DICCIONARIO MÉDICO
Fisura
La fisura es una hendidura, grieta o solución de continuidad en un tejido, un órgano o una estructura ósea. En medicina, el término se aplica tanto a formaciones anatómicas normales (surcos y hendiduras presentes de forma fisiológica en huesos, vísceras y encéfalo) como a lesiones de origen patológico (roturas incompletas en el hueso, desgarros de mucosas o defectos congénitos del paladar o el labio). La palabra fisura procede del latín fissūra, derivado del verbo findĕre ("hendir, partir"). Plinio el Viejo la empleaba ya en el siglo I d. C. para referirse a las grietas de la piel, traduciendo el griego rhagás (ῥαγάς), que designaba las ragaduras o grietas cutáneas. Su paso al latín medieval y de ahí a las lenguas romances se documenta en francés desde 1314 y en español desde 1498. En la práctica clínica actual, el vocablo abarca un abanico amplio de situaciones. Un anatomista lo utiliza para describir un surco o hendidura que forma parte de la arquitectura normal de un órgano; un traumatólogo, para referirse a una rotura incompleta del hueso; un cirujano colorrectal, para nombrar un desgarro lineal de la mucosa anal. Esa polisemia obliga a precisar siempre el contexto: no es lo mismo hablar de la fisura suborbitaria (una abertura ósea fisiológica en el suelo de la órbita) que de una fisura ósea postraumática. Numerosas estructuras del cuerpo presentan hendiduras que reciben el nombre de fisuras o cisuras. En el encéfalo, la cisura interhemisférica separa ambos hemisferios cerebrales, y la cisura transversa divide el cerebro del cerebelo. En el esqueleto craneofacial destacan la fisura orbitaria superior (entre las alas mayor y menor del esfenoides, vía de paso de los nervios oculomotores y la vena oftálmica superior) y la fisura orbitaria inferior o fisura suborbitaria, que comunica la órbita con la fosa infratemporal y la fosa pterigopalatina. En vísceras macizas también se emplean denominaciones afines. El hígado posee fisuras que delimitan sus lóbulos, y el pulmón muestra cisuras que separan los lóbulos superior, medio e inferior. Todas estas hendiduras son variantes normales de la morfología del órgano y no representan ninguna lesión. Cuando la hendidura resulta de una agresión mecánica, de un proceso inflamatorio o de un defecto del desarrollo embrionario, el término adopta un significado patológico. Las variedades con mayor relevancia clínica son las siguientes. La fisura ósea es una fractura incompleta: existe una línea de rotura en el hueso, pero sus bordes no se separan ni se forma fragmento libre alguno. Aparece con más frecuencia en huesos planos (cráneo, escápula, coxal) y en huesos cortos (calcáneo, escafoides). En el canal anal, la fisura anal se presenta como un desgarro lineal de la mucosa, casi siempre situado en la línea media posterior. El espasmo del esfínter anal interno reduce el aporte sanguíneo local y dificulta la cicatrización, lo que puede cronificar la lesión. Otra variedad relevante es la fisura palatina, malformación congénita en la que los procesos palatinos del embrión no llegan a fusionarse, dejando una comunicación entre la cavidad bucal y la nasal. Puede aparecer aislada o asociarse al labio leporino. En dermatología, las fisuras cutáneas (ragaduras o rágades) son grietas lineales que afectan a la epidermis y, en ocasiones, a la dermis superficial. Se localizan sobre todo en zonas de piel gruesa expuesta a tracción repetida, como talones, comisuras labiales y pulpejos de los dedos. En el lenguaje coloquial suelen contraponerse "fisura" y "fractura" como si fueran dos entidades distintas. Desde el punto de vista técnico, la fisura ósea es un subtipo de fractura (concretamente, una fractura incompleta). La diferencia radica en que la fisura no produce pérdida de continuidad total ni desplazamiento de fragmentos, por lo que la estabilidad mecánica del hueso se conserva y el periodo de consolidación tiende a ser más breve. Porque la raíz latina findĕre significa simplemente "hendir", sin especificar causa ni localización. La anatomía adoptó el término para nombrar las hendiduras naturales del cuerpo y la patología lo heredó para describir roturas o defectos que, morfológicamente, se presentan como grietas. El contexto clínico es lo que determina si se trata de una estructura normal o de una lesión. Depende del uso. En neuroanatomía española se prefiere cisura para las hendiduras del encéfalo (cisura de Silvio, cisura de Rolando), mientras que fisura se reserva más para el esqueleto y las lesiones de tejidos blandos. En la terminología anatómica internacional ambas formas derivan del mismo étimo y con frecuencia se emplean de manera intercambiable. Sí. La rotura de la barrera epidérmica facilita la entrada de microorganismos, sobre todo en localizaciones expuestas a humedad o fricción, como las comisuras labiales o los pliegues interdigitales de los pies. La sobreinfección se manifiesta con enrojecimiento perilesional, supuración y aumento del dolor. La hemorroide centinela es un pliegue cutáneo edematoso que se forma en el margen externo de una fisura anal crónica. No es una hemorroide en el sentido vascular del término, sino un repliegue inflamatorio reactivo que suele desaparecer cuando la fisura cicatriza.Qué es una fisura
Fisuras anatómicas normales
Fisuras patológicas
Diferencia entre fisura y fractura en el hueso
Preguntas frecuentes
¿Por qué un mismo término designa realidades tan distintas?
¿Son lo mismo fisura y cisura?
¿Una fisura cutánea puede infectarse?
¿Existe relación entre la fisura anal y la hemorroide centinela?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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