DICCIONARIO MÉDICO
Compatibilidad HLA
La compatibilidad HLA mide el grado de coincidencia entre los antígenos leucocitarios humanos (HLA) de un donante y un receptor. Cuanto mayor es esa coincidencia, menor es la probabilidad de rechazo del injerto, y por eso la tipificación HLA constituye una de las pruebas previas al trasplante. El acrónimo HLA proviene del inglés Human Leukocyte Antigen, denominación acuñada porque estos antígenos se identificaron por primera vez en la superficie de los leucocitos. Hoy se sabe que están presentes en prácticamente todas las células nucleadas del organismo, donde cumplen una función que va mucho más allá de la transfusión: presentar fragmentos peptídicos a los linfocitos T para que estos decidan si la célula es propia o extraña. En 1952, Jean Dausset observó que el suero de pacientes politransfundidos aglutinaba los leucocitos de ciertos donantes pero no los de otros. Aquel hallazgo abrió la puerta al concepto de histocompatibilidad humana. Los genes que codifican las moléculas HLA se agrupan en el brazo corto del cromosoma 6, dentro del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC), y su polimorfismo no tiene parangón en el genoma: se han descrito miles de alelos distintos, lo que convierte al sistema HLA en la región más variable del genoma humano. No todos los genes HLA influyen de igual manera. Para la evaluación de un trasplante de órgano sólido se analizan habitualmente tres loci de clase I (HLA-A, HLA-B) y uno de clase II (HLA-DR). Cada persona hereda un haplotipo de cada progenitor, de modo que posee dos alelos por cada locus: un total de seis antígenos que se consideran en la valoración estándar. De los tres, el locus DR ejerce la influencia más notable sobre la supervivencia del injerto renal. Le sigue el locus B y, en menor medida, el locus A. Esta jerarquía no es caprichosa: las moléculas de clase II, como HLA-DR, son las que presentan antígenos a los linfocitos T colaboradores, y de esa presentación depende en buena parte que se active o no la cascada de rechazo. Se estima que, dado el enorme polimorfismo del sistema, sería necesario disponer de un pool de unos diez mil pacientes en lista de espera para que apenas un 5 % de los trasplantes pudiera realizarse con coincidencia en los seis antígenos. Esa cifra da idea de lo difícil que resulta encontrar un donante plenamente compatible fuera del ámbito familiar. Cuando se trata de un trasplante de médula ósea o de células madre de sangre periférica, la exigencia de compatibilidad HLA se eleva considerablemente. Un donante "10/10" (diez de diez alelos coincidentes en los loci HLA-A, -B, -C, -DRB1 y -DQB1) se considera ideal. La razón es doble: aquí no solo existe riesgo de rechazo del injerto, sino también de que las células inmunitarias del donante ataquen los tejidos del receptor, lo que se conoce como enfermedad de injerto contra huésped. Los hermanos comparten un 25 % de probabilidad de ser HLA idénticos, al heredar exactamente los mismos dos haplotipos parentales. Cuando no existe un hermano compatible, se recurre a registros internacionales de donantes voluntarios, donde la coincidencia depende de la frecuencia de los haplotipos en la población del receptor. Algunos perfiles HLA son comunes; otros, sumamente raros. Más allá de la tipificación HLA, antes de un trasplante se realiza una prueba cruzada (crossmatch) para detectar si el receptor ha desarrollado anticuerpos contra los antígenos específicos del donante. Estos anticuerpos pueden haberse formado por transfusiones previas, embarazos o trasplantes anteriores. Un resultado positivo (reactivo) indica un riesgo elevado de rechazo hiperagudo y, salvo excepciones muy controladas, contraindica el trasplante. Significa que comparten el mismo conjunto de antígenos HLA en todos los loci evaluados. En la práctica, esto ocurre de forma natural entre gemelos monocigóticos, y tiene un 25 % de probabilidad entre hermanos de los mismos padres. Fuera del parentesco directo, la coincidencia total resulta muy infrecuente. Depende del tipo de trasplante. En el renal, se toleran discrepancias siempre que el receptor no tenga anticuerpos contra los antígenos del donante; la medicación inmunomoduladora permite el funcionamiento del injerto a largo plazo en muchos de estos casos. En el trasplante de células madre hematopoyéticas, en cambio, la exigencia de compatibilidad es mucho mayor y se busca idealmente la coincidencia completa. Jean Dausset, en 1952. Compartió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1980 con Baruj Benacerraf y George Snell por sus contribuciones al conocimiento de la base genética de la respuesta inmunitaria. Si desea profundizar en conceptos asociados a la compatibilidad HLA, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la compatibilidad HLA
Los loci con mayor peso en la decisión del trasplante
Compatibilidad en trasplantes de células madre hematopoyéticas
Prueba cruzada y anticuerpos preformados
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que dos personas sean "HLA idénticas"?
¿Es necesaria una compatibilidad HLA perfecta para trasplantar?
¿Quién describió el sistema HLA?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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