DICCIONARIO MÉDICO
Lesión meniscal
Una lesión meniscal es cualquier alteración estructural de un menisco, el fibrocartílago en forma de media luna que se interpone entre el fémur y la tibia en la articulación de la rodilla. Cada rodilla tiene dos meniscos —medial (interno) y lateral (externo)— que actúan como amortiguadores, distribuidores de carga y estabilizadores de la articulación. Las lesiones meniscales se encuentran entre las lesiones de rodilla más frecuentes, con una incidencia anual estimada de más de 60 casos por cada 100.000 habitantes. "Menisco" viene del griego meniskos, diminutivo de mene, "luna", por su forma de media luna. Es una estructura de fibrocartílago —más resistente que el cartílago hialino que recubre las superficies articulares, pero menos rígido que el hueso— compuesta por fibras de colágeno dispuestas en arcos circunferenciales que le permiten absorber y repartir las fuerzas de compresión que recibe la rodilla al caminar, correr o saltar. Sin los meniscos, la presión se concentraría en un área muy pequeña del cartílago articular, acelerando su desgaste. La lesión se produce por dos mecanismos principales. En personas jóvenes y activas, lo habitual es un mecanismo traumático: un giro brusco de la rodilla con el pie apoyado en el suelo —el pivotaje del fútbol, el aterrizaje de un salto, un cambio rápido de dirección— genera fuerzas de cizallamiento que desgarran el tejido meniscal. En personas de edad media y avanzada, el mecanismo suele ser degenerativo: el menisco pierde elasticidad con los años, se vuelve más frágil y puede romperse con movimientos cotidianos que en un menisco sano no causarían daño. Las roturas se clasifican por su morfología —el patrón geométrico de la línea de desgarro—, y esa clasificación tiene consecuencias directas sobre las posibilidades de reparación. Rotura longitudinal (vertical). Sigue la dirección de las fibras circunferenciales del menisco. Es la más frecuente en lesiones traumáticas agudas y, al respetar el patrón de las fibras, es también la que mejor responde a la sutura. Cuando se extiende ampliamente, una parte del menisco puede desplazarse hacia el centro de la articulación como el asa de un cubo: es la rotura en asa de cubo, que puede bloquear la rodilla impidiendo su extensión completa. Rotura radial. Se extiende perpendicularmente al borde del menisco, desde su borde libre hacia la periferia. Interrumpe las fibras circunferenciales y anula la capacidad del menisco de repartir la carga en esa zona. Las roturas radiales completas tienen peor pronóstico que las longitudinales porque no pueden suturarse con la misma eficacia. Rotura horizontal. Divide el menisco en una capa superior y otra inferior. Es típica de los meniscos degenerativos y se asocia con frecuencia a quistes meniscales (acumulaciones de líquido en el borde del menisco). Raramente cicatriza. Rotura oblicua (en pico de loro). Combina componentes longitudinales y radiales. Suele verse en el tercio posterior del menisco interno y puede generar un colgajo que se interpone entre las superficies articulares. Rotura compleja. Presenta una combinación de patrones en el mismo menisco. Es más frecuente en roturas degenerativas de larga evolución. El menisco no está vascularizado por igual. Su periferia —el tercio más externo, llamado zona roja— recibe aporte sanguíneo de la cápsula articular y tiene capacidad de cicatrización. El tercio medio —zona roja-blanca— tiene una vascularización intermedia y un potencial de reparación más incierto. Y el tercio interno —zona blanca— carece prácticamente de vasos sanguíneos: las roturas en esa zona no cicatrizan de forma espontánea, del mismo modo que los ligamentos intraarticulares tampoco lo hacen cuando están bañados en líquido sinovial. Esa distribución vascular es la que condiciona la decisión quirúrgica: las roturas en zona roja pueden suturarse con expectativas razonables de cicatrización; las roturas en zona blanca suelen tratarse con resección parcial del fragmento dañado (meniscectomía parcial). Conservar la mayor cantidad posible de tejido meniscal es el objetivo principal, porque la meniscectomía total acelera el desgaste del cartílago articular y predispone a la artrosis precoz. Los meniscos y los ligamentos de la rodilla se lesionan con frecuencia en el mismo evento traumático —un mecanismo rotacional con valgo puede dañar simultáneamente el menisco interno, el ligamento colateral medial y el ligamento cruzado anterior (la llamada tríada de O'Donoghue)—, pero son estructuras distintas con funciones distintas. El menisco es un amortiguador y distribuidor de carga; el ligamento es un estabilizador pasivo de la articulación. La lesión ligamentosa produce inestabilidad articular; la lesión meniscal produce dolor mecánico, bloqueo y chasquidos, pero no necesariamente inestabilidad. Diferenciarlas en la exploración clínica es imprescindible para orientar el abordaje. Del griego meniskos, diminutivo de mene, "luna". Describe la forma de media luna del fibrocartílago que se interpone entre el fémur y la tibia. La misma raíz aparece en "menstruación" (mensis, mes lunar) y en el menisco óptico de la física. Depende de dónde esté la rotura. Las roturas pequeñas en la zona roja (la periferia vascularizada del menisco) pueden cicatrizar con reposo y rehabilitación. Las roturas en la zona blanca (el tercio interno, sin aporte sanguíneo) no cicatrizan espontáneamente. Las roturas degenerativas de personas mayores, aunque no cicatricen estructuralmente, pueden dejar de dar síntomas con tratamiento conservador. No exactamente. "Lesión meniscal" es un concepto más amplio que incluye tanto las roturas (traumáticas o degenerativas) como las degeneraciones sin rotura completa (cambios de señal en la resonancia magnética sin desgarro visible). "Rotura de menisco" designa específicamente la solución de continuidad en el tejido meniscal. Sí, pero con consecuencias a largo plazo. La meniscectomía total —extirpación completa del menisco— elimina el amortiguador entre el fémur y la tibia, concentra la carga sobre el cartílago articular y acelera la aparición de artrosis. Por eso la cirugía actual tiende a conservar la mayor cantidad posible de tejido meniscal y, en pacientes jóvenes con pérdida importante de menisco, puede considerarse el trasplante meniscal. ¿Busca información clínica sobre la lesión de menisco? La Clínica Universidad de Navarra dispone de una ficha clínica completa con información sobre síntomas, diagnóstico, tratamiento conservador, cirugía artroscópica y rehabilitación de las lesiones de menisco: Lesión del menisco — Síntomas, diagnóstico y tratamiento. Si desea profundizar en conceptos asociados a la lesión meniscal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una lesión meniscal
Tipos de rotura meniscal
Las zonas del menisco: por qué importa dónde se rompe
Diferenciación con la lesión ligamentosa
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «menisco»?
¿Puede un menisco roto curarse solo?
¿Es lo mismo lesión meniscal que rotura de menisco?
¿Se puede vivir sin menisco?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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