DICCIONARIO MÉDICO
Cisura
Una cisura es una hendidura o depresión lineal presente en la superficie de un órgano. En neuroanatomía, el término designa los surcos profundos que recorren la corteza cerebral y delimitan sus lóbulos; en anatomía torácica, las invaginaciones de la pleura visceral que separan los lóbulos pulmonares. También se emplea en histología para describir interrupciones regulares en la vaina de mielina de los nervios periféricos. El vocablo proviene del latín scissūra, derivado a su vez del verbo scindĕre, que significa «cortar» o «hender». En la nomenclatura anatómica internacional la forma preferida es fissura (del latín findĕre, «rajar»), y la Terminologia Anatomica recoge ambas raíces para referirse a las hendiduras de la superficie corporal. La Real Academia Nacional de Medicina acepta igualmente la voz «fisura» como equivalente, si bien el uso clásico castellano ha conservado «cisura» con mayor frecuencia en textos de neuroanatomía. Conviene separar dos conceptos que a menudo se confunden. Un surco (sulcus) es una depresión relativamente superficial entre dos circunvoluciones cerebrales. La cisura, en cambio, penetra con más profundidad en el parénquima y suele servir como frontera entre lóbulos o entre grandes regiones funcionales. La distinción no siempre es nítida, y de hecho la propia nomenclatura oficial ha ido abandonando el término scissura en favor de sulcus para la mayoría de las hendiduras cerebrales, reservando fissura para unas pocas excepciones. Esa fluctuación terminológica explica que un mismo accidente anatómico aparezca en distintas fuentes bajo nombres diferentes. El plegamiento cortical responde a una necesidad geométrica. Durante el desarrollo embrionario, la superficie de la corteza crece más deprisa que el volumen del cráneo que la contiene, de modo que el tejido se repliega sobre sí mismo formando elevaciones (circunvoluciones o giros) separadas por hendiduras. Sin ese recurso, la superficie cortical humana, que desplegada mide unos 2 500 cm², no cabría en la cavidad craneal. Las hendiduras más profundas se consolidan antes que las demás. La cisura lateral, por ejemplo, ya es visible hacia la semana 14 de gestación. Las cisuras menores van apareciendo a lo largo del segundo y el tercer trimestre, en un orden que se repite de un individuo a otro con bastante regularidad. Esa cronología constante ha permitido utilizar el grado de plegamiento cortical como indicador de maduración cerebral en ecografías y resonancias prenatales. En el cerebro, las cisuras separan los grandes lóbulos de cada hemisferio cerebral. La cisura longitudinal divide el cerebro en sus dos hemisferios; la cisura central (de Rolando) separa el lóbulo frontal del parietal; la cisura lateral (de Silvio) separa el lóbulo temporal de los lóbulos frontal y parietal; y la cisura calcarina recorre la cara medial del lóbulo occipital, donde se aloja la corteza visual primaria. Los pulmones poseen sus propias cisuras. Son invaginaciones profundas de la pleura visceral que dividen cada pulmón en lóbulos. El pulmón derecho presenta una cisura oblicua y otra horizontal, que lo segmentan en tres lóbulos (superior, medio e inferior); el izquierdo solo tiene una cisura oblicua, con dos lóbulos resultantes. Las cisuras pulmonares constituyen puntos de referencia indispensables en la interpretación de radiografías de tórax y en la planificación de resecciones quirúrgicas. Existe un tercer uso del término, restringido a la histología del sistema nervioso periférico. Las cisuras de Schmidt-Lanterman son discontinuidades oblicuas en la mielina compacta de los axones mielinizados, formadas por restos de citoplasma de la célula de Schwann que no se fusionaron del todo durante el proceso de mielinización. Del latín scissūra, formado sobre scindĕre («cortar, separar»). La raíz indoeuropea es la misma que dio lugar al inglés scissors (tijeras). En anatomía actual convive con fissura, procedente de findĕre («hender»), y ambas formas designan hendiduras de la superficie orgánica. No exactamente. En el uso clásico, «cisura» se reservaba para las hendiduras más profundas que delimitan lóbulos, mientras que «surco» (sulcus) se aplicaba a las depresiones menores entre circunvoluciones. La nomenclatura internacional contemporánea ha tendido a unificar ambos conceptos bajo el término sulcus, de modo que la frontera entre uno y otro se ha difuminado. Depende del criterio de clasificación. Si se consideran las hendiduras que separan lóbulos completos, las más citadas son cuatro: la longitudinal (interhemisférica), la lateral (de Silvio), la central (de Rolando) y la parietooccipital. La cisura calcarina, en la cara medial, se añade con frecuencia a esa lista por su relación con la corteza visual. Sí. La cisura horizontal del pulmón derecho suele identificarse como una fina línea en la proyección posteroanterior, y la cisura oblicua se aprecia mejor en la lateral. En la tomografía computarizada las cisuras se distinguen con mayor nitidez, lo que permite detectar variantes como cisuras incompletas o cisuras accesorias. Si desea profundizar en conceptos asociados a las cisuras, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una cisura
Por qué se pliega la corteza cerebral
Cisuras cerebrales, pulmonares e histológicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «cisura»?
¿Es lo mismo una cisura que un surco cerebral?
¿Cuántas cisuras principales tiene el cerebro?
¿Las cisuras pulmonares son visibles en una radiografía de tórax?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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