DICCIONARIO MÉDICO
Antianginoso
Un antianginoso es un fármaco cuya acción se dirige a corregir el desequilibrio entre el oxígeno que el miocardio necesita y el que recibe a través de la circulación coronaria. Se agrupa en varias familias farmacológicas con mecanismos distintos: nitratos orgánicos, betabloqueantes y antagonistas del calcio, entre otros. El término designa cualquier sustancia capaz de prevenir o aliviar los episodios de angina de pecho, un dolor torácico que aparece cuando el músculo cardíaco trabaja en condiciones de isquemia transitoria. Etimológicamente procede del prefijo griego ἀντί (antí, "contra") y del latín angina, que a su vez deriva de angere ("oprimir", "estrangular"); la voz alude, por tanto, a un agente dirigido contra la sensación opresiva del pecho. Conviene matizar que "antianginoso" no se refiere a un principio activo concreto, sino a una categoría funcional que engloba compuestos de naturaleza química muy diversa. Lo que los une es su capacidad para restablecer, por vías diferentes, el equilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno en el miocardio. El miocardio obtiene prácticamente todo su oxígeno de las arterias coronarias, y su capacidad para extraerlo de la sangre ya es muy alta en reposo. Cuando la demanda aumenta (por ejercicio, estrés o taquicardia, entre otros factores), el corazón depende casi exclusivamente de que el flujo coronario se incremente de forma proporcional. Si una placa de aterosclerosis o un espasmo vascular limitan ese aumento de flujo, se produce isquemia. Es ahí donde intervienen los antianginosos. Pueden actuar en dos direcciones. Reducir la demanda miocárdica de oxígeno, disminuyendo la frecuencia cardíaca, la contractilidad o la presión arterial (lo que equivale a pedirle al corazón menos trabajo). O bien aumentar el aporte, favoreciendo la vasodilatación coronaria para que llegue más sangre al músculo. Algunos fármacos combinan ambos efectos en grados variables, lo que explica por qué la clasificación por mecanismo no siempre es nítida. Los nitratos orgánicos fueron, históricamente, la primera familia utilizada con esta finalidad. Liberan óxido nítrico en la pared vascular, lo que relaja el músculo liso y produce una dilatación preferente del territorio venoso (y, en menor grado, arterial). La consecuencia es una reducción del retorno venoso y, con ello, del volumen de sangre que el ventrículo debe manejar en cada latido. También dilatan las arterias coronarias, redistribuyendo el flujo hacia zonas subendocárdicas peor perfundidas. Otra estrategia la aportan los betabloqueantes, que actúan sobre los receptores β-adrenérgicos del corazón. Al bloquearlos, disminuyen la frecuencia cardíaca y la fuerza de contracción, con lo que el miocardio consume menos oxígeno. Resultan eficaces cuando la angina se desencadena con el esfuerzo, porque amortiguan la respuesta del corazón a la estimulación simpática; en cambio, en la angina vasoespástica (en la que el problema no es la demanda sino el espasmo arterial) pueden resultar contraproducentes. En tercer lugar, los bloqueantes de los canales de calcio impiden la entrada de calcio en las células musculares lisas vasculares y en los cardiomiocitos. Según el subgrupo, predomina la vasodilatación arterial o la reducción de la frecuencia cardíaca, y en ciertos compuestos coexisten ambos efectos. Esa doble vertiente los hace aplicables tanto en la angina de esfuerzo como en la vasoespástica. Más allá de estas tres familias clásicas, en las últimas décadas se han incorporado fármacos con mecanismos diferentes. Algunos modulan el metabolismo energético del cardiomiocito para que consuma menos oxígeno por unidad de trabajo; otros inhiben selectivamente la corriente tardía de sodio, reduciendo la sobrecarga de calcio intracelular que acompaña a la isquemia. No forman un grupo homogéneo, pero comparten la condición de haberse desarrollado para pacientes en los que los tres pilares clásicos no bastan. William Heberden describió la angina de pecho como entidad clínica en 1768, ante el Royal College of Physicians de Londres. Pasó más de un siglo antes de que se dispusiera de un remedio farmacológico eficaz. En 1867, Thomas Lauder Brunton observó que la inhalación de nitrito de amilo aliviaba rápidamente los episodios anginosos, y doce años después Arthur Gamgee y William Murrell trasladaron ese hallazgo a la nitroglicerina, una sustancia que podía administrarse por vía sublingual con efectos más sostenidos. La nitroglicerina se convirtió así en el primer antianginoso de uso generalizado, y la familia de los nitratos orgánicos sigue vigente desde entonces. Del griego ἀντί (antí, "contra") y del latín angina, derivado a su vez de angere, que significa "oprimir" o "estrangular". La angina de pecho recibió ese nombre porque los pacientes describían una sensación de constricción torácica, y el prefijo anti- indica que el fármaco se opone a ella. No. Los hay que reducen lo que el corazón consume (betabloqueantes, por ejemplo), los hay que aumentan lo que recibe (nitratos, que dilatan las coronarias) y los hay que combinan ambas acciones. Precisamente esa diversidad de mecanismos es la que permite utilizar combinaciones cuando un solo grupo no resulta suficiente. Estrictamente, no. Un vasodilatador coronario dilata las arterias del corazón y, en efecto, algunos antianginosos actúan por esa vía. Pero otros (como los betabloqueantes) no producen vasodilatación coronaria directa, sino que reducen la demanda de oxígeno del miocardio. El concepto de antianginoso es más amplio. En 1867, T. Lauder Brunton publicó la primera observación del efecto del nitrito de amilo sobre la angina. William Murrell extendió esa idea a la nitroglicerina en 1879. Desde entonces, la farmacología antianginosa se ha expandido con la llegada de los betabloqueantes en la década de 1960 y de los antagonistas del calcio en los años setenta. Si desea profundizar en conceptos asociados a los antianginosos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un antianginoso
Base fisiológica de la acción antianginosa
Grupos farmacológicos con acción antianginosa
Contexto histórico de los primeros antianginosos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "antianginoso"?
¿Todos los antianginosos actúan de la misma forma?
¿Es lo mismo un antianginoso que un vasodilatador coronario?
¿Cuándo se empezó a tratar la angina de pecho con fármacos?
Referencias
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