DICCIONARIO MÉDICO
Mielograma
El mielograma es el estudio citológico del aspirado de médula ósea: el examen microscópico de las células que se extraen mediante punción para valorar su cantidad, su proporción y su aspecto. Se emplea en el diagnóstico de anemias, leucemias y otros trastornos de la sangre. En textos traducidos del inglés, «mielograma» aparece a veces como sinónimo de mielografía, la prueba de imagen de la columna vertebral; esta entrada se centra en el sentido hematológico, mayoritario en la práctica clínica en español. El término combina la raíz griega myelós (médula) con el sufijo -grama (del griego gramma, escrito o registro). La construcción es paralela a la de hemograma, que registra las células de la sangre periférica; el mielograma hace lo equivalente con las células que aún están en su lugar de origen, dentro de la médula ósea. Conviene distinguirlo de un término de sonido casi idéntico. Mielografía designa una prueba radiológica de la columna vertebral, sin relación alguna con el estudio de la médula ósea. La confusión surge porque algunas fuentes en inglés usan myelogram para referirse a esa prueba de imagen, y su traducción literal ha contaminado algún texto divulgativo en español. Si busca información sobre esa otra prueba, la entrada correspondiente aclara la diferencia. El material aspirado se extiende sobre portaobjetos y se tiñe, habitualmente con la técnica de May-Grünwald-Giemsa, para poder distinguir al microscopio las distintas estirpes celulares. El hematólogo realiza un recuento diferencial de al menos 300 células y calcula, entre otros parámetros, la relación mieloide:eritroide, es decir, la proporción entre las células precursoras de los leucocitos y las de los eritrocitos. También se evalúa la serie megacariocítica, precursora de las plaquetas, y se registra el porcentaje de blastos, las células más inmaduras de cada línea. En una médula normal, los blastos no superan el 3,5 % del total celular. Un porcentaje muy superior orienta hacia una leucemia aguda o un síndrome mielodisplásico, aunque el diagnóstico definitivo exige complementar el mielograma con estudios citogenéticos e inmunofenotípicos. Se pide un mielograma cuando el hemograma muestra alteraciones que no se explican por causas periféricas: una anemia sin causa evidente, un descenso persistente de leucocitos o plaquetas, o la aparición de células inmaduras en la sangre circulante. También se solicita ante la sospecha de un linfoma, un mieloma múltiple o la infiltración medular por un tumor originado en otro órgano. El mielograma procede del aspirado medular, que obtiene material líquido con células sueltas mediante una aguja fina conectada a una jeringa. Es distinto de la biopsia de médula ósea, que extrae con un trócar un cilindro sólido de tejido y conserva su arquitectura espacial. Las dos pruebas suelen realizarse en el mismo acto porque aportan información distinta: la citología del aspirado permite ver el detalle individual de cada célula, mientras que la histología de la biopsia muestra cómo se organizan en conjunto. Puede consultar el origen histórico de estas técnicas, sus punciones esternal e ilíaca y la evolución del instrumental en la entrada dedicada a la biopsia de médula ósea. Del griego myelós (médula) y gramma (escrito, registro). Es una construcción paralela a hemograma, aplicada aquí a la médula ósea en lugar de a la sangre periférica. No. El mielograma estudia las células de la médula ósea; la mielografía es una prueba de imagen de la columna vertebral. Comparten raíz, pero designan procedimientos completamente distintos, realizados por especialidades diferentes. Es uno de los datos centrales del informe: compara cuántas células precursoras de leucocitos hay frente a las precursoras de eritrocitos. En un adulto sano suele situarse entre 2:1 y 4:1, con predominio de la serie mieloide. Una relación invertida, con más precursores eritroides de lo esperado, es típica de procesos que exigen una producción intensa de glóbulos rojos, como la recuperación tras una hemorragia o ciertas anemias hemolíticas. Una relación muy elevada, en cambio, sugiere lo contrario: escasez de precursores eritroides o expansión excesiva de la serie mieloide. La interpretación siempre se hace junto con el resto del cuadro clínico y analítico, nunca de forma aislada. No necesariamente, aunque es el hallazgo que más la sugiere. Por encima del rango normal (0-3,5 %), el exceso de blastos puede corresponder a una leucemia aguda, mas también a un síndrome mielodisplásico o a la fase de recuperación tras una quimioterapia, contextos que el hematólogo distingue con pruebas adicionales.Qué es el mielograma
Qué muestra el estudio citológico
Cuándo se solicita
Aspirado y biopsia: dos técnicas complementarias
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra mielograma?
¿Es lo mismo mielograma que mielografía?
¿Qué es la relación mieloide:eritroide?
¿Un porcentaje alto de blastos significa siempre leucemia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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