DICCIONARIO MÉDICO
Megacariocito
El megacariocito es la célula de mayor tamaño de la médula ósea y el precursor directo de las plaquetas. Su núcleo poliploide, fruto de un tipo de división que nunca reparte la célula, y su amplio citoplasma granular lo separan del resto de células hematopoyéticas. De cada megacariocito maduro se desprenden miles de plaquetas que pasan a la circulación sanguínea. El megacariocito es una célula hematopoyética de gran tamaño, propia de la médula ósea, cuya tarea conocida es dar origen a las plaquetas de la sangre. El nombre reúne tres formantes griegos: mega (μέγας, grande), karyon (κάρυον, núcleo) y kytos (κύτος, célula o cavidad). La palabra describe con bastante fidelidad lo que se ve al microscopio, una célula enorme dominada por un núcleo abultado y multilobulado. Durante buena parte del siglo XIX el origen de las plaquetas se debatió sin acuerdo. En 1906, el patólogo estadounidense James Homer Wright propuso que esos pequeños corpúsculos proceden del citoplasma de los megacariocitos, una idea que tardó años en asentarse entre los hematólogos. Hoy es un hecho establecido. Lo que singulariza al megacariocito no es solo su volumen, sino el modo en que lo alcanza. La célula entra varias veces en un proceso llamado endomitosis: duplica su material genético e inicia la mitosis, pero no completa las fases finales, ni la separación de los núcleos ni la del citoplasma. El resultado es una sola célula, cada vez mayor, con un núcleo que acumula varias dotaciones de cromosomas y puede llegar a una ploidía de 64N. Ninguna otra célula humana crece así. Con un diámetro que supera los 50 micrómetros, es la célula más grande que se observa en un aspirado o una biopsia de médula, y por eso resulta fácil de reconocer. Esa acumulación de material genético tiene un sentido práctico: permite fabricar un citoplasma abundante, la materia prima de la que saldrán las plaquetas. Un megacariocito representa menos del uno por ciento de las células nucleadas de la médula, y aun así de cada uno se obtienen varios miles de plaquetas. El megacariocito es el estadio final de una línea de maduración que arranca en la célula madre hematopoyética de la médula ósea. De ella derivan, uno tras otro, un progenitor mieloide común, un progenitor compartido con la serie roja (el progenitor megacariocítico-eritroide) y, ya comprometido con esta estirpe, el megacarioblasto. Después llegan el promegacariocito y el megacariocito maduro. Llegado a la madurez, el megacariocito reorganiza su citoplasma en un sistema de membranas internas y emite largas prolongaciones, las proplaquetas, hacia los vasos porosos (sinusoides) de la médula. De sus extremos se van soltando las plaquetas, que entran así en la circulación. El recorrido íntegro, desde la célula madre hasta la plaqueta, se denomina trombopoyesis y dura entre cinco y siete días. La médula ósea roja no es su único domicilio. Se ha comprobado que el pulmón también alberga megacariocitos productores de plaquetas, un hallazgo relativamente reciente que ha matizado la idea clásica sobre dónde nacen los trombocitos. La producción de megacariocitos y plaquetas depende sobre todo de la trombopoyetina, una hormona que se sintetiza en su mayor parte en el hígado. Actúa uniéndose a su receptor, MPL, en la membrana de los precursores. El ajuste funciona por retirada: cuando el número de plaquetas circulantes cae, queda más trombopoyetina libre para estimular la médula; cuando las plaquetas abundan, ellas mismas la captan y la retiran de la sangre. No hay un sensor que cuente plaquetas, sino un equilibrio entre lo que se produce y lo que se consume. Los tres nombres designan fases de una misma línea, no células independientes. El megacarioblasto es la forma más joven que puede reconocerse, de menor tamaño y con un núcleo todavía sencillo. El promegacariocito ocupa una posición intermedia, con el citoplasma ya en transformación. El megacariocito maduro es el que ha completado la poliploidización y ha llenado su citoplasma de gránulos y membranas. Solo este último libera plaquetas. Del griego: mega (grande), karyon (núcleo) y kytos (célula). Alude al núcleo voluminoso y lobulado que distingue a esta célula del resto. Varios miles. Al fragmentar su citoplasma, una única célula da lugar a millares de plaquetas, y eso explica que la médula no necesite producir megacariocitos en gran número: suponen menos del uno por ciento de sus células nucleadas. Un modo de división en el que la célula duplica su ADN e inicia la mitosis pero no se separa en dos, ni el núcleo ni el citoplasma. Repetida varias veces, convierte al megacariocito en una célula gigante con un núcleo de gran contenido genético. Es el único tipo celular humano que crece de esta manera. Sí. Además de la médula ósea roja, se han identificado megacariocitos capaces de producir plaquetas en el pulmón, algo descrito en los últimos años.Qué es el megacariocito
El núcleo poliploide y la endomitosis
De la célula madre a la plaqueta
Regulación: el eje trombopoyetina-MPL
Megacariocito, megacarioblasto y promegacariocito
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre "megacariocito"?
¿Cuántas plaquetas genera un solo megacariocito?
¿Qué es la endomitosis?
¿Existen megacariocitos fuera de la médula ósea?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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