DICCIONARIO MÉDICO
Acúfeno
Un acúfeno es la percepción de un sonido en uno o ambos oídos, o en el interior de la cabeza, sin que exista una fuente sonora externa que lo justifique. El término procede del italiano acufene, formado a su vez a partir de las raíces griegas akoúein (oír) y phaínein (aparecer). En la literatura médica internacional se usa con preferencia el sinónimo latino tinnitus. Se trata de un fenómeno perceptivo, no de una enfermedad en sí misma, que puede aparecer aislado o asociado a numerosos procesos de la vía auditiva. El acúfeno se define como una sensación auditiva generada por el propio sistema nervioso del paciente en ausencia de cualquier estimulación acústica exterior. La percepción puede localizarse en uno de los oídos, en ambos o referirse al interior de la cabeza, y en casi todos los casos es subjetiva, es decir, solo la oye quien la experimenta. Conceptualmente se considera un fenómeno auditivo aberrante o "fantasma": una experiencia consciente de sonido que no se corresponde con vibraciones llegadas desde fuera del organismo. Esta caracterización lo emparienta, desde el punto de vista neurocientífico, con otros fenómenos sensoriales sin estímulo externo. La cóclea, las vías auditivas centrales y, finalmente, las áreas corticales auditivas y su conexión con el sistema límbico participan en la generación y mantenimiento del acúfeno. En la práctica médica actual, acúfeno y tinnitus son sinónimos. Ambos términos remiten a la misma experiencia clínica, aunque su origen etimológico es muy distinto. Acúfeno. Llegó al castellano desde el italiano acufene, neologismo del siglo XX (documentado en 1941), construido a partir del griego akoúein, "oír", y phaínein, "aparecer". La idea contenida en el nombre es la de un sonido que se manifiesta a la audición sin causa exterior visible. La Real Academia Española lo define como "sensación auditiva que consiste en percibir sonidos que no proceden de fuentes externas". Tinnitus. Procede del latín tinnitus, participio del verbo tinnire, "tintinear" o "producir un sonido metálico". El término tiene raíz onomatopéyica y ya se empleaba en textos médicos clásicos. Es el utilizado de forma preferente en la literatura científica anglosajona y se ha convertido en el vocablo internacional para designar el fenómeno. El uso de uno u otro nombre no tiene implicaciones clínicas. En textos especializados en español es frecuente ver ambos juntos, sobre todo en encabezados. El acúfeno no es un sonido real que circule por el aire; es una construcción del sistema nervioso. En la inmensa mayoría de los casos se interpreta como una percepción fantasma generada por una alteración en la actividad neuronal de la vía auditiva. La hipótesis más establecida sostiene que, tras una lesión periférica de la cóclea o del nervio vestibulococlear, las vías auditivas centrales reorganizan su actividad e incrementan su excitabilidad, lo que da lugar a una señal interpretada por la corteza cerebral como sonido. Otros modelos propuestos atribuyen un papel a la corteza auditiva primaria, a redes prefrontales que modulan la atención al sonido o a una disritmia talamocortical. La participación del sistema límbico explica el carácter intrusivo del fenómeno y la respuesta emocional que en ocasiones lo acompaña: la conciencia del acúfeno y la reacción afectiva ante él se retroalimentan. No todos los acúfenos comparten el mismo mecanismo. Una parte minoritaria, los llamados objetivos, no son de origen neural sino acústico: hay un sonido real dentro del organismo, generado por estructuras vasculares o musculares próximas al oído, que el sistema auditivo recoge igual que recogería cualquier otro estímulo. La nomenclatura médica distingue dos grandes categorías de acúfeno, conceptualmente muy distintas. Acúfeno subjetivo. Es el más frecuente con diferencia: alrededor del 95% de los casos. Solo lo percibe el propio paciente. Se interpreta como una percepción auditiva de origen neural, sin sonido físico que pueda registrarse desde fuera. Acúfeno objetivo. Es muy poco frecuente. En él existe un sonido físico real procedente de estructuras corporales próximas al oído, por lo general vasculares (con flujo sanguíneo turbulento) o musculares. Una persona ajena al paciente, idealmente con la ayuda de un fonendoscopio aplicado sobre la región mastoidea, puede llegar a escucharlo. Junto a esta dicotomía existe otra clasificación temporal y rítmica: los acúfenos pulsátiles son aquellos cuya señal acompaña el latido cardíaco, una característica propia, con frecuencia, de los acúfenos objetivos de origen vascular; los no pulsátiles, mayoritariamente subjetivos, presentan un sonido continuo o variable sin correspondencia con el pulso. La diferencia entre uno y otro patrón orienta el estudio clínico, que se aborda en la página específica dedicada a esta patología. El acúfeno es uno de los fenómenos auditivos más prevalentes en medicina general. Según el meta-análisis global publicado en JAMA Neurology en 2022, alrededor del 14% de la población adulta refiere haberlo experimentado, con cifras que varían según la metodología empleada y la región. La prevalencia aumenta de manera marcada con la edad: por debajo de los 45 años se sitúa en torno al 10%, entre los 45 y los 64 años asciende a alrededor del 14%, y a partir de los 65 supera el 23%. Las diferencias entre hombres y mujeres son menores y no significativas en la mayoría de los estudios. No todos los acúfenos repercuten igual. La gran mayoría son percibidos de forma ocasional o leve y no requieren atención específica. Una fracción menor, calculada en torno al 2% de los adultos a escala global, vive con un acúfeno suficientemente intenso o intrusivo como para considerarlo un problema relevante. El acúfeno suele confundirse con otras experiencias auditivas anómalas. La distinción conceptual entre todas ellas es importante. Hipoacusia. Es la disminución de la capacidad auditiva, no una percepción añadida. Coexiste con frecuencia con el acúfeno y suele compartir factores causales, pero ambos fenómenos son independientes: hay pacientes con acúfeno y audición normal y pacientes con hipoacusia sin acúfeno. Hiperacusia. Consiste en una tolerancia anormalmente baja a los sonidos del entorno, que se perciben como excesivamente intensos o molestos. No hay percepción de sonidos inexistentes, sino una reacción exagerada a los reales. La hiperacusia acompaña a una parte importante de los acúfenos. Alucinación auditiva. Es la percepción de sonidos con estructura formal y significado (palabras, frases, música reconocible) sin estímulo externo, habitualmente en el contexto de trastornos psiquiátricos o neurológicos. El acúfeno, por contra, consiste en sonidos elementales (zumbido continuo, silbido, tono puro) sin contenido informativo. Autofonía. Es la sensación de oír la propia voz o la propia respiración de forma anormalmente intensa dentro del oído, característica de algunas alteraciones de la trompa de Eustaquio o del oído medio. No se trata de un sonido fantasma sino de la transmisión exagerada de un sonido propio real. Sí. Son dos nombres que designan el mismo fenómeno: la percepción de un sonido sin fuente externa. Acúfeno es el término técnico preferido en español; tinnitus, el término latino utilizado de forma predominante en la literatura científica internacional. Ambos aparecen en obras médicas en español sin diferencia de significado. En lenguaje coloquial sí, pero el término médico exige cierta precisión. El acúfeno es una percepción interna, generada habitualmente por el propio sistema nervioso, no un ruido procedente del exterior. Un ruido ambiental real, por molesto que sea, no es un acúfeno. Del griego akoúein, "oír", y phaínein, "aparecer", a través del italiano acufene. La voz se documenta en italiano por primera vez en 1941 y, desde ahí, pasó al castellano técnico. El significado etimológico es transparente: aquello que aparece o se manifiesta a la audición. Aproximadamente un 14% de la población adulta a escala mundial, según el meta-análisis más amplio disponible. La frecuencia aumenta con la edad y supera el 23% en mayores de 65 años. No todos los acúfenos generan molestia: la proporción de adultos con un acúfeno considerado grave se estima en torno al 2%. En la inmensa mayoría de los casos, no. El acúfeno subjetivo solo lo percibe el paciente y no se transmite al exterior. Una excepción son los acúfenos objetivos, mucho menos frecuentes, en los que un sonido real generado por estructuras del organismo (con frecuencia vasculares) puede llegar a auscultarse desde fuera. Información clínica sobre los acúfenos en la Clínica Universidad de Navarra Para conocer las causas, las manifestaciones, las exploraciones complementarias y las opciones terapéuticas disponibles para los pacientes con acúfenos, puede consultarse la página sobre acúfenos del departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra. Para profundizar en los conceptos asociados al acúfeno, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un acúfeno
Acúfeno y tinnitus: dos nombres para un mismo fenómeno
Bases conceptuales del fenómeno
Acúfeno subjetivo y acúfeno objetivo
Frecuencia y distribución en la población
Diferenciación con otros fenómenos auditivos
Preguntas frecuentes
¿Acúfeno y tinnitus son lo mismo?
¿Es lo mismo acúfeno que ruido en el oído?
¿De dónde viene la palabra acúfeno?
¿Cuánta gente tiene acúfenos?
¿Una persona externa puede oír el acúfeno?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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