DICCIONARIO MÉDICO
Listeriosis
La listeriosis es la infección causada por la bacteria Listeria monocytogenes, que el ser humano adquiere casi siempre a través de alimentos contaminados. Es poco frecuente. Sin embargo, ninguna otra zoonosis de transmisión alimentaria registra en Europa una proporción tan alta de hospitalizaciones y de fallecimientos. Afecta de manera particular a la gestación y al recién nacido, y aparece también en numerosas especies animales, sobre todo en los rumiantes. Es una enfermedad infecciosa bacteriana y una zoonosis: el agente, Listeria monocytogenes, circula entre el ambiente, los animales y los alimentos, y el ser humano se infecta de forma accidental. De las especies del género Listeria, es la única que actúa como patógeno primario en las personas. Se trata de un microorganismo intracelular facultativo, capaz de vivir dentro de las células, y ese rasgo condiciona casi todo lo que la enfermedad tiene de particular. El término se forma sobre el nombre del género, homenaje al cirujano Joseph Lister, pionero de la antisepsia, con el sufijo griego -ōsis, que designa un proceso patológico. En inglés se documenta desde 1941. En español convive con una variante, «listeriasis», registrada por primera vez en 1971 en una traducción del Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana y que la Real Academia Nacional de Medicina da hoy por desusada. En 1929 el médico danés Aage Nyfeldt aisló la bacteria en enfermos y publicó sus hallazgos en París bajo un título revelador, «Etiología de la mononucleosis infecciosa»: atribuyó a la bacteria la mononucleosis infecciosa. Son los primeros casos humanos documentados. Durante medio siglo, la listeriosis fue una rareza clínica de vía de contagio desconocida. Todo cambió en 1981. En las provincias marítimas de Canadá se registraron 41 casos graves, 34 de ellos perinatales y 7 en adultos, y el estudio de casos y controles publicado en 1983, cuyo primer autor fue Walter Schlech, los relacionó con una ensalada de col de un fabricante regional; la cepa del brote se aisló incluso en la ensalada que guardaba en el frigorífico uno de los enfermos. Fue la primera prueba sólida de que la listeriosis se transmite por los alimentos. En los años siguientes se sucedieron brotes ligados a quesos, embutidos y otros productos refrigerados. Tras la ingestión, la bacteria atraviesa la pared intestinal, pasa a la sangre y tiende a asentarse en dos territorios protegidos, el sistema nervioso central y la placenta. Para llegar a ellos debe cruzar tres fronteras del organismo (la intestinal, la barrera hematoencefálica y la barrera placentaria), algo que consigue desplazándose de célula en célula. Como se multiplica dentro de las células, su control depende de la inmunidad celular. De ahí el perfil de las personas en las que la infección se vuelve grave: recién nacidos, mayores de 65 años, pacientes con las defensas debilitadas por enfermedad o por tratamiento y, de forma destacada, embarazadas. El periodo de incubación es insólitamente largo. En las formas invasivas oscila entre 3 y 70 días, con una mediana de 21; en la gastroenteritis, en cambio, es de 1 a 10 días. La primera división separa la listeriosis no invasiva, una gastroenteritis febril, de la invasiva, que es la que da a la enfermedad su gravedad. Dentro de esta última se distinguen la septicemia y la neurolisteriosis, que agrupa la meningitis, la meningoencefalitis y la rombencefalitis, una encefalitis del tronco del encéfalo. Los protocolos de vigilancia españoles definen aparte la listeriosis del embarazo, que puede terminar en aborto, muerte fetal o parto prematuro, y la listeriosis neonatal, la del primer mes de vida, adquirida a través de la placenta o en el parto; en esta se distingue una forma de inicio precoz y otra tardía, que afecta a recién nacidos a término previamente sanos. Cuando la infección se disemina por el feto dentro del útero puede sembrar pequeños granulomas en la piel, el hígado, los pulmones o el encéfalo; si hay lesiones cutáneas, el cuadro recibe el nombre de granulomatosis infantiséptica. Madre y recién nacido se notifican como dos casos distintos. Quedan, por último, las formas focales, raras: endocarditis, peritonitis o abscesos localizados, además de infecciones cutáneas por contacto directo con animales infectados en veterinarios y ganaderos. En 2024 la Unión Europea notificó 3.041 casos confirmados de listeriosis invasiva, 0,69 por cada 100.000 habitantes. Es la cuarta zoonosis más declarada, muy lejos de la campilobacteriosis o la salmonelosis, pero la más grave: la que mayor proporción de ingresos hospitalarios y mayor letalidad reúne, con 301 fallecimientos ese año. En 2023 la letalidad fue del 19,7 % y casi el 97 % de los enfermos requirió hospitalización. La tendencia de los últimos años es ascendente, algo que las autoridades europeas atribuyen en parte a cambios demográficos y de hábitos alimentarios. En España es enfermedad de declaración obligatoria desde 2015, y en 2022 se confirmaron 437 casos. El episodio más recordado es el brote de Andalucía de 2019, causado por carne de cerdo asada y refrigerada («carne mechada»): comenzó en julio con pequeños brotes familiares, llegó a 207 casos confirmados y más de 3.000 personas expuestas, y la alerta se cerró el 26 de octubre, una vez cumplidos 70 días desde la retirada del producto. Antes de reconocerse su importancia en el ser humano, la listeriosis era un problema veterinario, más frecuente en climas templados y fríos. En los rumiantes la forma más habitual es la rombencefalitis, llamada enfermedad de los círculos por la tendencia del animal a girar siempre en la misma dirección; le siguen el aborto tardío y, sobre todo en animales recién nacidos, la septicemia. Tradicionalmente se ha vinculado al ensilado mal conservado, aunque un metaanálisis de 2025 sugiere que esa relación es menos directa de lo que se pensaba. En ovejas puede intervenir también Listeria ivanovii. Listeriosis. «Listeriasis» es una variante documentada en español desde 1971, pero escasa y hoy considerada en desuso por la Real Academia Nacional de Medicina. No exactamente. En una intoxicación por alimentos en sentido estricto el daño lo causa una toxina ya presente en la comida. La listeriosis es una infección: la bacteria viva tiene que entrar en el organismo, invadir sus células y multiplicarse, y por eso tarda días o semanas en manifestarse. Por el periodo de incubación. Entre la comida contaminada y la enfermedad pueden pasar hasta 70 días, un plazo en el que casi nadie recuerda qué comió ni conserva el envase. Hoy las investigaciones se apoyan en la secuenciación del genoma bacteriano, que permite vincular casos dispersos con la cepa aislada en un alimento o en una fábrica. El mismo plazo marca el final de una alerta: en el brote andaluz de 2019 no se dio por cerrada hasta pasados 70 días desde la retirada del producto. La bacteria atraviesa la placenta, algo que logra con la acción conjunta de sus dos internalinas. En la embarazada la infección suele ser leve, pero puede pasar al feto antes del parto o durante él.Qué es la listeriosis
Primeros casos y demostración del origen alimentario
Cómo se produce la infección
Formas de listeriosis
Frecuencia y distribución
La listeriosis en los animales
Preguntas frecuentes
¿Se dice listeriosis o listeriasis?
¿Es lo mismo listeriosis que intoxicación alimentaria?
¿Por qué es tan difícil averiguar qué alimento causó un brote?
¿Por qué afecta tanto a la gestación?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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