducto raquídeo" y "canal espinal" se emplean como sinónimos en la clínica habitual, y la entrada canal espinal del diccionario recoge esa equivalencia. Desde el punto de vista etimológico, vertebralis procede de vertebra ("articulación, gozne"), derivado del verbo vertere ("girar, dar vuelta"), alusión al movimiento de rotación que las vértebras permiten al raquis. La palabra ya aparece en los textos anatómicos de Celso (siglo I d. C.). Cada segmento del conducto queda delimitado por cuatro paredes. La pared anterior la constituye la cara posterior del cuerpo vertebral, tapizada por el ligamento longitudinal posterior, una banda fibrosa que se adhiere a los discos intervertebrales y refuerza la contención del conducto por delante. Lateralmente, los pedículos vertebrales y los agujeros intervertebrales (de conjunción) forman las paredes laterales; a través de estos agujeros salen las raíces de los nervios raquídeos. La pared posterior corresponde a las láminas vertebrales, unidas entre sí por los ligamentos amarillos, cuya elasticidad permite los movimientos de flexión sin que el ligamento forme pliegues que compriman la médula. No todo el conducto tiene el mismo calibre. En la región cervical y en la lumbar es más amplio, coincidiendo con los dos engrosamientos de la médula espinal (cervical y lumbar) que dan origen a los plexos nerviosos de las extremidades. En la región torácica, donde la médula es más delgada y la movilidad de la columna es menor, el conducto se estrecha. La médula espinal ocupa la porción central del conducto, pero no lo llena por completo ni lo recorre en toda su longitud. En el adulto, la médula termina habitualmente a la altura de la primera o segunda vértebra lumbar (L1-L2), adelgazándose en el cono medular. Por debajo de ese punto, el conducto sigue existiendo como estructura ósea, pero su contenido ya no es médula: lo que queda son las raíces nerviosas lumbares y sacras, que descienden formando un haz denominado cola de caballo (cauda equina) hasta alcanzar sus agujeros intervertebrales de salida. Tres capas meníngeas envuelven la médula dentro del conducto. La más externa, la duramadre espinal, forma un saco fibroso resistente que desciende hasta la segunda vértebra sacra, bastante más abajo que la propia médula. Entre la duramadre y la aracnoides (la capa intermedia) apenas hay espacio; entre la aracnoides y la piamadre (la capa más interna, adherida a la superficie de la médula) se extiende el espacio subaracnoideo, ocupado por líquido cefalorraquídeo. Ese espacio subaracnoideo es el que se punciona en una punción lumbar y el motivo por el que la punción se realiza por debajo de L2: la aguja atraviesa líquido y raíces nerviosas flotantes, sin riesgo de lesionar la médula. Entre la duramadre y las paredes óseas del conducto existe el espacio epidural, ocupado por grasa, tejido conjuntivo laxo y un extenso plexo venoso (plexo de Batson). Este plexo carece de válvulas, un detalle anatómico que explica por qué las metástasis vertebrales de ciertos tumores (próstata, mama, tiroides) pueden diseminarse con relativa facilidad a lo largo de la columna. Cuando el diámetro del conducto se reduce por debajo de un umbral crítico, las estructuras nerviosas que contiene sufren compresión. Ese estrechamiento recibe el nombre de estenosis del canal y puede ocurrir en cualquier nivel, aunque es más frecuente en la columna lumbar (raquiestenosis lumbar) y en la cervical (raquiestenosis cervical). Las causas más habituales incluyen la degeneración de los discos intervertebrales, la hipertrofia de los ligamentos amarillos, la artrosis de las articulaciones facetarias y, con menor frecuencia, anomalías congénitas que producen un conducto constitucionalmente estrecho desde el nacimiento. Sí. Son denominaciones sinónimas. La Terminologia Anatomica registra canalis vertebralis; en español se emplean además "conducto raquídeo", "canal raquídeo" y "canal medular". Del griego ῥάχις (rhákhis), que significa "columna vertebral" o "espinazo". El adjetivo raquídeo se forma directamente sobre esa raíz griega. En 1543, Vesalio ya empleaba la forma latinizada rachis en su De Humani Corporis Fabrica. Porque durante el desarrollo fetal la columna crece más rápido que la médula espinal. Al nacer, la médula ya no llega hasta el final del conducto, y en el adulto termina a la altura de L1-L2. El espacio restante lo ocupan las raíces nerviosas de la cola de caballo, el saco dural con líquido cefalorraquídeo y grasa epidural. Si desea profundizar en conceptos asociados al conducto vertebral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el conducto vertebral
Paredes y límites del conducto
Contenido del conducto vertebral
La estenosis del conducto vertebral
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo conducto vertebral que canal espinal?
¿De dónde viene la palabra raquis?
¿Por qué la médula no ocupa todo el conducto?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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