DICCIONARIO MÉDICO

Hemisferio cerebral

El hemisferio cerebral es cada una de las dos mitades, derecha e izquierda, en que se divide el cerebro. Ambas ocupan la mayor parte del encéfalo, se separan por un surco profundo que recorre la línea media y quedan unidas por debajo por un puente de fibras nerviosas: el cuerpo calloso. Cada mitad gobierna el lado opuesto del cuerpo y aloja territorios propios de movimiento, sensibilidad, lenguaje y memoria.

Qué es el hemisferio cerebral

Cada cerebro humano se organiza en dos hemisferios de aspecto casi simétrico. La palabra combina el prefijo griego ἡμι (hēmi), que designa la mitad, y σφαῖρα (sphaîra), esfera o bola. Un hemisferio es, en sentido literal, media esfera, aunque su forma real recuerde más a una nuez partida que a media pelota.

Los dos hemisferios se alojan dentro de la bóveda del cráneo y quedan separados por la cisura interhemisférica o longitudinal, una hendidura profunda en cuyo fondo se aloja un pliegue de la duramadre llamado hoz del cerebro. De delante hacia atrás, cada hemisferio se extiende desde la región frontal hasta la occipital. Su superficie no es lisa: está replegada sobre sí misma en relieves y depresiones que le dan el aspecto plegado tan característico.

Corteza, sustancia blanca y núcleos profundos

Al cortar un hemisferio se distinguen tres componentes. La capa más externa es la corteza cerebral, una lámina de sustancia gris de dos a cuatro milímetros de grosor formada por cuerpos neuronales. Es la parte plegada en giros (los relieves) y surcos (los pliegues hundidos); esos plegamientos, lejos de ser un capricho, permiten alojar una enorme superficie cortical dentro de un cráneo de tamaño limitado.

Bajo la corteza se encuentra la sustancia blanca, un espesor compacto de axones recubiertos de mielina que conducen los impulsos de un punto a otro. Y en la profundidad, rodeados por esa sustancia blanca, se sitúan varios acúmulos de sustancia gris: los ganglios o núcleos basales, implicados en el control del movimiento. Un hemisferio, por tanto, no es una masa uniforme, sino una estructura ordenada en capas y núcleos.

Los lóbulos de cada hemisferio

La superficie de cada hemisferio se reparte en lóbulos, delimitados por surcos de referencia. En la cara externa se reconocen cuatro: frontal, parietal, temporal y occipital. El surco central, o cisura de Rolando, separa el frontal del parietal; la cisura lateral, o de Silvio, marca el límite superior del temporal.

Hay dos territorios que no se ven a simple vista. La ínsula queda escondida en el fondo de la cisura de Silvio, cubierta por los lóbulos vecinos. Y en la cara interna, formando un anillo alrededor del cuerpo calloso, se dispone el lóbulo límbico, ligado a la emoción y a la memoria. Cada lóbulo tiene su cometido.

Cómo se comunican los dos hemisferios

Aunque la cisura longitudinal los separa por arriba, los dos hemisferios trabajan de forma coordinada gracias a tres tipos de fibras nerviosas. Las fibras comisurales cruzan la línea media y enlazan un hemisferio con el otro; la más voluminosa de estas comisuras es el cuerpo calloso, un grueso haz que conecta regiones equivalentes de ambos lados. Las fibras de asociación mantienen unidas las distintas zonas dentro de un mismo hemisferio. Las de proyección ascienden y descienden entre la corteza y el resto del sistema nervioso.

A ese diálogo entre lados se suma un rasgo llamativo: el control cruzado. Cada hemisferio se ocupa del hemicuerpo contrario, porque la mayoría de las vías motoras cambian de lado en el límite entre el encéfalo y la médula, en un cruce conocido como decusación. Por eso una lesión en el hemisferio izquierdo repercute en el lado derecho del cuerpo, y a la inversa.

Asimetría y dominancia hemisférica

Los dos hemisferios no son copias exactas. Existen diferencias sutiles en su forma y, sobre todo, un reparto desigual de funciones. En la mayoría de las personas el lenguaje reside de forma preferente en el hemisferio izquierdo, lo que suele denominarse dominancia. El cirujano Paul Broca situó en 1861 una región del lóbulo frontal izquierdo ligada a la producción del habla, y en 1878 el neurólogo John Hughlings Jackson insistió en el papel de ese lado en la expresión.

El hemisferio derecho destaca en el procesamiento visuoespacial y en la entonación del lenguaje. Esta especialización no es rígida en las primeras edades: cuando el hemisferio izquierdo se lesiona en un niño pequeño, el derecho puede asumir buena parte de la función lingüística, una capacidad de reorganización que se pierde en gran medida con los años.

Hemisferio cerebral y hemisferio cerebeloso

Conviene no confundir el hemisferio cerebral con el hemisferio cerebeloso. El cerebelo, situado bajo la parte posterior del cerebro, también se divide en dos hemisferios, unidos entre sí por una estructura central, el vermis. Cuando en un texto médico aparece la palabra hemisferio sin más, casi siempre se refiere al cerebral. Tampoco son sinónimos cerebro y encéfalo: este último abarca el cerebro, el cerebelo y el tronco.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama hemisferio si no tiene forma de media esfera?

Por su origen griego. Hēmi significa mitad y sphaîra, esfera. El nombre describe la división del cerebro en dos partes, no la geometría exacta de cada una.

¿Son iguales los dos hemisferios?

No. Guardan una gran semejanza de forma, pero presentan asimetrías anatómicas y, sobre todo, un reparto distinto de funciones. El lenguaje, por ejemplo, suele apoyarse más en el izquierdo, mientras que el derecho sobresale en la orientación en el espacio.

¿Qué estructura une ambos hemisferios?

El cuerpo calloso, un haz de fibras nerviosas que cruza la línea media en el fondo de la cisura interhemisférica y transmite información de un lado al otro. Existen además otras comisuras menores.

¿Cada hemisferio manda en el mismo lado del cuerpo?

Al contrario. Por el cruce de las vías nerviosas en la decusación, cada hemisferio controla y recibe información del hemicuerpo del lado opuesto.

¿Se puede vivir con un solo hemisferio?

Sí, aunque con secuelas. En determinadas situaciones se recurre a la hemisferectomía, la retirada o desconexión de un hemisferio completo. La plasticidad del cerebro infantil explica que muchos niños operados conserven un desarrollo notable.

Referencias

  1. Hemisferio cerebral. e-Anatomy. IMAIOS.
  2. Hemisferios cerebrales: topografía, giros y surcos. Kenhub.
  3. Cuerpo calloso: anatomía, funciones y aspectos clínicos. Kenhub.
  4. Especialización hemisférica. Programa de Neurociencias, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Entradas relacionadas

  • Corteza cerebral: la capa de sustancia gris que recubre cada hemisferio.
  • Cerebro: el conjunto que forman los dos hemisferios y las estructuras profundas.
  • Encéfalo: el cerebro, el cerebelo y el tronco considerados en su totalidad.
  • Lóbulo: cada una de las porciones en que se reparte la superficie hemisférica.
  • Decusación: el cruce de las vías nerviosas que explica el control contralateral.
  • Hemisferectomía: la extirpación o desconexión de un hemisferio cerebral.

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