DICCIONARIO MÉDICO
Magnesio, lactato
El lactato de magnesio es la sal que forman un catión de magnesio y dos moléculas de ácido láctico. Se emplea por vía oral como aporte del mineral cuando la alimentación no cubre las necesidades del organismo. Pertenece al grupo de las sales orgánicas de magnesio, que se absorben con mayor facilidad que las inorgánicas, y su código en la clasificación ATC es A12CC06. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente responde a la fórmula C6H10MgO6, con una masa molecular de 202,45 g/mol en su forma anhidra, y se registra con el número CAS 18917-93-6. La presentación habitual en la industria es el dihidrato (C6H14MgO8, 238,48 g/mol), que incorpora dos moléculas de agua a la estructura cristalina. De ese peso total, solo una parte corresponde al mineral: alrededor de 12 mg de magnesio por cada 100 mg de sal anhidra, una proporción modesta si se compara con la del óxido, mucho más concentrado en magnesio elemental. Conviene fijarse en un detalle que suele pasar inadvertido en las etiquetas. El ácido láctico posee un carbono asimétrico, de modo que existe en dos formas especulares (los enantiómeros L y D), y el lactato de magnesio puede fabricarse tanto con el isómero L(+) como con la mezcla racémica de ambos. Las especificaciones farmacéuticas y alimentarias distinguen ambas variantes, aunque en el organismo el destino del anión acaba siendo similar. Absorber magnesio no es inmediato. Las sales del mineral atraviesan la pared del intestino delgado con lentitud, y solo una fracción del que se ingiere llega a la sangre. Para el lactato, la documentación técnica autorizada en España sitúa la biodisponibilidad oral en torno al 35 %, una cifra que coincide aproximadamente con la porción de magnesio que el organismo aprovecha de los alimentos, en torno a un tercio de lo ingerido. La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos incluye el lactato, junto con el aspartato, el citrato y el cloruro, entre las formas de magnesio que el cuerpo absorbe con mayor facilidad. La explicación tiene que ver con la solubilidad: el ion magnesio solo puede cruzar la mucosa si antes se ha disuelto en el contenido intestinal, y las sales de ácidos orgánicos se disuelven mejor que compuestos como el óxido o el carbonato. Eso no significa que la absorción intestinal dependa solo de la forma química: la cantidad ingerida y el estado previo del organismo influyen tanto o más que la sal elegida. En una sal mineral, el anión rara vez es un simple acompañante. El lactato es un metabolito que el cuerpo produce y consume de forma continua: una vez disociada la sal, ese anión se incorpora a las mismas rutas que procesan el lactato de origen muscular, sobre todo la reconversión hepática a glucosa. Por eso el término aparece en dos contextos que no conviene mezclar. Uno es el de la sal que aporta magnesio; otro, muy distinto, el de la concentración de lactato en sangre que se determina en el laboratorio como indicador metabólico. Fuera del ámbito farmacéutico, este compuesto tiene una segunda vida en la industria alimentaria, donde figura como aditivo con el número E 329 (INS 329) y se emplea para enriquecer alimentos con magnesio. El Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios evaluó sus especificaciones en varias ocasiones desde finales de los años setenta. Son la misma sustancia con dos órdenes distintos. Los repertorios de principios activos y las clasificaciones internacionales suelen anteponer el nombre del mineral, porque agrupan alfabéticamente todas sus sales bajo una misma entrada. La nomenclatura química española, en cambio, nombra primero el anión y luego el metal, de ahí la forma «lactato de magnesio». De la unión de dos historias. La primera mitad remite al latín lac, lactis («leche»), porque el ácido del que deriva el anión se obtuvo del suero de leche agria: lo consiguió el químico sueco Carl Wilhelm Scheele en 1780. La segunda procede de Magnesia, comarca de la antigua Tesalia cuyo nombre acabó designando varios minerales y, ya en el siglo XIX, al elemento que Humphry Davy aisló a partir de ellos. No. Comparten el mineral, pero no el comportamiento ni el uso. El óxido y el hidróxido, poco solubles, se emplean sobre todo como antiácidos y como laxantes, porque el magnesio que no se absorbe retiene agua en la luz intestinal. El sulfato se reserva en buena medida para la administración por vía intravenosa en el medio hospitalario. El lactato pertenece a un tercer grupo, el de las sales orgánicas pensadas para aportar el mineral por boca. Si desea ampliar información sobre el magnesio y sus sales, puede consultar:Qué es el lactato de magnesio
Absorción de las sales orgánicas de magnesio
El anión que acompaña al mineral
Preguntas frecuentes
¿Por qué unas veces se escribe magnesio lactato y otras lactato de magnesio?
¿De dónde procede el nombre?
¿Es lo mismo que el óxido o el sulfato de magnesio?
Referencias
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