DICCIONARIO MÉDICO
Ácido graso libre
Un ácido graso libre (AGL) es un ácido graso que no se encuentra unido a un glicerol ni integrado en un lípido complejo como un triglicérido, un fosfolípido o un éster de colesterol. Circula en el plasma sanguíneo transportado por la albúmina y constituye un sustrato energético de primer orden para músculos, corazón y riñón. Todo ácido graso comparte la misma arquitectura elemental: una cadena hidrocarbonada, de longitud variable, con un grupo carboxilo (–COOH) en uno de sus extremos. Esa cadena puede ser corta (cuatro a seis carbonos), media (ocho a doce) o larga (catorce en adelante), y sus enlaces carbono-carbono pueden ser todos simples —caso de los ácidos grasos saturados— o incluir uno o más dobles enlaces, como ocurre en los insaturados. La denominación «libre» indica que la molécula no está esterificada, es decir, que su grupo carboxilo no ha formado un enlace éster con un alcohol como el glicerol. En sentido estricto, la Unión Internacional de Bioquímica y Biología Molecular (IUBMB) ha señalado que la expresión «ácido graso libre» resulta redundante, dado que un ácido graso es por definición la forma no esterificada; el organismo la prefiere, sin embargo, porque en el uso clínico y analítico es necesario distinguir con claridad los ácidos grasos circulantes de aquellos que forman parte de triglicéridos, fosfolípidos u otros complejos. En la literatura anglosajona se emplean dos siglas: FFA (free fatty acids) y NEFA (non-esterified fatty acids). En español la abreviatura más frecuente es AGL. Las tres designan la misma fracción lipídica. La principal fuente de ácidos grasos libres en el organismo es la lipólisis. Cuando la demanda energética aumenta —durante el ayuno prolongado, el ejercicio físico o situaciones de estrés metabólico—, las lipasas del tejido adiposo hidrolizan los triglicéridos almacenados en los adipocitos y liberan ácidos grasos junto con glicerol al torrente sanguíneo. Hormonas como el glucagón, la adrenalina y el cortisol estimulan esa hidrólisis; la insulina, por el contrario, la frena. Los ácidos grasos libres son moléculas anfipáticas y escasamente solubles en agua. Para viajar por el plasma necesitan un transportador, y ese papel lo desempeña la albúmina sérica, la proteína más abundante de la sangre. Cada molécula de albúmina puede unir varios ácidos grasos simultáneamente —entre dos y seis, dependiendo de las condiciones— y los lleva hasta los tejidos que los requieren como combustible. Una vez que alcanzan la célula diana, los ácidos grasos se internalizan y son activados en el citoplasma mediante su unión a la coenzima A, generando acil-CoA. Esa forma activada es la que ingresa en la mitocondria para sufrir la β-oxidación, la vía que corta la cadena en fragmentos de dos carbonos (acetil-CoA) y extrae la energía almacenada en sus enlaces. Gramo por gramo, los ácidos grasos rinden más del doble de energía que la glucosa: aproximadamente 9 kilocalorías frente a 4. La frontera entre «libre» y «esterificado» es un enlace químico. Cuando el grupo carboxilo de un ácido graso reacciona con el hidroxilo de un alcohol —casi siempre el glicerol—, se forma un enlace éster y el ácido deja de estar libre: pasa a integrar un triglicérido (si se unen tres ácidos grasos al glicerol), un diglicérido o un monoglicérido. Del mismo modo, los ácidos grasos esterificados con el colesterol forman ésteres de colesterol, y los que se combinan con bases nitrogenadas y fosfato dan lugar a los fosfolípidos de las membranas celulares. En el plasma, la concentración de ácidos grasos libres es muy inferior a la de los ácidos grasos esterificados —que viajan empaquetados dentro de lipoproteínas—, pero su recambio es rápido: la vida media de un AGL en sangre no supera los pocos minutos, porque los tejidos lo captan con avidez. Esa velocidad de rotación hace que, pese a su baja concentración puntual, el flujo diario total de ácidos grasos libres sea considerable. Significa que la molécula no está esterificada, es decir, que su grupo carboxilo permanece intacto y no ha formado un enlace éster con un alcohol como el glicerol. Esa forma no unida es la que circula en el plasma transportada por la albúmina. Sí. AGL es la sigla en español (ácido graso libre), FFA la inglesa (free fatty acid) y NEFA otra variante inglesa (non-esterified fatty acid). Las tres expresiones designan la misma fracción lipídica del plasma. Sobre todo de la lipólisis del tejido adiposo. Cuando el organismo necesita energía y las reservas de glucosa escasean, las lipasas de los adipocitos hidrolizan los triglicéridos almacenados y vierten ácidos grasos libres y glicerol al torrente circulatorio. Una fuente secundaria, cuantitativamente menor, es la hidrólisis de los triglicéridos que viajan dentro de las lipoproteínas plasmáticas por acción de la lipoproteína lipasa del endotelio capilar. Si desea profundizar en conceptos asociados al ácido graso libre, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el ácido graso libre
Movilización desde el tejido adiposo y transporte plasmático
Diferenciación con los ácidos grasos esterificados
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «libre» en ácido graso libre?
¿Es lo mismo AGL, FFA y NEFA?
¿De dónde proceden los ácidos grasos libres del plasma?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026