DICCIONARIO MÉDICO
Oído
El oído es el órgano responsable de dos funciones distintas: la audición y el equilibrio. Se divide en tres regiones sucesivas (oído externo, oído medio y oído interno) que transforman la onda sonora en una señal eléctrica interpretable por el cerebro, a la vez que registran la posición y el movimiento de la cabeza. La Real Academia Española recoge tres acepciones anatómicas distintas bajo la misma palabra, una por cada división del órgano: una porción externa que reúne el pabellón auricular, el conducto auditivo y el tímpano; una porción media formada por la cámara timpánica, los huesecillos alojados en ella y la trompa de Eustaquio; y una porción interna, alojada en el hueso temporal, que agrupa el laberinto (responsable del equilibrio) y el caracol o cóclea (responsable de la audición). Esa triple definición no es redundancia lexicográfica. Responde a la anatomía real: tres compartimentos sucesivos, cada uno con su propia mecánica. El término procede del latín audire, "oír", el mismo verbo del que derivan auditivo, auditorio o audiencia. Del latín clásico al castellano medieval el diptongo au- se simplificó en o-, el mismo cambio fonético que convirtió taurus en toro o pauper en pobre. De ahí que audire diera oír, y que del propio verbo oír se formara después el sustantivo oído para nombrar tanto el sentido como el órgano que lo hace posible. En el vocabulario médico conviven dos raíces distintas para lo mismo: la latina, presente en auditivo o auditorio, y la griega οὖς, ὠτός (oûs, ōtós), que asoma en otología, otorrinolaringología y en el sufijo de otitis. Cada división tiene una función mecánica propia y su propia entrada en este diccionario. El oído externo recoge la onda sonora del ambiente y la conduce hasta el tímpano; lo forman el pabellón auricular (la oreja) y el conducto auditivo externo. El oído medio, una cavidad llena de aire excavada en el hueso temporal, amplifica esa vibración mediante la cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo) y la transmite hacia dentro; se comunica con la nasofaringe a través de la trompa de Eustaquio. El oído interno, la porción más profunda, alberga dos sistemas sensoriales distintos dentro de la misma estructura ósea: la cóclea, que convierte la vibración en señal nerviosa auditiva, y el aparato vestibular, que detecta la posición y el movimiento de la cabeza. El proceso auditivo sigue siempre la misma secuencia mecánica. El pabellón auricular capta la onda sonora y la dirige por el conducto auditivo externo hasta el tímpano, que vibra. Esa vibración pasa a los tres huesecillos del oído medio, que la amplifican y la transmiten a la ventana oval del oído interno. Dentro de la cóclea, llena de líquido, la vibración desplaza la membrana basilar y activa las células ciliadas del órgano de Corti, que generan la señal eléctrica enviada al cerebro por el nervio vestibulococlear. El equilibrio no depende de un mecanismo aparte, sino de la otra mitad del laberinto. El sáculo y el utrículo detectan la aceleración lineal (subir en un ascensor, frenar en el coche) mediante cristales de carbonato de calcio que se desplazan con la gravedad. Los tres canales semicirculares, orientados en ángulos rectos entre sí, detectan en cambio la rotación de la cabeza. Ambas señales viajan al cerebro por el mismo nervio que transporta la información auditiva, aunque por ramas separadas. La pérdida de audición se clasifica, según el lugar de la lesión, en tres tipos. Es conductiva cuando el problema está en el oído externo o medio y afecta a la transmisión mecánica del sonido. Es neurosensorial cuando el daño se localiza en la cóclea o en el nervio auditivo. Y es mixta cuando coexisten ambos mecanismos a la vez. Esta clasificación anatómica, más que una lista de causas, es la que orienta el estudio de la hipoacusia y de la sordera. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más del 5 % de la población mundial (unos 430 millones de personas, entre ellas 34 millones de niños) necesita algún tipo de rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante. La organización calcula que esa cifra superará los 700 millones de personas en 2050. La especialidad médica dedicada al estudio y tratamiento de las enfermedades del oído es la otología, integrada habitualmente dentro de la otorrinolaringología. Del latín audire, "oír". El verbo dio primero oír en castellano, por evolución fonética, y de oír se derivó después el sustantivo oído para nombrar el órgano. No debe confundirse con la raíz griega οὖς, ὠτός, presente en palabras como otitis u otología, que designa lo mismo pero llegó al español por una vía distinta. No. La oreja, o pabellón auricular, es solo una de las dos estructuras que forman el oído externo; la otra es el conducto auditivo externo, el canal que conduce el sonido hasta el tímpano. La conductiva se origina en el oído externo o medio, allí donde el sonido todavía viaja como vibración mecánica: un tapón de cerumen, una perforación timpánica o una fijación del estribo pueden causarla. La neurosensorial, en cambio, se origina en la cóclea o en el nervio auditivo, cuando el sonido ya se ha convertido en señal eléctrica. La distinción importa porque el pronóstico y el abordaje de cada una son distintos, aunque ambas pueden coexistir en una misma persona. Porque el aparato vestibular, el sistema que informa al cerebro sobre la posición de la cabeza, está alojado junto a la cóclea dentro del mismo laberinto óseo. Una alteración en esa región no siempre afecta solo a la audición. Si desea profundizar en conceptos asociados al oído, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el oído
Las tres partes del oído
Cómo se producen la audición y el equilibrio
Clasificación de la pérdida auditiva
Frecuencia de los trastornos auditivos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra oído?
¿Es lo mismo el oído externo que la oreja?
¿Qué diferencia hay entre pérdida auditiva conductiva y neurosensorial?
¿Por qué una alteración del oído interno puede producir mareo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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