DICCIONARIO MÉDICO
Reacción serológica
Una reacción serológica es la reacción antígeno-anticuerpo que se produce in vitro cuando el suero sanguíneo de un paciente se enfrenta a un antígeno conocido en el laboratorio. Si el suero contiene anticuerpos frente a ese antígeno, la reacción se produce y la prueba resulta positiva. Es el principio fundamental en el que se basan todas las pruebas serológicas. Toda prueba serológica se sustenta en un fenómeno inmunológico: la capacidad de los anticuerpos de reconocer y unirse de forma específica al antígeno que provocó su formación. Cuando esa unión se provoca deliberadamente en el laboratorio —enfrentando el suero del paciente a un antígeno de referencia— se habla de reacción serológica. El término es, en esencia, sinónimo de "reacción antígeno-anticuerpo aplicada al serodiagnóstico". Lo que distingue unas reacciones serológicas de otras es el modo de hacer visible esa unión. En algunos casos el complejo antígeno-anticuerpo forma agregados visibles a simple vista; en otros hace falta un marcador enzimático, fluorescente o luminoso que amplifique la señal. De ahí la diversidad de técnicas que se agrupan bajo la denominación genérica de análisis serológico. La aglutinación es la reacción en la que los anticuerpos —sobre todo IgM, por su estructura pentamérica— unen partículas que llevan antígenos en su superficie (eritrocitos, bacterias, partículas de látex) y las agrupan en agregados visibles. Es la base de la tipificación de los grupos sanguíneos ABO y de pruebas clásicas como la de Widal para la fiebre tifoidea. La precipitación funciona de forma análoga, pero con antígenos solubles en lugar de particulados: el complejo antígeno-anticuerpo forma un precipitado visible en gel o en solución. Las pruebas de inmunodifusión radial y la contrainmunoelectroforesis son variantes de esta técnica. La fijación de complemento aprovecha la activación del sistema del complemento por los complejos antígeno-anticuerpo. Si el suero contiene anticuerpos frente al antígeno de prueba, el complemento se consume; si no los contiene, queda libre y puede detectarse con un sistema indicador. Fue durante décadas la técnica de referencia para muchas serologías, aunque hoy ha sido desplazada en gran parte por el ELISA y la quimioluminiscencia. La neutralización mide la capacidad de los anticuerpos del suero para bloquear la actividad biológica de un patógeno o de una toxina, y se utiliza como prueba confirmatoria en infecciones como el dengue o la poliomielitis. Y las técnicas de inmunofluorescencia y de ELISA, más modernas, marcan el anticuerpo o el antígeno con un fluorocromo o una enzima para amplificar la señal y aumentar la sensibilidad. Son conceptos muy próximos, pero no idénticos. La reacción antígeno-anticuerpo es un fenómeno inmunológico general que ocurre tanto dentro del organismo como en el laboratorio. La reacción serológica es, específicamente, esa misma reacción provocada in vitro con fines diagnósticos, utilizando el suero del paciente. Algunas sí. La aglutinación mantiene su vigencia en la tipificación de grupos sanguíneos y en determinadas pruebas rápidas. Sin embargo, muchas de las técnicas clásicas —fijación de complemento, precipitación— han sido sustituidas en los laboratorios modernos por el ELISA, la quimioluminiscencia y la inmunofluorescencia, que ofrecen mayor sensibilidad y automatización. Si desea profundizar en conceptos asociados a las reacciones serológicas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una reacción serológica
Tipos clásicos de reacción serológica
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo reacción serológica que reacción antígeno-anticuerpo?
¿Se siguen utilizando las reacciones serológicas clásicas?
Referencias
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