DICCIONARIO MÉDICO
Menisco
El menisco es un fibrocartílago con forma de media luna que se interpone entre dos superficies óseas dentro de una articulación, con función amortiguadora, estabilizadora y de reparto de carga. En el ser humano se encuentra en varias articulaciones, aunque los más conocidos por su relevancia clínica son los dos meniscos de cada rodilla. El vocablo procede del griego meniskos, diminutivo de mene (luna), de modo que su significado literal es "lunita": una alusión directa a la forma de media luna que adopta esta pieza de fibrocartílago. El término se empleó primero fuera de la anatomía. En 1611, el astrónomo Johannes Kepler lo usó en óptica para describir una lente curva por ambas caras, y solo pasó al lenguaje médico francés en 1823, casi dos siglos después. En anatomía, un menisco es una estructura fibrocartilaginosa con forma de semiluna que se interpone entre dos superficies óseas dentro de una articulación. No es exclusivo de la rodilla: también está presente en la articulación temporomandibular, en la acromioclavicular, en la esternoclavicular, en la muñeca y en algunas articulaciones costales. La composición del menisco combina un contenido elevado de agua (en torno al 70-75% de su peso) con una matriz de colágeno donde predomina, con diferencia, el colágeno tipo I. Esta combinación le da una resistencia notable frente a las fuerzas de tracción y compresión que soporta con cada movimiento articular. El menisco no recibe la misma irrigación en toda su extensión. La franja periférica, conocida como zona roja, está vascularizada por el plexo capilar que rodea la cápsula articular y conserva terminaciones nerviosas. Hacia el centro se sitúa una banda intermedia, la zona roja-blanca, con aporte sanguíneo escaso. El tercio interno, la zona blanca, carece por completo de vasos y de nervios, y se nutre únicamente por difusión del líquido sinovial. Esta distribución cambia con la edad. En el recién nacido el menisco está vascularizado en su totalidad, y la zona avascular se desarrolla de forma progresiva hasta quedar limitada, en la edad adulta, a apenas un 10-30% de la superficie meniscal. La irrigación mengua con los años. Cada rodilla aloja dos meniscos, el medial (interno) y el lateral (externo), interpuestos entre el fémur y la tibia. El medial tiene forma de "C" abierta, es de mayor tamaño y está firmemente adherido a la cápsula articular y al ligamento colateral medial, lo que limita su movilidad y lo hace más susceptible a las lesiones por torsión. El lateral, más circular y compacto, se desplaza con mayor libertad y reparte de otro modo la carga axial de la rodilla. Funcionalmente, los meniscos hacen varias cosas a la vez: reparten la carga que soporta la articulación y absorben el impacto entre fémur y tibia. También mejoran la congruencia entre ambas superficies óseas y aportan, además, estabilidad rotacional a la rodilla en movimiento. Conviene no confundir el menisco con el cartílago articular (hialino), que recubre los extremos óseos y permite el deslizamiento suave entre ambas superficies. El menisco, en cambio, es fibrocartílago y ocupa el espacio entre dos cartílagos articulares, no la superficie ósea misma. Tampoco equivale al disco articular de otras articulaciones, como el de la articulación temporomandibular, que forma una lámina completa en lugar de una semiluna con un borde libre. Fuera de la anatomía, "menisco" nombra dos realidades distintas de la física y la óptica: la superficie cóncava o convexa que adopta un líquido dentro de un tubo estrecho, y una lente curvada por ambas caras. Comparten con el fibrocartílago de la rodilla la misma raíz griega y, en cierto modo, la misma idea visual de una curva en forma de luna. Del griego meniskos, diminutivo de mene ("luna"). Aunque hoy se asocia sobre todo a la rodilla, el vocablo se usó primero en óptica, en 1611, de la mano del astrónomo Johannes Kepler, para describir una lente curva. No. Solo un número reducido de articulaciones lo incorpora: la rodilla, la temporomandibular, la acromioclavicular, la esternoclavicular, la muñeca y algunas articulaciones costales. El cartílago articular (hialino) recubre las superficies óseas y permite que estas deslicen entre sí con baja fricción. El menisco es un tejido distinto, el fibrocartílago, y no recubre el hueso: se interpone como una pieza independiente entre dos cartílagos articulares, con una función más de amortiguación y reparto de carga que de deslizamiento. Depende de la zona de la rotura. Las lesiones situadas en el tercio periférico, la zona vascularizada, cuentan con aporte sanguíneo y células capaces de reparar el tejido, por lo que responden razonablemente bien a la sutura. Las que afectan al tercio central, sin vasos ni nervios, no disponen de esa vía de curación espontánea: el tejido solo recibe nutrientes por difusión del líquido sinovial, un mecanismo mucho más lento. La localización de la rotura, no solo su tamaño, condiciona el abordaje que puede plantearse en cada caso.Qué es el menisco
Vascularización del menisco
Meniscos de la rodilla
Diferenciación con otras estructuras
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "menisco"?
¿Todas las articulaciones del cuerpo tienen menisco?
¿Qué diferencia hay entre el menisco y el cartílago articular?
¿Por qué algunas roturas de menisco cicatrizan y otras no?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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