DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome de Job

El síndrome de Job es una inmunodeficiencia primaria rara, de base genética, que se caracteriza por concentraciones séricas muy elevadas de inmunoglobulina E (IgE), abscesos cutáneos recurrentes con escasa inflamación local —los llamados abscesos «fríos»— y eccema grave de inicio temprano. También se conoce como síndrome de hiper-IgE (SHIE) o síndrome de Buckley. Su incidencia estimada se sitúa en torno a 1 caso por cada millón de nacimientos.

Qué es el síndrome de Job

El síndrome de Job es un trastorno hereditario del sistema inmunitario que se incluye dentro de las inmunodeficiencias primarias. Quien lo padece presenta, desde las primeras semanas o meses de vida, una respuesta defensiva defectuosa que facilita infecciones repetidas en la piel, los pulmones y los senos paranasales, junto con manifestaciones esqueléticas y faciales que se hacen más evidentes con el crecimiento.

El nombre procede del Libro de Job, en el Antiguo Testamento: Job es el hombre justo cuya fe se pone a prueba mediante una aflicción de úlceras supurantes que cubren todo su cuerpo. Davis y Schaller eligieron esa referencia en 1966, cuando describieron a dos niñas pelirrojas con abscesos estafilocócicos indolentes y recurrentes desde la lactancia, cuya presentación les recordó las llagas bíblicas. El adjetivo «frío» con que se califica a esos abscesos obedece a un rasgo clínico llamativo: carecen del enrojecimiento, el calor y la sensibilidad dolorosa que normalmente acompañan a las infecciones purulentas, porque la respuesta inflamatoria local está amortiguada.

"Síndrome", por su parte, viene del griego σύνδρομος (sýndromos), «que concurre», formado por σύν (sýn), «con, junto», y δρόμος (drómos), «carrera»: un conjunto de manifestaciones que «corren juntas», que aparecen asociadas entre sí. Y en el caso del síndrome de Job, ese conjunto es particularmente amplio: abarca piel, pulmón, hueso, dentición y rasgos faciales, todo ello cohesionado por la alteración de una misma vía de señalización inmunitaria.

Forma autosómica dominante y forma autosómica recesiva

La forma clásica, que es la que Davis y Schaller describieron y la que Buckley y colaboradores caracterizaron mejor en 1972, se transmite con herencia autosómica dominante y está causada por una mutación en el gen STAT3, localizado en el cromosoma 17. STAT3 codifica una proteína que actúa como transductor de señales intracelulares; cuando está alterada, la diferenciación de los linfocitos Th17 se bloquea, y con ella una parte de la defensa frente a bacterias extracelulares —sobre todo Staphylococcus aureus— y frente a hongos del género Candida. Esta forma se identifica en la base de datos OMIM con el código #147060.

Existe una segunda forma, menos frecuente y más grave, con herencia autosómica recesiva. Se asocia a mutaciones en el gen DOCK8 (OMIM #243700) y se distingue de la anterior porque añade una susceptibilidad marcada a infecciones víricas —herpes, molusco contagioso, papilomavirus— y tiende a carecer de las alteraciones esqueléticas y del tejido conectivo que caracterizan a la forma clásica. Algunos autores han descrito variantes adicionales ligadas a otros genes (TYK2, ZNF341, IL6ST), lo que ha llevado a hablar de «síndromes de hiper-IgE» en plural.

Manifestaciones principales

La tríada clásica comprende eccema grave de inicio neonatal o en la primera infancia, abscesos cutáneos recurrentes por S. aureus y neumonías de repetición que pueden complicarse con la formación de cavidades pulmonares persistentes (neumatoceles). A ello se suman hallazgos analíticos característicos: niveles séricos de IgE habitualmente superiores a 2.000 UI/mL y eosinofilia periférica.

Pero el síndrome no se limita al sistema inmunitario. Con los años se hacen evidentes rasgos faciales peculiares —frente prominente, puente nasal ancho, piel de textura gruesa, asimetría facial— que los textos clásicos describen como «facies tosca». Las alteraciones esqueléticas incluyen escoliosis, fracturas patológicas ante traumatismos mínimos e hiperelasticidad articular. Y un hallazgo que llama la atención en la consulta de odontología: la retención de los dientes deciduos (de leche), que no se caen al tiempo esperado porque la reabsorción de sus raíces está alterada, de modo que los dientes definitivos pueden erupcionar en una segunda fila.

Contexto dentro de las inmunodeficiencias primarias

Las inmunodeficiencias primarias constituyen un grupo heterogéneo de más de 400 trastornos en los que algún componente del sistema inmunitario funciona de manera defectuosa desde el nacimiento. El síndrome de Job se encuadra en el subgrupo de los defectos combinados con rasgos sindrómicos asociados: no se trata solo de una incapacidad para combatir infecciones, sino de un trastorno multisistémico donde la inmunidad, el tejido conectivo y el esqueleto comparten una misma alteración molecular de fondo. Lo que lo distingue de otras inmunodeficiencias es precisamente esa combinación de infecciones recurrentes con manifestaciones no inmunológicas —faciales, dentales, óseas—, que en su conjunto orientan al clínico hacia el diagnóstico cuando se encuentran reunidas en un mismo paciente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama «síndrome de Job»?

Por la analogía con el personaje bíblico Job, cuyo cuerpo quedó cubierto de llagas purulentas. Davis y Schaller propusieron el nombre en 1966 al describir dos pacientes pediátricos con abscesos estafilocócicos recurrentes e indolentes. «Síndrome» procede del griego σύνδρομος, «que concurre»: un conjunto de manifestaciones que aparecen asociadas.

¿Es lo mismo el síndrome de Job que el síndrome de hiper-IgE?

En la práctica clínica se usan como sinónimos. «Síndrome de Job» es el epónimo histórico; «síndrome de hiper-IgE» (SHIE) es la denominación descriptiva, que alude a la elevación de la inmunoglobulina E sérica. El primer nombre es más frecuente en el habla general y el segundo predomina en la literatura inmunológica y en las clasificaciones de inmunodeficiencias primarias. Existe además un tercer sinónimo, «síndrome de Buckley», por Rebecca Buckley, quien en 1972 amplió la descripción original de Davis.

¿El síndrome de Job se hereda siempre del mismo modo?

No. La forma clásica se transmite con patrón autosómico dominante (gen STAT3), pero hay una forma recesiva causada por mutaciones en DOCK8, con un perfil clínico parcialmente distinto. En algunos pacientes la mutación aparece de novo, sin antecedentes familiares.

¿Es una enfermedad exclusiva de la infancia?

Se manifiesta desde las primeras semanas de vida —a menudo con una erupción neonatal que se confunde con eccema atópico— y acompaña al paciente durante toda su vida. No es exclusiva de la infancia, pero sí es en la infancia cuando suelen aparecer los primeros signos y cuando se establece el diagnóstico en la mayoría de los casos.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Síndrome de hiperinmunoglobulina E. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Online Mendelian Inheritance in Man (OMIM). Hyper-IgE syndrome 1, autosomal dominant, with recurrent infections; HIES1. OMIM #147060.
  3. Orphanet, portal de enfermedades raras. Síndrome de hiper-IgE autosómico dominante por deficiencia de STAT3. ORPHA:2314.
  4. Real Academia Española. Síndrome. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al síndrome de Job, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Síndrome de hiper-IgE: sinónimo descriptivo del síndrome de Job, basado en la elevación sérica de la inmunoglobulina E.
  • Inmunoglobulina E: clase de anticuerpo que media las respuestas alérgicas y cuya concentración aparece marcadamente elevada en este síndrome.
  • Inmunoglobulina: término general para las proteínas del sistema inmunitario con función de anticuerpo.
  • Inmunodeficiencia primaria: grupo de trastornos congénitos del sistema inmunitario al que pertenece el síndrome de Job.
  • Inmunodeficiencia: déficit en la capacidad del organismo para montar una respuesta inmunitaria eficaz.
  • Eosinofilia: aumento de los eosinófilos en sangre periférica, hallazgo analítico habitual en el síndrome de Job.
  • Eosinófilo: tipo de leucocito implicado en respuestas alérgicas y parasitarias.
  • Escoliosis: desviación lateral de la columna vertebral, frecuente entre las manifestaciones esqueléticas del síndrome.
  • Fractura patológica: fractura que se produce ante un traumatismo mínimo por debilidad previa del hueso.
  • Staphylococcus: género bacteriano responsable de la mayoría de las infecciones cutáneas en este síndrome.

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