DICCIONARIO MÉDICO
Laparoscopia
La laparoscopia es una técnica quirúrgica que permite observar el interior del abdomen y de la pelvis, y operar sobre las vísceras, a través de incisiones pequeñas (de medio a centímetro y medio) en lugar de la gran apertura que exige la cirugía abierta. Descansa sobre dos pilares: un gas que despega la pared abdominal de los órganos y crea un espacio donde trabajar, y un sistema óptico con cámara que traslada la imagen del interior a un monitor. Dos raíces griegas se combinan en el término. La primera, λαπάρα (lapára), designaba el flanco o la ijada, esa zona blanda del costado que queda entre las costillas falsas y la cresta de la cadera; procede a su vez de laparós, "blando, flojo". La segunda, σκοπεῖν (skopein), significa "examinar, mirar con atención". Laparoscopia es, literalmente, mirar el flanco. El sinónimo culto es celioscopia, de κοιλία (koilía, "vientre, cavidad"), y fue este segundo nombre el que usó su primer autor antes de que se impusiera el que hoy conocemos. Desde el punto de vista médico, la laparoscopia pertenece a la familia de la cirugía mínimamente invasiva. El cirujano no ve el campo operatorio con sus propios ojos ni introduce las manos en el abdomen: lo observa en una pantalla y actúa con instrumentos alargados que entran por unos puertos de acceso. Ese cambio de escala (de la mano al instrumento fino, de la visión directa a la imagen en vídeo) es lo que define la disciplina y la separa de la laparotomía clásica. El abdomen cerrado no ofrece espacio: las vísceras y la pared están en contacto, sin hueco por donde mirar. El primer gesto de toda laparoscopia consiste en fabricar ese hueco. Se insufla dióxido de carbono en la cavidad abdominal hasta separar la pared de los órganos y formar una especie de cúpula. Ese estado de abdomen distendido por gas se llama neumoperitoneo, y es la condición previa que hace posible todo lo demás. Se elige el dióxido de carbono por una razón práctica: la sangre lo absorbe con facilidad y el organismo lo elimina rápido por la respiración, lo que reduce el riesgo de que una burbuja alcance el torrente circulatorio. Con el espacio ya creado, se colocan los puertos. Cada uno es una cánula hueca, el trócar, que atraviesa la pared y deja un conducto por el que pasan la óptica y el instrumental. Por el puerto principal entra el laparoscopio, el tubo con lentes y cámara que ilumina y filma el interior. Los demás puertos reciben pinzas, tijeras, dispositivos de corte y sutura. El cirujano opera mirando el monitor. La mano trabaja abajo; los ojos, arriba. Bajo un mismo nombre conviven dos usos con propósitos distintos. Cuando la finalidad se limita a mirar (confirmar un hallazgo, tomar una muestra, valorar la extensión de una enfermedad), se habla de laparoscopia diagnóstica. Cuando el objetivo es intervenir de verdad sobre un órgano (extirparlo, repararlo, seccionarlo), se habla de cirugía laparoscópica u operatoria. La frontera entre ambas no siempre es rígida: una exploración que empieza siendo diagnóstica puede convertirse en terapéutica en el mismo acto si el cirujano encuentra algo tratable. La operatoria es la que transformó la cirugía del último medio siglo. Procedimientos que antes obligaban a abrir el vientre de lado a lado (vesícula, apéndice, hernias, colon, útero) se resuelven hoy por vía laparoscópica con incisiones que apenas dejan cicatriz. El caso emblemático es la colecistectomía laparoscópica, la extirpación de la vesícula biliar, que a finales de los años ochenta se convirtió en la puerta de entrada de la técnica al quirófano general. En 1901, el cirujano alemán Georg Kelling introdujo en Dresde un cistoscopio (un instrumento pensado para la vejiga) por un orificio en el abdomen de un perro, tras insuflarle aire para ganar visión. Llamó celioscopia a aquel experimento y lo presentó ante la comunidad médica de Hamburgo sin despertar demasiado entusiasmo. Casi diez años después, en 1910, el internista sueco Hans Christian Jacobaeus fue el primero en explorar así el abdomen y el tórax de pacientes humanos, y a él se debe el término laparoscopia. Durante décadas la técnica quedó reducida a un recurso diagnóstico en manos de internistas y ginecólogos. El salto a la cirugía mayor tardó en llegar. La primera colecistectomía por esta vía la practicó el alemán Erich Mühe en 1985, pero fue el francés Philippe Mouret, en Lyon, quien a partir de 1987 divulgó la técnica y desató la expansión de la cirugía mínimamente invasiva por todo el mundo. En apenas una década pasó de rareza a norma. Conviene no confundir tres términos vecinos. La laparotomía es la cirugía abierta: una incisión amplia que atraviesa todas las capas de la pared para exponer las vísceras directamente. Es el abordaje opuesto, el que la laparoscopia vino a sustituir en muchas indicaciones. La endoscopia, en cambio, comparte con la laparoscopia la idea de ver dentro del cuerpo, pero accede por orificios naturales (boca, ano, uretra) sin necesidad de incisión alguna. La laparoscopia ocupa un lugar intermedio: entra por la pared, como la cirugía, pero con la mínima agresión posible. Deriva del griego lapára, el flanco o zona blanda del abdomen, y skopein, examinar. Su traducción literal sería "examinar el costado". El sinónimo antiguo, celioscopia, apunta más bien al vientre o cavidad (koilía), y fue el nombre que usó Georg Kelling en sus primeros trabajos de 1901. No exactamente. Laparoscopia es el nombre general de la técnica de acceso y visión; cirugía laparoscópica se refiere de forma más precisa a su uso para operar. Toda cirugía laparoscópica es laparoscopia, pero no toda laparoscopia implica una operación: puede tener un fin únicamente exploratorio. Porque sin él no habría espacio ni visión. El dióxido de carbono separa la pared de los órganos y crea la cámara donde el cirujano puede mirar y maniobrar. Se prefiere ese gas porque el cuerpo lo absorbe y lo expulsa deprisa a través de los pulmones. La endoscopia digestiva recorre el tubo digestivo entrando por la boca o por el ano, sin ninguna incisión. La laparoscopia, en cambio, accede a la cavidad abdominal a través de pequeños cortes en la pared. Ambas permiten ver el interior del cuerpo, pero por caminos distintos. Consulte también la información clínica sobre la cirugía laparoscópica Si busca información sobre las indicaciones, la preparación, el desarrollo de la intervención, sus ventajas y la recuperación, puede consultar la ficha de cirugía laparoscópica elaborada por el Departamento de Cirugía General y Digestiva de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la laparoscopia
Cómo se crea el campo de trabajo
Laparoscopia diagnóstica y laparoscopia operatoria
Un siglo de historia
Diferencia con la laparotomía y con la endoscopia
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra laparoscopia?
¿Es lo mismo laparoscopia que cirugía laparoscópica?
¿Por qué se introduce gas en el abdomen?
¿En qué se distingue de la endoscopia digestiva?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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