DICCIONARIO MÉDICO
Tifus de los matorrales
El tifus de los matorrales es una infección bacteriana aguda causada por Orientia tsutsugamushi y transmitida al ser humano por la picadura de larvas de ácaros. Se conoce también como enfermedad de tsutsugamushi. Es propia de zonas rurales de Asia y el Pacífico, donde en algunas regiones figura entre las causas más frecuentes de fiebre, y en los últimos años se ha confirmado su presencia en el sur de Chile. Es una infección transmitida por vector que se agrupa con las rickettsiosis y con las distintas formas de tifus, aunque su agente no pertenece al género Rickettsia, sino a Orientia. La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) le asigna el código A75.3. Recibe muchos nombres. En los textos en español conviven tifus de los matorrales, tifus de las malezas, enfermedad de tsutsugamushi, tifus transmitido por ácaros, tifus tropical y fiebre fluvial japonesa, y el inglés suma otra docena, desde Japanese river fever hasta kedani fever. «Matorrales» traduce el scrub de scrub typhus, la denominación que se generalizó entre las tropas de habla inglesa durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la enfermedad afectó a los ejércitos aliados y japoneses desplegados en Asia y el Pacífico. Tsutsugamushi es una palabra japonesa (つつがむし) formada por tsutsuga, enfermedad, y mushi, insecto o bicho. El bicho resultó ser un ácaro. En español no se ha castellanizado: los repertorios terminológicos la recogen en cursiva y no figura en los corpus de la Real Academia Española. En el noroeste de Japón se conocía desde hacía siglos. Cada verano, más o menos un mes después de las crecidas, aparecían casos junto a los grandes ríos de Niigata, Akita y Yamagata; los afectados eran agricultores (a menudo colonos de tierras recién roturadas) que contaban haber sido picados por unos diminutos bichos rojos. En 1810 Hakuju Hashimoto dejó escrita la descripción de la tsutsuga que se padecía a orillas de los afluentes del río Shinano, y a finales de la década de 1870 los primeros informes alcanzaron las revistas médicas europeas. El papel de los ácaros se aclaró en dos pasos. En 1892 Tanaka relacionó la enfermedad, y la costra negra que suele quedar en el punto de la picadura, la escara, con la picadura de estos animales. En 1917 Kitashima, Miyajima y Okumura demostraron que solo la transmiten las larvas. La causa Orientia tsutsugamushi, una bacteria que solo vive dentro de las células. En la naturaleza circula entre ácaros trombicúlidos, sobre todo del género Leptotrombidium, y pequeños mamíferos de costumbres terrestres como ratas, topillos o ratones de campo. Como el ácaro transmite la bacteria a sus huevos, es él, más que el roedor, quien la mantiene en un territorio durante años. Las personas se infectan cuando una larva infectada, casi invisible, se fija en su piel. Los focos se sitúan en hierbazales y matorrales, bordes de bosque, terrenos desbrozados o en regeneración, plantaciones y arrozales; también se han descrito en playas de arena y en desiertos de montaña. Buena parte son paisajes alterados por la mano del hombre. Durante el siglo XX se consideró una enfermedad exclusiva del llamado triángulo de tsutsugamushi, que va de Pakistán, en el noroeste, a Japón y el extremo oriental de Rusia, y que por el sur alcanza el norte de Australia. Se estima que causa al menos un millón de casos al año. En zonas del sudeste asiático, de China y de la India aparece entre las primeras causas de fiebre aguda sin foco evidente, aunque durante mucho tiempo su peso real pasó inadvertido porque se confundía con otras fiebres. El siglo XXI ha ampliado el mapa. En 2010 se describió un caso adquirido en Dubái y producido por otra especie de Orientia, y en 2016 se documentó que la enfermedad era endémica en el sur de Chile, donde el agente tampoco es O. tsutsugamushi. A comienzos de 2023 un brote en la región chilena de Los Lagos la puso en la agenda sanitaria de ese país. Con el tifus exantemático y el tifus murino comparte el nombre y la fiebre con exantema, pero poco más. Aquellos los causan especies de Rickettsia (R. prowazekii y R. typhi) y los transmiten, respectivamente, el piojo del cuerpo y la pulga de la rata. El de los matorrales depende de larvas de ácaro y de una bacteria de otro género. Tampoco coincide el escenario: es una infección rural, ligada a la vegetación donde esperan esas larvas. Las fiebres manchadas, transmitidas por garrapatas, se deben igualmente al género Rickettsia. Lo explica su geografía de origen. En Japón los casos se concentraban en las terrazas de los ríos de la costa del mar de Japón y aparecían en verano, después de las inundaciones. De ahí también otros nombres ingleses de la época, como fiebre de las inundaciones. Por parentesco y por tradición. Orientia pertenece a la misma familia bacteriana, Rickettsiaceae, y hasta 1995 su especie figuraba dentro del propio género Rickettsia. Los manuales de medicina la siguen tratando en el mismo capítulo que las rickettsias y los microorganismos relacionados, todos ellos transmitidos por artrópodos. Ninguna. La fiebre tifoidea la causa Salmonella enterica serotipo Typhi, se transmite por vía fecal-oral y solo comparte con el tifus una raíz en el nombre.Qué es el tifus de los matorrales
Historia del conocimiento de la enfermedad
Agente causal y ciclo de transmisión
Distribución geográfica y frecuencia
Diferencias con otros tifus
Preguntas frecuentes
¿Por qué se la llamó fiebre fluvial japonesa?
¿Por qué se incluye entre las rickettsiosis si su agente no es una Rickettsia?
¿Tiene relación con la fiebre tifoidea?
Referencias
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