DICCIONARIO MÉDICO
Vasoespasmo
El vasoespasmo es una contracción brusca, intensa y habitualmente focal de un segmento arterial que reduce de forma abrupta el flujo de sangre al tejido que irriga. Se diferencia de la vasoconstricción fisiológica en que esta última es gradual, modulable y forma parte de la regulación normal del tono vascular, mientras que el vasoespasmo es desproporcionado, involuntario y potencialmente dañino. El término combina el latín vas (vaso, conducto) con el griego σπασμός (spasmós), "convulsión" o "tirón involuntario", de la raíz σπᾶν (spân), "tirar con violencia". Designa una contracción brusca del músculo liso arterial que estrecha la luz del vaso hasta el punto de comprometer el riego del territorio que depende de él. A diferencia de la vasoconstricción fisiológica —que el organismo utiliza para redistribuir el flujo y regular la presión arterial—, el vasoespasmo no responde a una necesidad homeostática. Es, en cierto modo, un fallo de regulación: el músculo se contrae cuando no debería, o con una intensidad que excede cualquier propósito útil. En la circulación coronaria el vasoespasmo puede reducir drásticamente el aporte de sangre al miocardio. El espasmo coronario fue descrito de forma sistemática por Myron Prinzmetal en 1959, y se conoce con su nombre la variante de angina en la que el dolor torácico aparece en reposo —a menudo de madrugada— sin que exista una obstrucción aterosclerótica fija que lo explique. La arteria se contrae, el flujo cae y el músculo cardíaco sufre; cuando el espasmo cede, la perfusión se restaura. En el territorio cerebral, el vasoespasmo es una complicación temida de la hemorragia subaracnoidea. La presencia de sangre en el espacio subaracnoideo irrita la pared de las arterias del polígono de Willis y puede provocar una contracción sostenida que reduzca el flujo cerebral días después del sangrado inicial. El mecanismo exacto sigue siendo objeto de investigación, pero se sabe que la oxihemoglobina liberada por los eritrocitos degenerados desempeña un papel clave. Y en la circulación periférica, el fenómeno de Raynaud es el ejemplo más conocido de vasoespasmo episódico. La exposición al frío o al estrés emocional desencadena una constricción brusca de las arteriolas digitales que produce la secuencia clásica de palidez, cianosis y rubor en los dedos —tres fases que reflejan, respectivamente, la isquemia, la desoxigenación venosa y la hiperemia reactiva al resolverse el espasmo—. Del latín vas (vaso) y del griego σπασμός (spasmós), "convulsión involuntaria". La raíz griega σπᾶν significa "tirar con violencia", lo que evoca el carácter brusco e incontrolado de la contracción. No. La vasoconstricción es un mecanismo fisiológico regulado: el vaso se contrae de forma gradual y controlada para ajustar el flujo. El vasoespasmo es una contracción excesiva, brusca, no regulada, que puede producir isquemia del tejido irrigado. Toda vasoconstricción implica contracción muscular, pero el vasoespasmo añade un componente de desproporción e involuntariedad. Depende del territorio y de la duración. Un espasmo breve en una arteriola digital (como en el fenómeno de Raynaud leve) puede ser molesto pero no grave. Un espasmo coronario o cerebral sostenido, en cambio, puede producir isquemia con consecuencias importantes. Si desea profundizar en conceptos asociados al vasoespasmo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el vasoespasmo
Territorios donde se observa con más frecuencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "vasoespasmo"?
¿Es lo mismo vasoespasmo que vasoconstricción?
¿El vasoespasmo es siempre peligroso?
Referencias
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