DICCIONARIO MÉDICO
Cirugía laparoscópica
La cirugía laparoscópica es una técnica quirúrgica que permite realizar intervenciones en la cavidad abdominal y pélvica a través de incisiones de pequeño tamaño, generalmente entre 5 y 12 milímetros, utilizando un sistema óptico (el laparoscopio) e instrumental especializado introducido mediante trócares. El nombre procede de dos voces griegas: λαπάρα (lapára), que designa el flanco o la parte blanda del abdomen (la zona comprendida entre las costillas y la cadera), y σκοπεῖν (skopeîn), "observar, examinar". Literalmente, laparoscopia significa "mirar dentro del abdomen". Cuando esa observación se acompaña de un acto quirúrgico (cortar, suturar, extirpar), hablamos de cirugía laparoscópica propiamente dicha. Para que el cirujano pueda trabajar en un espacio que normalmente no existe (las vísceras están pegadas unas a otras), se insufla dióxido de carbono en la cavidad peritoneal. Ese gas crea lo que se denomina neumoperitoneo: un colchón gaseoso que separa la pared abdominal de los órganos y permite que la cámara del laparoscopio ofrezca una imagen nítida en un monitor de alta definición. El cirujano no introduce las manos en el abdomen; maneja instrumentos alargados desde fuera del cuerpo, guiándose exclusivamente por lo que ve en la pantalla. Georg Kelling, cirujano de Dresde, realizó en 1901 la primera exploración de la cavidad abdominal de un perro insuflando aire y observando con un cistoscopio. Pocos años después, en 1910, el sueco Hans Christian Jacobaeus publicó la primera serie de laparoscopias en humanos, empleando un instrumento similar para examinar la cavidad peritoneal y la pleura. Durante décadas la técnica se limitó a la exploración visual, sin operatoria asociada. El salto a la cirugía operatoria se produjo en 1987, cuando Philippe Mouret, ginecólogo de Lyon, extirpó una vesícula biliar por vía laparoscópica. La noticia se difundió con rapidez inusual para la época, y en apenas cinco años la colecistectomía laparoscópica pasó de ser una curiosidad a convertirse en el estándar de referencia para la colelitiasis. Pocos avances quirúrgicos del siglo XX se adoptaron tan deprisa. En la cirugía abierta convencional, una laparotomía, el cirujano practica una incisión de longitud variable (a veces superior a 15 centímetros), introduce las manos en el abdomen y tiene contacto directo con los tejidos. La cirugía laparoscópica sustituye esa gran incisión por tres a cinco orificios de unos pocos milímetros. A través de uno de ellos se introduce la óptica; por los restantes, las pinzas, los disectores, los dispositivos de sellado vascular y, si es necesario, las endograpadoras. Esa reducción del acceso tiene consecuencias clínicas directas. La pared abdominal sufre menos daño, lo que se traduce en menor dolor tras la operación, una movilización más precoz y una estancia hospitalaria más breve. También disminuye el riesgo de hernia en las cicatrices (hernia incisional), una complicación que afecta a un porcentaje no despreciable de laparotomías. Prácticamente todas las especialidades que operan en abdomen y pelvis emplean hoy la vía laparoscópica: cirugía general (colecistectomía, reparación de hernias, cirugía colorrectal), ginecología, urología y hasta la cirugía bariátrica se realizan habitualmente por esta vía. No todas las situaciones permiten el abordaje laparoscópico. Cuando existe inestabilidad hemodinámica grave, adherencias densas de cirugías previas o una anatomía especialmente distorsionada, el cirujano puede necesitar convertir el procedimiento a cirugía abierta durante la propia intervención. Esa conversión no es un fracaso: es una decisión de seguridad. La cirugía mínimamente invasiva es una categoría más amplia que engloba la laparoscopia, la toracoscopia, la cirugía robótica y otros abordajes endoscópicos. La cirugía laparoscópica es, por tanto, un tipo concreto de cirugía mínimamente invasiva, no un sinónimo. La laparoscopia como término puede referirse tanto a la exploración diagnóstica (introducir la cámara para observar sin operar) como al acto quirúrgico. La laparoscopia diagnóstica se limita a la inspección visual y, en su caso, a la toma de biopsias; la cirugía laparoscópica implica una intervención terapéutica sobre los tejidos. Procede del griego λαπάρα ("flanco, zona blanda del abdomen") y σκοπεῖν ("mirar"). Su traducción directa sería "mirar dentro del abdomen". El término se acuñó a principios del siglo XX, cuando la técnica servía exclusivamente para explorar la cavidad peritoneal sin abrirla. No exactamente. La cirugía mínimamente invasiva abarca cualquier técnica que reduzca el tamaño de las incisiones con ayuda de óptica y monitores: laparoscopia, toracoscopia, artroscopia, cirugía robótica. La laparoscópica es una modalidad concreta dentro de ese grupo, específica de la cavidad abdominal y pélvica. Sí. Se denomina "conversión" y ocurre cuando el cirujano determina que completar la intervención por vía laparoscópica no es seguro, ya sea por sangrado, adherencias o hallazgos inesperados. Es una medida de prudencia, no una complicación en sí misma. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cirugía laparoscópica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cirugía laparoscópica
Del cistoscopio de Kelling a la primera colecistectomía laparoscópica
Principio técnico y diferencias con la cirugía abierta
Campos de aplicación y limitaciones
Diferenciación con cirugía mínimamente invasiva y con laparoscopia diagnóstica
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "laparoscopia" literalmente?
¿Es lo mismo cirugía laparoscópica que cirugía mínimamente invasiva?
¿Puede una cirugía laparoscópica convertirse en abierta?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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