DICCIONARIO MÉDICO
Vasodilatador coronario
Un vasodilatador coronario es una sustancia o estímulo que relaja el músculo liso de las arterias coronarias, ensanchando su luz para aumentar el flujo de sangre que llega al músculo cardíaco. La vasodilatación coronaria es un mecanismo esencial para que el corazón reciba oxígeno suficiente durante los aumentos de demanda metabólica. El adjetivo "coronario" procede del latín coronarius, de corona ("guirnalda"), porque las arterias del corazón lo rodean a modo de corona en la superficie del órgano. Un vasodilatador coronario es, por tanto, cualquier agente capaz de relajar específicamente ese territorio vascular. La circulación coronaria tiene una particularidad que la distingue de otros lechos: el miocardio extrae de la sangre arterial casi todo el oxígeno disponible ya en condiciones de reposo, de modo que el margen de reserva extractiva es mínimo. Cuando el corazón necesita más oxígeno —durante el ejercicio, el estrés o un aumento de la frecuencia cardíaca— la única opción real es que llegue más sangre, y eso solo se consigue dilatando las coronarias. De ahí que la regulación vasodilatadora sea, en este territorio, más que un ajuste fino: es una cuestión de supervivencia tisular. Cuando la demanda de oxígeno supera al aporte, el miocardio degrada ATP a un ritmo mayor del habitual y se acumula adenosina en el intersticio. Esta molécula actúa sobre receptores A₂ del músculo liso coronario y provoca una relajación intensa y rápida que incrementa el flujo sanguíneo local. Es un mecanismo elegante, porque el mismo producto de la "fatiga" metabólica se convierte en la señal que corrige el desajuste. La adenosina se degrada en segundos, así que su efecto se autorregula: cuando el aporte de oxígeno vuelve a equilibrarse con la demanda, deja de acumularse y la vasodilatación se atenúa. Otros vasodilatadores contribuyen al tono coronario, aunque con menor peso cuantitativo. El óxido nítrico endotelial mantiene un componente basal de relajación incluso en reposo, y la prostaciclina suma su efecto relajante y antiagregante. En el sentido contrario, la endotelina y el tromboxano A₂ ejercen constricción coronaria; el equilibrio entre todas estas señales determina, en cada instante, cuánta sangre recibe el miocardio. El concepto es el mismo —relajar el músculo liso vascular—, pero aplicado a un territorio concreto: las arterias coronarias. Algunos vasodilatadores actúan de forma preferente sobre las coronarias (como la adenosina), mientras que otros tienen efecto sistémico sobre múltiples lechos vasculares. Porque, a diferencia de otros órganos, el miocardio extrae casi todo el oxígeno de la sangre que le llega incluso en reposo. No puede "exprimir" más la hemoglobina; solo puede aumentar el caudal. Eso exige una vasodilatación coronaria rápida y precisa, regulada minuto a minuto por la propia actividad metabólica del músculo cardíaco. Si desea profundizar en conceptos asociados a la vasodilatación coronaria, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un vasodilatador coronario
Adenosina: el principal regulador metabólico local
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un vasodilatador general y uno coronario?
¿Por qué el corazón necesita un mecanismo de vasodilatación propio?
Referencias
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