DICCIONARIO MÉDICO
Metástasis cerebral
La metástasis cerebral es un tumor secundario que se desarrolla en el encéfalo a partir de células cancerosas procedentes de una neoplasia primaria situada en otro órgano. Constituye el tumor intracraneal más frecuente en adultos y se asocia de manera predominante a carcinomas de pulmón, de mama, al melanoma y al carcinoma renal. Una metástasis cerebral se forma cuando células tumorales procedentes de un cáncer nacido fuera del sistema nervioso central alcanzan el parénquima encefálico, se implantan en él y proliferan hasta originar uno o varios focos tumorales secundarios. No debe confundirse con los tumores cerebrales primarios (gliomas, meningiomas), que nacen de las propias células del tejido cerebral o de sus cubiertas. La metástasis conserva la estirpe histológica del tumor originario: un foco cerebral procedente de un carcinoma de pulmón sigue compuesto por células pulmonares. Se estima que alrededor del 20 % al 40 % de los pacientes con cáncer sistémico desarrollarán metástasis cerebrales durante la evolución de su enfermedad. Las cifras varían según el tipo tumoral: el carcinoma de pulmón las produce con la mayor frecuencia, seguido por el de mama y el melanoma. Este último presenta un tropismo cerebral particularmente marcado en relación con su incidencia global; es decir, aunque el melanoma es menos frecuente que otros carcinomas en términos absolutos, la proporción de pacientes con melanoma que desarrollan afectación encefálica resulta desproporcionadamente alta. El cerebro dispone de un sistema de protección vascular propio: la barrera hematoencefálica. Se trata de una capa de células endoteliales estrechamente unidas que tapiza los capilares cerebrales y restringe el paso de sustancias y células desde la sangre al tejido nervioso. En condiciones normales, esta barrera impide que la mayoría de las moléculas grandes y de las células circulantes penetren en el parénquima cerebral. Para que se establezca una metástasis, las células tumorales deben franquear esa barrera. Los mecanismos exactos no se conocen con la misma precisión que en otros órganos, pero se sabe que las células metastásicas producen enzimas proteolíticas y mediadores inflamatorios capaces de alterar las uniones intercelulares del endotelio capilar. Una vez que atraviesan la barrera, se asientan preferentemente en la unión entre la sustancia gris y la sustancia blanca (una zona donde el calibre de los vasos se estrecha bruscamente, lo que facilita la detención mecánica de las células) y en territorios de las arterias cerebrales media y posterior, que son las de mayor flujo sanguíneo. El carcinoma de pulmón encabeza la lista. Sus células acceden al encéfalo por vía arterial directa, ya que el drenaje venoso pulmonar desemboca en las venas pulmonares y de allí en la circulación sistémica sin interponerse ningún filtro capilar. El intervalo entre la detección del tumor primario y la aparición de la metástasis cerebral suele ser breve en el caso del pulmón (meses, a veces semanas). En el carcinoma de mama, en cambio, ese intervalo se alarga considerablemente: pueden transcurrir años desde la extirpación del tumor primario hasta la aparición del foco encefálico. El melanoma cutáneo constituye un caso particular, porque su propensión a metastatizar al cerebro es muy superior a lo que sugeriría su frecuencia relativa entre las neoplasias sólidas. El carcinoma renal y, con menor frecuencia, el colorrectal completan el grupo de tumores con tropismo cerebral relevante. Las diferencias temporales son llamativas. No. Un tumor cerebral primario se origina en las propias células del encéfalo o de sus cubiertas. La metástasis cerebral procede de un cáncer nacido en otro órgano. Al microscopio, las células de la metástasis son idénticas a las del tumor de origen, no a las del tejido cerebral. Sí. En el carcinoma de mama, por ejemplo, el intervalo medio entre el tumor primario y la aparición de metástasis cerebrales se sitúa en torno a tres años, pero se han documentado casos con latencias de más de una década. En el carcinoma de pulmón, en cambio, ese intervalo se mide habitualmente en meses. No se conoce con total precisión. Se sabe que las células de melanoma expresan moléculas de adhesión y receptores de quimiocinas que favorecen su interacción con el endotelio cerebral, y que el microambiente del encéfalo les resulta especialmente permisivo. El resultado neto es que una proporción alta de pacientes con melanoma avanzado acaba presentando afectación cerebral. Consulte también la información clínica completa sobre las metástasis cerebrales Si busca información sobre manifestaciones clínicas, valoración y opciones de abordaje de las metástasis cerebrales, puede consultar la ficha completa de metástasis cerebrales elaborada por el Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la metástasis cerebral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la metástasis cerebral
La barrera hematoencefálica y el acceso tumoral al encéfalo
Tumores que metastatizan al encéfalo con mayor frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo una metástasis cerebral que un tumor cerebral primario?
¿Puede un tumor tardar años en producir metástasis cerebrales?
¿Por qué el melanoma tiene tanta tendencia a metastatizar al cerebro?
Referencias
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